<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229</id><updated>2012-01-14T21:17:54.507-03:00</updated><title type='text'>El Antiblog</title><subtitle type='html'>Blog de cuentos y otras cosas</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>49</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-2475023119329653690</id><published>2010-12-11T22:38:00.006-03:00</published><updated>2010-12-11T22:53:00.578-03:00</updated><title type='text'>LA CAMISETA DEL CHILA</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace unos años, por razones de salud, tuve que estar encerrado en mi habitación por tres semanas. No podía tener contacto directo con personas, ya que se me aplicó un tratamiento de radiación que podía resultar peligroso para quienes estuvieran en mi entorno. La idea de estar aislado por tantos días, sin poder salir ni siquiera a comprar el diario, generó en mí un estado de pánico. El forzado proceso de quietud que se venía, me asustaba fundamentalmente por mi condición de hiperactivo.   &lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Apareció en mí un fuerte impulso por conseguir objetos y cosas materiales, que me ayudaran a pasar las horas rápido y me alejaran del aburrimiento. Aunque no fuera extraño que yo pasara en mi pieza durante largos pasajes del día, a veces no haciendo otra cosa más que flojear, el hecho de entrar allí y entender que tendría que pasar casi un mes, antes de volver a mis actividades normales, era una cuestión que me preocupaba y me desesperaba de sobremanera.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Comencé algunos días antes de iniciar el tratamiento, a recolectar distintas cosas que, pensaba, me mantendrían distraído durante este tiempo. Había descubierto por ese entonces, un antiguo local en el centro, al interior de la calle San Diego, en donde compré muchas revistas y folletos antiguos de variadas temáticas. Principalmente números de reportajes, biografías musicales y humor. Como no eran caros fui holgado y llené mi mochila con ediciones de Topaze, Condorito, Semanario de lo insólito, Cancioneros Musicales y Reader's Digest. Me conseguí también con un viejo amigo del colegio, César Zavaleta, algunas cintas en vhs con recitales de bandas chilenas, a las que conocía sólo por una canción, pero que César me insistía en que tenía que darme el tiempo de escuchar los discos completos. Me pasó, del mismo modo, diversas películas grabadas del cable. Venían tres por casette, todas con subtítulos en español -según él para no matar el cine- y, por supuesto, algo que yo le había pedido especialmente, una serie de discos de grupos y cantantes famosos pero en formatos acústicos. Ya en esa época tenía como fetiche los álbumes unplugged de MTV, que se habían puesto tan de moda en Chile en los noventa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;El tratamiento empezó un martes de mayo, no recuerdo bien la fecha. La noche anterior había dormido muy poco, por lo que esa primera jornada de encierro pasó prácticamente desapercibida. Con el paso de los días, entre llamados telefónicos que preguntaban por mi estado, varias horas más de sueño acumulado&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y el no poder desprenderme de la televisión, me di cuenta que todo el arsenal de elementos distractores que había juntado, serían imposibles de diseccionar en tan poco tiempo. Había calculado mal. Por más que quisiera, el estar encerrado en una pieza, no se podía estructurar con una pauta de cosas que leer, oír o ver. Tres semanas era mucho menos de lo que yo pensaba. No pude ver todas las películas que me había propuesto ver, ni tampoco escuchar los discos que me había fijado como meta en un principio. A veces empezaba a ver algo, pero me aburría a los 15 minutos y me daba por prender la televisión. Lo mismo sucedía cuando quería leer. Al cabo de un par de hojas, nuevamente la televisión se hacía presente. Y pese a que sabía que esta alternativa era la peor de todas las que aparecían ante mí, para escoger encerrado en mi habitación, la tomaba por largos minutos del día. Evidentemente, después de ver televisión, no quería ya seguir viendo nada. Necesitaba cambiar de soporte de forma casi natural. Me contradecía y volvía a la música por algún instante, pero no. No había caso. Un poco confuso, tuve que reconocer que los discos escogidos no habían sido la elección acertada para aquellos días. Aquí fue entonces cuando rechazando de algún modo, los elementos conseguidos para este proceso, me lancé a hurguetear en rincones y espacios de mi propia pieza, movido más por el ocio que por la convicción. En esta búsqueda, me encontré con un tesoro del pasado, visto mil veces, pero siempre lleno de interés para mí. Encontré una caja de zapatillas, en cuyo interior estaban apiladas con un cordón blanco, muchas de las revistas futboleras que coleccionaba cuando era niño. No eran muchas, pero cada una representaba atracciones que tuve en el pasado por ellas. Abundaban las Don Balón, las Triunfo, las Deporte Total, incluso había un par de números de El Gráfico de Argentina. Unas cuantas Barrabases aparecían de repente, aunque recordaba que éstas estaban guardadas en algún otro punto de mi casa. Pasé dos días completos, sumergido en la lectura de estas revistas que me hicieron pasar tan buenos momentos. Algunas estaban recortadas en las páginas finales, en las partes en que aparecían cupones de diversos concursos. Cómo olvidar cuando participaba en cada uno de ellos. Los premios eran pequeños. Balones de fútbol, camisetas autografiadas, bolsos deportivos, raquetas de tenis, entre otros. El encanto de tener alguno de esos regalos, era supremo. Nunca gané nada, aunque la ilusión siempre estuvo intacta. Leí entrevistas por montones, de las que me suelo acordar de vez en cuando, en situaciones varias de la vida cotidiana. Repasé una y otra vez la gran sección de Don Balón, “75 preguntas a”, que tanto me gustaba y que era comentario obligado con mis amigos del colegio. Este ítem era, sin duda, uno de los motivos principales de la inversión que hacía en esa época por esta publicación. Años después, creí firmemente que la revista fue visionaria en cuanto a darle tribuna a jugadores secundarios, no tan famosos ni exitosos, para contestar preguntas ínfimas del día a día, para filosofar sobre cuestiones en apariencia no importantes, para recuperar el valor de la anécdota contada de manera fresca, honesta y pícara, en una época en que la anécdota no tenía la mala fama que tiene hoy. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;En ese ritual que significaba el trajín de desempolvar y adentrarme en estos títulos del pasado, me encontré con algo que me conmovió con un claro dejo de nostalgia. Apareció de pronto en mi cabeza ese recuerdo no concretado, por el que di dura lucha. Una edición de El Gráfico argentina, estaba repetida. Al principio, al ver sólo las portadas, no entendí el por qué. Luego de ojear la primera, me estremecí. La revista en cuestión, traía como concurso en sus páginas finales, el sorteo de una de las camisetas de fútbol que más anhele tener en mi adolescencia. Se trataba da la utilizada por el arquero paraguayo José Luis Chilavert, el Chila, en el mejor momento de su carrera. En el tiempo en que era capitán del club argentino Vélez Sarfield. Esa camiseta en particular era sumamente hermosa. Era única. Por lo menos yo, nunca había visto en el fútbol, una prenda que fuera identitaria y carismática en relación a quien la ocupaba. Era negra, marca Lotto y tenía una tipografía en cursiva de color naranjo, que hacía destacar la marca de cerveza Quilmes, la cual atravesaba el número 1 de la espalda. Pero su atractivo mayor, era el gran perro animado que tenía estampado por delante. Un perro de rostro furioso, pero también astuto. Nunca supe de qué tira de dibujos animados provenía. Seguramente lo había visto en alguna parte y por eso me resultaba tan familiar. Sin embargo, jamás pude disociarlo de esta camiseta. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Chilavart era el capitán de Vélez Sarfield y también de la Selección Paraguaya de Fútbol. Era un tipo alto y fornido, de rasgos severos y cara de pocos amigos. Pese a su contextura, era un arquero muy elástico, de esos que se lanzan atrevidamente para atajar balones esquinados. Su fama mediática, sin embargo, provenía de que no sólo atajaba los goles, sino que también los hacía. Era un experto lanzador de tiros libres y penales. Antes de Chilavert no eran muchos los arqueros que lanzaban penales, menos tiros libres. Después de Chilavert, era una moda. Al menos eso creía yo, por lo que veía en los noticieros y en las tandas deportivas. Encontrar ese montón de revistas, despertó en mí un montón de cuestionamientos sobre el por qué ya no me interesaba el fútbol, con la algarabía de aquellos años. Aparté la revista y la dejé sobre mi velador. Estuvo ahí desde ese día, hasta que terminó el tratamiento. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Algo empezó a dar vueltas en mi cabeza en la etapa final del encierro. Si había una cosa que la adultez le podía dar a los recuerdos de adolescencia, era la posibilidad de concretarlos. Me propuse con firmeza conseguir esa camiseta, hoy, diez años después de haberla ansiado profundamente. Por razones de seguridad el tratamiento se alargó dos días más de lo presupuestado. La espera fue larga y tediosa. Era muy poco lo que faltaba. Pero el tiempo transcurría lento y la desesperación comenzaba a agobiarme. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;El día 1 después de salir del encierro hice dos cosas. Fui a control médico, para que me midieran el porcentaje de radiación que tenía aún en mi cuerpo. Después fui a una tienda de camisetas de fútbol que había en Providencia. Eran caras. Muy caras. Las diseñaban personalizadamente y las hacían a la medida de quien la pidiera. Fue una inversión irresponsable para una época de economía complicada. El vendedor recordaba la camiseta con lujo de detalles. Como lo suponía, él era un futbolero empedernido. Era la razón de ser de su tienda. Me dijo que hubo un tiempo en que fue muy vendida. Se la pedían mucho de Asunción y Buenos Aires. Incluso más que de acá de Santiago. Él también la había querido tener durante muchos años, pero siempre se arrepentía. Tenía una extraña teoría asociada a su miedo a los perros. Decía que estos se tiraban a morder a las personas que tenían vestimentas con perros estampados en sus partes frontales. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Yo usé la mía por varios años. Dormía, salía y hasta andaba largas horas en bicicleta con ella. Como era de buena calidad, nunca se estropeó, aunque tenía algunas hilachas feas, que yo cortaba detalladamente. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Tiempo después dejé de usarla. Fue la época en que comenzaron a aparecer en las noticias, casos de personas mordidas por perros bravos. Nunca les había tenido miedo, hasta ese momento. Preferí evitar la comprobación de la teoría de aquel vendedor de la tienda deportiva y dar reposo indefinido a la camiseta del Chila.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-2475023119329653690?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/2475023119329653690/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=2475023119329653690' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/2475023119329653690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/2475023119329653690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2010/12/la-camiseta-del-chila.html' title='LA CAMISETA DEL CHILA'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-2286563732712768637</id><published>2010-12-06T00:04:00.001-03:00</published><updated>2010-12-06T00:05:58.772-03:00</updated><title type='text'>España con la Alameda</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre he pensado que me hizo mal ver un reportaje de Contacto, sobre las cámaras de seguridad en la ciudad. Allí se mostraba que una de las esquinas más peligrosas de Santiago, es justamente una por la que yo tengo que pasar todos los días rumbo al terminal. Es Avenida España con la Alameda, esa en que los vehículos doblan de un lado, del otro, y también desde el frente. A veces, cuando me voy acercando, ni siquiera pienso en el reportaje, pero en el momento en que tengo que mirar hacia los costados para atravesar, aparece su recuerdo y me pongo intranquilo, nervioso. Me pica el cuerpo, me da por mirar hacia atrás y, más encima, tengo que lidiar con los hoyos que hay en el pavimento, para no torcerme el tobillo. Intenté algunas fórmulas para lograr que no apareciera el recuerdo fatal. Una de ellas fue cruzar a la vereda norte y evitar la esquina, otra fue doblar hacia el sur y tomar el camino a Estación Central por Sazié. Después de una semana con estos tránsitos alternativos, me di por vencido. Ninguna de las dos opciones me convenció. Pensaba de todos modos en la esquina fatal, aún cuando no pasara por ella. Aparte, el trayecto era más largo, por lo que perdía tiempo. No me quedó otra alternativa que madurar como peatón. Sí, lo sé, suena patero con las organizaciones de campañas de peatones responsables. Pero a la larga ha sido lo mejor. Desde hace unos días, llego a esa esquina y aunque esté parpadeando de recién el monito verde, espero a que esté nuevamente en verde fijo para atravesar. Es fastidioso, pero tengo que reconocerlo, la solución ha sido la paciencia. La maldita paciencia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-2286563732712768637?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/2286563732712768637/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=2286563732712768637' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/2286563732712768637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/2286563732712768637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2010/12/espana-con-la-alameda.html' title='España con la Alameda'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-6844530363771823373</id><published>2010-12-05T23:50:00.003-03:00</published><updated>2010-12-05T23:55:24.669-03:00</updated><title type='text'>El partido del 2010</title><content type='html'>El partido del 2010 fue éste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="471" height="289"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LAmI5DXjB3M?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/LAmI5DXjB3M?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="471" height="289"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-6844530363771823373?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/6844530363771823373/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=6844530363771823373' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/6844530363771823373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/6844530363771823373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2010/12/el-partido-del-2010.html' title='El partido del 2010'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-7362616422158194964</id><published>2008-05-18T02:49:00.005-04:00</published><updated>2010-09-26T13:27:28.973-04:00</updated><title type='text'>El constante movimiento</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una de las razones por las que comencé a atemorizarme por las escaleras mecánicas, fue el acto de no decidir yo a qué velocidad subirlas o bajarlas. Había visto varios accidentes en que la escalera succionaba la prenda de algún peatón y lo dejaba preso a su estructura. El miedo no era una consecuencia de esto, de ninguna forma. Venía de la sensación de creer en la idea del constante movimiento, como una forma de ganar tiempo, espacio y acción. Una forma de buscar el movimiento en cualquier instante durante el día. Es una creencia que siempre mantuve en reserva, hasta que conocí a otra persona que pensaba lo mismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El miedo a no estar estático agobiaba, pero también traía problemas, muchos problemas. La mayoría de las veces con solución. Como el diente quebrado en la adolescencia, que tuvo una esperada solución con la llegada de la mayoría de edad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Beto tenía cara de no estar frente a la persona con la cual hablaba. Eso hizo que no congeniara con mi madre, el día en que los presenté. La última vez que estuve con él, me regaló un llavero cuadrado de plástico, en el que salía un corazón rojo que decía te amo. No me miris con esa cara ahueonao, si es pa que se lo regalís una minita, me dijo paranoico. El llavero aún yace en el primer cajón de mi escritorio. Lo encontré una vez que hacía el aseo anual. Nunca lo regalé. A decir verdad, sí lo regalé, pero no me lo aceptaron. Siguiendo alguna cábala despechada, decidí que lo mejor era que ese llavero nunca saliera de su escondite. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para las últimas elecciones municipales, me lo encontré en la Plaza de San Bernardo. Yo había ido hasta allá a dejar la cédula de identidad a mi abuelo, y en una esquina, al costado de la municipalidad, apareció el Beto, con sus zapatillas blancas y ese rapado del cabello imperfecto. Nos saludamos con una estima contenida, como siempre, pero que en el fondo reflejaba un fraternal gesto de agrado en reciprocidad. Mi abuelo esperó sentado en una banca, mientras intercambiábamos números telefónicos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Después de un encuentro con Beto o con algún viejo conocido en general, analizaba eso de los teléfonos. Nunca llamé a alguien con quien me encontré. Tampoco me llamaron a mí. Pensaba que quizás tras ese acto, había algún síntoma de debilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El constante movimiento, como lo habíamos definido con Beto, hacía que pareciéramos un par de malandras, pululando por cada lugar que transitábamos. Más allá de una intención física y corporal, el constante movimiento representaba nuestra postura frente a lo que pasaba por delante. Era una actitud aventurera, que convertía cada momento muerto en un episodio particular. Recuerdo todas esas tardes en que tratábamos de hacer una guía turística de los mejores topless de Santiago. Le dábamos tintes de misterio y de suspenso a sucuchos que no lo merecían. Y creo que precisamente ese era el encanto que tenían estas visitas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Numerosas veces entramos a territorios desconocidos, desprovistos de todo tipo de códigos del ambiente. Sólo manejábamos la falsa embustería y la ingenuidad preparada, ambos conceptos inexistentes en nuestras vidas cotidianas, pero presentes en los días de ocio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En una tarde lluviosa en Santiago, entramos a un topless cerca del Terminal Alameda. Precisamente al que era mi favorito. Del nombre no me acuerdo, pero sí de la tía, la cajera gordita y amorosa que nos cambiaba los billetes de mil por monedas de cien, para poner temas en el Wurlitzer y así lograr que las chicas bailaran. La Arturita se movía como una serpiente, era la que motivaba mis visitas. La que tenía flechado al Beto, se llamaba Paloma. Era una grandota de labios carnosos que siempre pedía más dinero del que teníamos. La tía nos echaba cuando se daba cuenta que nos estábamos quedando mucho rato, como nos decía sutilmente. Pero también lo hacía porque nos cuidaba. A cierta hora llegaban los caseros, que eran algo así como los clientes habituales, los que se transforman en dueños absolutos de las chicas. Eran violentos, llegaban avasalladores a conversar, a que les pusieran un oído y otras cosas, para desahogarse. Con ellos, las chicas salvaban el día, económicamente desde luego. La Arturita, que recibía ese apodo por su forma de hablar como robot chillón en el minuto de confianza, se fue una vez en la micro conmigo. Vivía en Malloco, en la entrada, cerca del puente. En ese viaje se sinceró, mirándome a los ojos, de una manera que me sorprendió. Me confesó que ella y su compañera disfrutaban cuando el Beto y yo llegábamos al topless. Entre tanto viejo verde hediondo, ustedes dos son otra cosa, me dijo sin titubear. Yo me hice el serio, el indiferente, pero su confidencia me llenaba de entusiasmo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El topless se cerró por un tiempo y sufrimos por no ver nunca más a las dos chicas. Nos propusimos recorrer todos los topless del sector, para volver a encontrarlas, pero no resultó. En algunos éramos invitados hostiles y no nos daban la información que buscábamos. En Malloco tampoco volví a toparme con la Arturita, pese a que el encuentro lo forcé, como ya lo había hecho alguna vez, recorriendo en bicicleta la zona en la que ella se bajaba de la micro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los gestos y miradas suponían una parte importante del constante movimiento. La faena de llegar a un lugar y mirarse de inmediato, e insinuarse con los ojos lo que se pensaba, funcionaba casi automáticamente. Beto decía en broma que eso parecía canción de Enrique Iglesias. Años después lo comprobé, al poner atención a la canción central de una teleserie que veía mi madre. Una mirada y algo, una mirada y otra cosa, una mirada y el fin del mundo. La estructura de las canciones del tipo éste, siempre eran iguales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El gesto más recordado fue el de una ida a Los Palos, un bar ambiguo y discontinuo en su construcción, ubicado en la calle Serrano. Ambiguo porque en el primer piso era para viejos y en el segundo para jóvenes. Discontinuo porque todo lo que empezaba de una forma, terminaba de otra. Las paredes, los escalones y las ventanas, por mencionar algunas cosas. Arriba supuestamente era mejor que abajo, por lo que subimos y esperamos atención. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las mesas pegajosas con el detalle de los ceniceros hechos con latas de bebidas, y un Dj haciendo mezclas en el vacío del espacio, marcaron la pauta de nuestra estadía. El piso era claro, tanto, que hacía que uno lo mirara continuamente. Los muros estaban llenos de mensajes escritos con diferentes lápices, dándole esa atmósfera de bar descuidado. Intenté dejar un saludo en una orilla de la pared en la que me apoyaba, pero el lápiz no escribió. En ese segundo piso sólo éramos cuatro. Beto, yo y una pareja de lesbianas que se prometían amor eterno. Una, la más bonita y espigada, le decía a la otra que su romance tenía mucho de la literatura rumana del siglo XVI, pero que aún así, debían tener cuidado. Su padre era extremadamente conservador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El Dj vestía una polera rayada y un sombrero blanco, al estilo vaquero, que estaba encimado sobre unos vistosos fonos, en los que supongo escuchaba la secuencia que configuraba. Se pasaba la mano una y otra vez por su barba incipiente, haciendo unos efectos de música indescriptibles. Eran las 4 de la tarde de un día jueves, y ese Dj se convirtió de inmediato en una de las cosas más extrañas que sucedieron por ese entonces. Nos cagamos de la risa. Era evidente que él se había dado cuenta de la mofa que le hacíamos a sus efectos musicales, y a su forma de llevar el ritmo. Nos esforzamos por ignorarlo, pensando que así, dejaría de meter bulla con sus vinilos y la montonera de teclas y botones raros. Comenzamos a hablar fuertemente de fútbol, de tenis, de cigarrillos y de juegos de video. Pero nada. El Dj de polera rayada no se inmutaba. Decidimos entonces, en una especie de plan B, acercanos a hablarle. Quisimos ir más allá, adentrarnos en el mundo del sujeto. Notamos rápidamente que tenía acento argentino, y en diez minutos de conversa, nos reventó su intención de anteponerse a nuestras respuestas. A mí me atacó de inmediato. No podés llevar una remera de esa banda loco, me dijo. Es que me la regalaron, no conozco a la banda, sólo la uso porque me gusta el diseño, respondí. Es una clara muestra de la falta de identidad de algunas personas acá, yo por eso sólo me compro remeras con rayas, que no tienen ninguna ambición, continuó categórico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se llamaba Paulo y tenía un apellido raro. Era sociólogo y profesor, y también Dj, como una manera de sacarse el stress de encima, nos contó. Luego siguió hablando media hora más, pero no lo escuchamos. Cínicamente asentimos con la cabeza a las cosas que decía y, cuando terminó, salimos del bar y nos volvimos a cagar de la risa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Meses después, su nombre apareció en un suplemento estudiantil anarquista, que llegó a nuestras manos, mientras esperábamos la micro en el paradero. El Dj de polera rayada, había desatado todo un escándalo en una universidad del sector alto de la capital. Al parecer, las tornamesas y los vinilos antiguos no le bastaban, también se interiorizaba por la práctica amatoria de meterse con alumnas. En el artículo, que tenía un claro tono denunciador, salían nombradas dos chicas. Según afirmaba la nota, a una la había abordado con la excusa de regalarle discos compilatorios de funk setentero. De la otra, sólo salía el nombre. El ilícito habría sido descubierto, debido a una carta anónima que habría llegado a la oficina del capellán de la casa de estudios, en la cual el Dj hacía las clases. Beto guardó el pasquín en su mochila. Le había gustado la diagramación de las hojas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las jornadas del constante movimiento terminaban con reflexiones teóricas, acompañadas de cervezas de baja calidad. Cervezas que rompen la cabeza, solía decir el Beto. Después de tomarnos la primera, escondía el envase vacío de vidrio bajo la mesa. Había que estar siempre preparado, afirmaba. Yo en verdad hacía referencia a que rompían la cabeza con la resaca del día siguiente. Mi lema era resignación, el de Beto, precaución. Los dos conceptos estaban lejos de la violencia, que era lo importante para nuestras aspiraciones. Ambos coincidíamos en que si hay algo que tenía que estar lejos del constante movimiento, era la violencia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Beto ironizaba a menudo con que los buenos también podían ser figuras atrayentes para el resto. ¿Nosotros vendríamos siendo los buenos?, le pregunté. ¿Y quién más?, me contrapreguntó. Soy un pesimista hueón, pero la clase media no es atracción, tal vez sólo para nosotros, le sugerí. No somos tan pocos en todo caso, continuó. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Sería la aventura de la clase media conocer los suburbios y los palacios por partes iguales? ¿La aventura sería un acto de inmadurez ante los dos extremos de los cuales dependíamos? Beto no creía en la independencia de los del medio. Yo tampoco. ¿Entonces qué? Nada. Nada de nada. Nuestra experimentación carecía de fundamentos serios. Era una simple estupidez. Divertida, al menos. A vista de un panelista de programa de TV serio, seríamos unos pendejos ilusos e idealistas, echados a la suerte de la olla. Seríamos como un centro desde mitad de cancha, de un lateral paraguayo hacia un delantero goleador. Una fórmula aborrecida por quienes aman el buen fútbol, pero siempre útil en cuanto a resultados. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La enseñanza del período del constante movimiento la tuvo cada uno por su lado. Es un fraude, pero ninguno quiso tomar la palabra. Menos llegar a moralejas fácilmente reconocibles. Años después, cuando el constante movimiento era sólo un recuerdo, supe que pensábamos lo mismo, pero que no nos atrevimos a poner la resolución sobre la mesa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ambos pensamos que Santiago es una ciudad de mierda, de puros huevones cínicos que buscan ser protagonistas en películas ajenas. Como los actores de reparto de una compañía que se van a otra, en la que sí serán personajes centrales. Cabía perfectamente ahí, el séquito de viejos calientes cañeros, que querían intimar con la Arturita y la Paloma. Sí, el servicio era pagado, pero lo lograban. Eran protagonistas en un topless, como nunca lo fueron en ninguna otra parte. También podía entrar en la categoría, el Dj de polera rayada, que con sus malditas tornamesas y sus fonos gigantes, era por fin alguien, como nunca podría haber llegado a ser en sus otras actividades. O por qué no el hecho de que flirteara a estudiantes de primer año de un bachillerato en humanidades. Beto decía con autoridad algo que yo también pensaba. El Dj no se metía con una mina de su generación porque no se la puede po hueón, tiene que recurrir a las miss 17 que entran a la universidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todo era muy grato así. No ser políticamente correcto y apuntar y burlarse de quien lo merecía. El Beto la tenía prometida. Si se encontraba con alguno de los clientes del topless en el Paseo Ahumada, y éste iba con su señora y con los cabros chicos, le iba a preguntar en su cara, ¿hace cuánto que no vai a hacerte una francesa con las cabras del topless hueón? O sí se encontraba al Dj en una sala de universidad, haciendo una clase cualquiera; oiga profe, ¿no se ha seguido pegando en la pera? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es un éxtasis bendito, aunque cueste reconocerlo. El constante movimiento es estar siempre preparado, estar en posición. No de guerra ni de defensa, simplemente en posición. Escuchar cuando hay que escuchar, pero tampoco dar protagonismo a quien no lo merece. Por ejemplo, con el Beto éramos muy respetuosos cuando alguien hablaba de conflictos políticos, pero siempre y cuando fuera con seriedad. Si aparecía un monigote, dando aires aleccionadores, tenía que tener una trayectoria coherente con el mensaje. La única vez que vi pelear al Beto, fue cuando un vecino mío, Javier García, nos invitó a un asado. Todo había resultado grato y ameno, pero después de las 3 AM, nos comenzó a dar consejos de vida, nos sugirió ciertas conductas, nos hizo reflexionar sobre la dictadura, pero no, hasta ahí llegó. Con Beto lo habíamos anunciado, en alguna de esas tantas charlas de viernes por la tarde. Ese hueón no. Era sabido que el Javo -como le llamaban- le pegaba a su mujer. Tampoco era que la señora apareciera con moretones todas las semanas, pero si había alguien que no nos iba aleccionar era él. Ustedes son unos maricones sin respeto, se van de mi casa!, nos increpó, amenazándonos, con un fierro de anticucho en la mano. Nos vamos, pero vo’ no me vai a venir a hablar de la dictadura, ni de lo que tengo que hacer conchetumare, gritó el Beto, totalmente airado. Anda a pegarle a tu señora amariconao culiao, continué yo, salido de mis casillas, pero pensando después, arrepentido, que con lo borracho que andaba el Javo, no hubiera resultado mi mensaje boomerang, de que al decirle que le pegara, en realidad no le pegara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El constante movimiento era tranquilo, pero a veces, muy pocas veces, tenía estos trances de agresividad. Aún así no alcanzaban a ser episodios de violencia. Los evitábamos, corriendo y abrochando las zapatillas o zapatos una vez al día, pero bien firme. Una práctica que sólo se podía hacer con zapatos comprados en Victoria con San Diego, de esos sin marca que no se rompen jamás. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El constante movimiento, al cabo de unos años, hizo que tuviera muchos esguinces y problemas en los tobillos. Me costó volver a subir las escaleras de metro, a doble escalón, superando a todos los que van en paralelo en la mecánica y llegando primero a la boletería. Ha pasado el tiempo, pero de vez en cuando, sin exagerar, espero encontrarme con el Beto. Allí mismo, en la estación de metro de turno, observando los rostros de los transeúntes, que suben y bajan por los escalones, en un momento intrascendente de sus vidas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-7362616422158194964?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/7362616422158194964/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=7362616422158194964' title='28 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/7362616422158194964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/7362616422158194964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2008/05/el-constante-movimiento.html' title='El constante movimiento'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-519083891732878599</id><published>2008-05-08T14:40:00.003-04:00</published><updated>2008-05-09T00:17:24.743-04:00</updated><title type='text'>Por la ventana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por la ventana estoy mirando una pelea de perros, me dijo Alexandra antes de la despedida al teléfono. No salgas a la calle entonces, le contesté. Nos despedimos. Colgué el teléfono y me quedé varios minutos sentado en el sofá, inmóvil, mirando mi ventana y pensando en la cantidad de veces que había visto peleas de perros. Son muchísimos los que hay en mi cuadra. Pensaba convencido que seguramente en la cuadra de ella no había tantos perros callejeros, por lo que la pelea que veía por el cuadro de su ventana, era todo un acontecimiento. Me imaginé su ventanal, amplio y limpio, rodeado con unas cortinas frondosas y gruesas. Me la imaginé a ella, como una niña mimada viendo como el gran episodio de la semana, algo que yo veía un par de veces al día. Pensar en esto me hizo gracia, aunque por otra parte debo reconocer que me desagrada bastante cuando el ruido de perros peleando, interrumpe alguna actividad que hago al interior de mi casa.&lt;br /&gt;La imagen de Alexandra y su ventana me acechó por mucho más tiempo del que podría darle a un acto sin importancia. Tal vez estaba buscando nuestras diferencias en cosas un tanto disparatadas. Había estado mirando unas fotografías de ella, en las que salía siempre seria, como mofándose de quien estuviera contemplándola. No podía recordar cómo llegaron a mí esas fotos. Era difícil que me las hubiera dado ella, no era una chica ingenua. Su rostro y su pose ante el lente de la cámara que la captaba, me incomodaban. Sentía que ella realmente era así. Una mujer insoportable, de esas que desprecian las aglomeraciones y la intimidad, pero que pueden mentir y ser parte de ambos escenarios.&lt;br /&gt;La conocí en un cóctel de una feria de variedades, a la que había llegado colapsado, buscando un baño. Después de orinar larga y plácidamente, me di unas vueltas por una exposición de dibujos raros que todos contemplaban con atención. Pedí un cigarrillo a alguien que pasó por mi lado y fuego a ella. Me pasó su encendedor sin mirarme la cara. Eso me sorprendió. Era algo que yo solía hacer a propósito, pero en este caso sentí que lo hizo naturalmente, como si fuera parte de su personalidad. Por eso fue que decidí alejarme de ella sin darle las gracias y llevándome el encendedor en el bolsillo. Salió tras de mí, aunque se demoró unos segundos. Ingresé nuevamente al baño. Mientras me lavaba las manos, ella golpeó la puerta sin parar, diciendo que me había quedado con su encendedor. Me hice el desentendido y prendí el secador de manos, que duraba un minuto aproximadamente y hacía ruido en demasía. Salí del baño y me abordó un poco más simpática de lo que ya me la imaginaba. En eso me di cuenta que había comenzado una premiación, en una especie de pedestal que estaba en una esquina del perímetro. Me invitó a ver la entrega de los premios, contándome que participaba en una de las categorías.&lt;br /&gt;Los dibujos expuestos debían representar el centro de Santiago libremente, según el punto de vista del concursante. La mayoría de los que había visto, me parecía que intentaban asemejarse al frontis del Paseo Ahumada. Unos eran más certeros que otros, pero noté las intenciones de retratar, aún con sicodelia y un montón de líneas raras de por medio, ese punto neurálgico de la ciudad.&lt;br /&gt;El que obtuvo el tercer lugar era precisamente un tanto difuso, pero mirando con atención, se lograban visualizar las escaleras mecánicas, esos tubos circulares y anchos que hay en el piso, en los que la gente se sienta, y también los kioscos de fondo. Era una vista desde el comienzo del paseo hacia adentro. Las siluetas onduladas de los peatones daban la sensación de un día calmo. El chico que lo había realizado era un gordo de barba que no soltó nunca una copa de vino en su mano derecha. Subió a recibir un galvano sin decir palabra alguna. Se bajó y se puso a fumar pipa. Tenía alrededor de 22 años. Me pareció un exceso que fumara pipa tan joven, lo quise pasar a llevar con el hombro, botarle la copa o algo así, pero me contuve y seguí observando.&lt;br /&gt;El ganador del concurso fue mi favorito por lejos. Su trabajo era una calle vacía, con bolsas de basura y el cemento húmedo. En una de las fachadas de una casona vieja y grande, habían dos niños apoyados con un pie en la pared y el otro en el piso. Los dos en la misma pose, aunque con la diferencia de que uno estaba a pie desnudo. Tenía un aire muy cotidiano, era uno de los pocos en blanco y negro. Se llamaba “Lunes” y el tipo que lo hizo dio las gracias a mucha gente. Lamentablemente no pude saber qué premio se llevó aparte de un galvano igual al del gordo barbón y al de Alexandra, que había obtenido el segundo lugar y que a mí no me había gustado. Tenía demasiados colores en un mismo cuerpo. Las casas eran mitad amarillas y mitad blancas, y los rostros de las personas que aparecían también. Aparte no logré identificar el dibujo como parte de la ciudad. Se llamaba “Uva” y según me contó, era porque el gato que cruzaba la avenida, se llamaba precisamente así, Uva, y era su mascota.&lt;br /&gt;Alexandra Gracián tenía un talento innegable para dibujar. Honestamente no me gustaban sus dibujos. Las cosas que dibujaba eran totalmente sin importancia para mí. Los trazos y colores que usaba no me atraían, aunque tampoco me molestaban. A muchos otros les encantaba su estilo, se la pasaban llenando de elogios por cada nuevo dibujo que realizaba.&lt;br /&gt;Después de esa premiación y de salir de esa feria a la que sólo había entrado buscando un lugar en donde orinar tranquilo, Alexandra me invitó una cerveza. Acepté y pagué yo, aunque no me hizo gracia pagar en realidad. Desde ese día, comenzamos a tener una especie de amistad que en verdad no lo era, pero resultaba grato. Hablábamos de vez en cuando por teléfono y nos veíamos un par de veces al mes. Ella me hablaba de gente y de sucesos que a mí no me importaban, pero la escuchaba en silencio. Era raro, yo estaba completamente seguro de no estar cómodo al estar con ella, pero me resultaba atrayente estar ahí. Me entretenía la idea de compartir un par de horas con una persona que representaba varias cosas que me desagradaban de la sociedad. Afloraba en ella esa idea de querer sorprenderme con situaciones, lugares y personajes que no me interesaban.&lt;br /&gt;La última vez que la vi, llegué al encuentro con la clara idea de robarle algo. Le pedí uno de sus anillos, uno verdoso y llamativo que usaba en el dedo índice, con el que apuntaba cada cosa que veía. Anunció una ida al baño y aprovechando ese momento poco relevante, se lo solicité, adulando falsamente su estilo. Lo escondí en mi zapato derecho. Volvió y abruptamente le conté que el dibujo con el que había obtenido el segundo lugar, en la premiación esa, del día en que nos conocimos, no me había gustado. Ella se defendió diciéndome que mis argumentos no la convencían de por qué no me gustaba. A mi tampoco me convencían, pero gracias a esa estúpida conversación, el anillo quedó en mi poder. Se enojó y me dejó solo, ante la vista de algunos mirones. Guardé el billete que dejó para pagar lo consumido y dejé las monedas justas que indicaba la cuenta.&lt;br /&gt;Camino hacia la casa de mi padre, tiré el anillo por la ventana. No me gustaba la gente que tiraba basura por la ventana de la micro. Pero ese anillo no era basura, era sólo un objeto sin importancia.&lt;br /&gt;Pasó el tiempo y Alexandra Gracián fue una anécdota más en esos días calurosos que hacían que el transitar por Santiago fuera desesperante. Alexandra había llamado a mi casa, pero no me encontraba. Yo recibía los recados pero no la llamaba. No quería hablar con ella.&lt;br /&gt;Meses después no pude evitarlo. Sonó el teléfono, contesté y era ella. Me contó de una amiga borracha que tenía y que había ingresado a una casa de acogida de alcohólicos anónimos. Luego me reprimió por lo del anillo. Entiendo que querías quedarte con algo mío, mal amigo, me dijo. Primero el encendedor y ahora el anillo que mi abuelo me trajo de la India, continuó. Yo sólo guardé silencio, mientras escuché que al otro lado de la línea telefónica, unos perros chillones comenzaran a ladrar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-519083891732878599?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/519083891732878599/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=519083891732878599' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/519083891732878599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/519083891732878599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2008/05/por-la-ventana.html' title='Por la ventana'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-182469393205397770</id><published>2008-03-04T01:19:00.003-03:00</published><updated>2008-03-04T01:28:23.715-03:00</updated><title type='text'>Cosas que me ayudan a olvidar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R8zORZw1FOI/AAAAAAAAACE/eD0Xk0q7iuU/s1600-h/Calamaro+solo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173736870310647010" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R8zORZw1FOI/AAAAAAAAACE/eD0Xk0q7iuU/s400/Calamaro+solo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hay un hombre volviendo a casa cruzando el río. Otro que vuelve a casa cruzando el mar, dentro del pecho tiene calor y frío, y las cosas que lo ayudan a olvidar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una broma que una vez me hizo reir, que me ayudaba a vivir, que perdió su gracia, y me quedo sin poder ni hablar de las cosas que me ayudan a olvidar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tiene cuatro caminos es un buen tío, tiene un dolor intenso en el paladar, tiene cinco sentidos hechos un lío, y las cosas que lo ayudan a olvidar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me parece que esta noche sigo igual, cambio sea por percar...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y miro adelante, y me quedo sin poder recordar, ni siquiera aquellas cosas que me ayudan a olvidar. Es una canción que viene con el olvido, cuando viene, viene olvidándose el por venir. Si la fortuna quiere que me acompañe, antes que se pase el tiempo de venir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una canción que viene con el olvido, cuando viene, viene olvidándose el por venir. Si la fortuna quiere que me acompañe, antes que se pase el tiempo de vivir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bájelo. Si no lo encuentra, mándeme un mail y yo se lo envío. &lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-182469393205397770?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/182469393205397770/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=182469393205397770' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/182469393205397770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/182469393205397770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2008/03/cosas-que-me-ayudan-olvidar.html' title='Cosas que me ayudan a olvidar'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R8zORZw1FOI/AAAAAAAAACE/eD0Xk0q7iuU/s72-c/Calamaro+solo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-1745521124250521664</id><published>2008-02-20T15:46:00.008-03:00</published><updated>2008-05-08T15:06:25.739-04:00</updated><title type='text'>El más grande tiene una foto del más grande</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Antes de comenzar la nueva temporada de cuentos, les dejo un cortometraje protagonizado y dirigido por Martin Scorsese (mostro!!). Se llama "The key to reserva", dura alrededor de 9 minutos y les aseguro que no será una pérdida de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Es un corto publicitario de la marca de vinos catalanes Freixenet (una marca que acostumbra a hacer spots bastante pomposos), y trata sobre un fragmento de guión perdido de Hitchcock, que Scorsese intentará realizar fielmente al estilo Hitchcock. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Hay que decir que está buenísimo, pero hay algo que me sorprendió más que el corto en sí. Me refiero a la fotografía de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Glauber_Rocha"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Glauber Rocha &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;(otro mostro!!) que está sobre una de las repisas, de esta especie de oficina, en donde Scorsese guarda su material fílmico. Había escuchado un par de veces el rumor de la admiración e influencia que reconocía Scorsese en Rocha, pero era algo que no tenía como comprobar. Ahora sí. &lt;strong&gt;Vea el cortometraje "The key to reserva" en: &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=2zCD1R19bJs"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=2zCD1R19bJs&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;(Los créditos para el usuario que subió el video: solsoulvideo)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;*El momento de la foto del más grande en la repisa del más grande:&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R7x55lm_9hI/AAAAAAAAABw/1lgwa9br-pU/s1600-h/Scorsese+foto+Rocha+1.JPG"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169140502569678354" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R7x55lm_9hI/AAAAAAAAABw/1lgwa9br-pU/s320/Scorsese+foto+Rocha+1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R7x6GFm_9iI/AAAAAAAAAB4/Z7MHlSE2tgg/s1600-h/Scorsese+foto+Rocha+2.jpg"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169140717318043170" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R7x6GFm_9iI/AAAAAAAAAB4/Z7MHlSE2tgg/s320/Scorsese+foto+Rocha+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;PD: Qué mal pulso para hacer la flecha!!&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-1745521124250521664?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/1745521124250521664/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=1745521124250521664' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/1745521124250521664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/1745521124250521664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2008/02/el-ms-grande-tiene-una-foto-del-ms.html' title='El más grande tiene una foto del más grande'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R7x55lm_9hI/AAAAAAAAABw/1lgwa9br-pU/s72-c/Scorsese+foto+Rocha+1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-5829237364129321625</id><published>2008-02-05T18:01:00.000-03:00</published><updated>2008-02-06T18:17:15.396-03:00</updated><title type='text'>Un poco de rock en español</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R6jTwOyRGdI/AAAAAAAAABc/IKUVORatV70/s1600-h/SALMÃN+++INDIO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163609798336387538" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R6jTwOyRGdI/AAAAAAAAABc/IKUVORatV70/s320/SALM%C3%93N+%2B+INDIO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Dejamos los cuentos en receso en esta ocasión, para compartir con ustedes un poco de música. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Es un hecho que la mejor canción del 2008 (el disco apareció a fines del 2007)  no sonará en las radios chilenas, no será comentada por Tonka y Felipe en el "Buenos días a todos" y no será incluida en la banda sonora de la nueva película de Fuguet (¿se imaginan la incluyera? no, ni cagando!!!), así que haremos justicia con el rock latinoamericano y se las dejo para que la bajen en este link:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://rapidshare.com/files/89462314/07_-_Veneno_paciente.mp3.html"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;a href="http://rapidshare.com/files/89462314/07_-_Veneno_paciente.mp3.html"&gt;http://rapidshare.com/files/89462314/07_-_Veneno_paciente.mp3.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El tema se llama "Veneno paciente" y es un dúo entre dos rockeros latinoamericanos históricos, el Indio Solari y Andrés Calamaro. El primero, líder en su momento de Patricio Rey y sus redonditos de ricota (una leyenda en Argentina y Uruguay) y el segundo, otrora integrante de Raíces, Los Abuelos de la nada y Los Rodríguez, y telonero de Bob Dylan (se dice que el único disco de un músico en español que tiene Bob Dylan en su habitación, es "Honestidad Brutal"). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Esto es mi forma de hacer algo contra aquello que, por distintas razones, no se ve, ni se escucha en este extraño país llamado Chile, en donde siguen prendiéndole velitas a músicos que no valen la pena. La idea es que usted baje la canción, la escuche y luego opine. Gracias.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nota: Para bajar el tema, tiene que abrir el link que di arriba y hacer un click en donde dice FREE. Luego comienza una cuenta regresiva para poder descargar el archivo. Esperamos que termine la cuenta regresiva, y nos aparecerá un cuadro para completar el código de confirmación que aparece ahí mismo. Lo escribe en el cuadro y presiona DOWNLOAD. Listo, suba los parlantes!!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-5829237364129321625?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/5829237364129321625/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=5829237364129321625' title='36 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/5829237364129321625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/5829237364129321625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2008/02/un-poco-de-rock-and-roll-en-espaol.html' title='Un poco de rock en español'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/R6jTwOyRGdI/AAAAAAAAABc/IKUVORatV70/s72-c/SALM%C3%93N+%2B+INDIO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>36</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-2593180397653702752</id><published>2008-01-22T03:34:00.000-03:00</published><updated>2008-01-22T03:38:21.133-03:00</updated><title type='text'>Baba de caracol</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una cosa llevaba a la otra. No era el gran descubrimiento, pero me tranquilizaba. Esa fue la única semana de ese mes, en que ocupé el escobillón de lunes a viernes. Lo dejé en un lado distinto cada vez que lo usé. No tenía explicación para eso, salvo el hecho de que al pasar por el lado en que lo había dejado, me sentía bien por haber estado esa semana más hacendoso de lo habitual.&lt;br /&gt;Siempre que tiraba el polvo hacia el patio, por la puerta de la cocina, me fijaba en la baba de caracol. Todos los días estaba ahí, intacta. Por las noches pensaba en buscar información sobre ese fenómeno. El residuo de un ser vivo se mantenía por días y días de forma casi invariable, por lo menos a simple vista. No sé si la falta de acontecimientos importantes en mi vida, había hecho que la baba de caracol fuera el leit motiv de mis noches antes de dormir.&lt;br /&gt;No pude no relacionar esa obsesión mental, con los sucesos que comencé a vivir la semana siguiente. Seguro que alguien podría decirme que no tienen nada que ver, pero me gustaba la idea de la baba de caracol como dispositivo impulsador de sucesos varios.&lt;br /&gt;Vivir en Malloco y trasladarse a Santiago tiene cosas desesperantes, entre ellas: el viaje en micro. Es por eso que el ocupar ese viaje pensando en la misma cosa de siempre, era una buena forma de que el tiempo pasara rápido. Y así sucedió cada día de esa semana. Cada vez que se me venía a la mente la baba de caracol, sucedían cosas que no me habían pasado durante el año. La primera vez fue la más extraña, porque mientras pensaba en el asunto de los caracoles, veía casi inerte a una madre que le daba leche a su recién nacido. No tenía ninguna intención de mirarla como una escena erótica. Simplemente mis ojos se clavaron en el acto del pecho succionado por una boca pequeña. Y en eso estaba, cuando recién me daba cuenta que el hombre que iba a mi lado me decía, puta que soy sapo hueón. Yo no respondí nada. Sólo le hice un gesto de excusa. El tipo le recibió una manta a la chica que aún tenía su pecho descubierto, y me pidió permiso para pasar a un asiento trasero que se había desocupado. Yo me había quedado con una profunda sensación de vergüenza.&lt;br /&gt;El hecho lo conecté de inmediato a todas esas veces en que sentía que la gente pensaba cosas malas de mí, cuando en realidad yo creía que estaban errados. También yo, solía pensar cosas malas de la gente por un hecho específico. Y muchas veces no me tomaba el tiempo de dar segundas oportunidades. Supongo que eso era lo que hacía que yo fuese tan desgarrado cada vez que la implacabilidad me azotaba, en distintos niveles, en distintas circunstancias.&lt;br /&gt;Ese mismo día, mientras esperaba a Alejandro en el Centro Cultural de Rusia, había pasado algo parecido. Una señora de alrededor de 60 años me increpó sin motivos. Me decía que ese lugar no era para esperar a ninguna persona, que no era un punto de encuentro entre amigotes. En menos de dos minutos la vieja de mierda me amenazó con llamar a la policía, con llamar a su jefe y con llamar al portero. Yo pedagógicamente trataba de darle a entender que esa no era forma de tratar a alguien, que me iba a ir, pero que se calmara. Pero ella no paró y siguió con su verborrea de mierda. Salí rápido del lugar, airado, en busca de alguna banca en la cual sentarme y pensar en el asunto. Antes de llegar a una, tuve el deseo de ir donde la vieja y hacerle algo, gritarle algo, enrostrarle algo. Pero claro, en esos momentos me di cuenta que ya era un tipo maduro, y que no podía retroceder tanto en el tiempo como para destruir una evolución que costó desarrollar. Desde luego que la baba de caracol no tenía nada que ver con que la vieja de mierda, me reprimiera por una mala tarde que seguro tuvo. (Espero, o sino está perdida). El tema es que al otro día, cuando nuevamente vi el residuo de caracol al tirar la mugre amontonada por el escobillón, comencé a concluir en que efectivamente no era una coincidencia. Claramente no era nada. La baba de caracol era una cosa y la vieja de mierda y el tipo paranoico de la micro eran otras. No todo tiene relación, pensé. A menos que uno haga el pie forzado. Ese que le gusta tanto a algunos malos profesionales, de distintas áreas.&lt;br /&gt;Cuando le comenté todas estas especulaciones a Alejandro, curiosamente él sí pensó que la baba de caracol podía fomentar cierto resentimiento en nosotros. Su argumento no era muy convincente. Seguramente sus deducciones correspondían a su estado alucinógeno. Pero pensándolo bien, tampoco podía hacerme el tonto ante sus a veces extrañas teorías. Si mal no recuerdo, fue Alejandro quien me dijo alguna vez que los perros maleteros de Malloco, se tiraban siempre que uno andaba en problemas. Y por lo menos esa hipótesis ambigua no ha fallado nunca. En la época en que estuve enyesado de mi tobillo derecho por ejemplo, se me tiraron absolutamente todos los días de esas dos semanas. Obviamente el yeso era un problema. Un gran problema considerando mi son de caminante incansable, pero los perros maleteros no tenían compasión.&lt;br /&gt;Alejandro creía que la baba de caracol al ser un elemento tan transparente, también podía lograr una transparentación de nuestras mentes y almas en los debidos actos cotidianos. Yo replanteaba que siempre había tenido una actitud transparente. Pero al verse derrotado por ese argumento, Alejandro me decía que yo era un caso que escapaba a la norma.&lt;br /&gt;Así fue como llegué a concluir que, con o sin baba de caracol a la vista, uno tenía por lo menos un problema, grave o sencillo, cada día. Un teléfono público que traga monedas, una caída de la herramienta de trabajo, una torcida de tobillo, una papa frita hirviendo que uno se traga al almuerzo y hace mierda el intestino, en fin. No había que hilar tan fino para hacer asociaciones poco creíbles.&lt;br /&gt;Durante el resto de las noches pensaba en la baba de caracol antes de dormir, pero al rato me reía por la estupidez de pretender que eso tuviera alguna injerencia en mis acciones diarias.&lt;br /&gt;El jueves de esa misma semana, me desperté con la mente despejada de tanto pensamiento inútil. Me costó zafarme de la idea, pero hice caso a esa chica que alguna vez me dijo que para descansar durante las noches, tenía que evitar pensar obsesivamente en ciertas cosas. Nunca lo había comprobado, pero tal vez ese era el instante en que sus dichos cobrarían razón.&lt;br /&gt;Al mediodía me encontré con mi sobrino. No lo veía hace unas semanas, así que lo acompañé hasta su escuela. No sé por qué, pero siempre que estoy con él, pienso en si será tan inseguro como yo era cuando era un niño. Lo dejé en el portón y le di un abrazo. Antes de alejarme del lugar, me quedé observando esa entrada llena de niños con mochilas de colores que ingresaban y salían. Mi sobrino no entró de inmediato, se quedó conversando con un niño rubio, que me parecía conocido no sé de qué parte, pero su cicatriz en la frente me era familiar. En eso estaban, seguramente hablando de cosas de niños, bastante entusiasmados, cuando pasó un niño más grande por el lado de ellos y golpeó con la mano abierta la cabeza de mi sobrino. Me quedé perplejo. Por varios segundos no supe qué hacer. El chico agresor venía justamente hacia mí. Al parecer iba en dirección a una furgoneta amarilla que esperaba a mis espaldas. Pasó por mi lado y lo golpeé fuertemente con una patada en el culo. Sollozó levemente antes de subirse a la furgoneta. Nadie me dijo nada. Nadie me increpó ni enjuició mi acción. Fue raro, había mucha gente alrededor, que supongo eran apoderados. Emprendí mi camino hacia el terminal de buses. Mientras iba en el metro, pensaba que adjudicarle ese hecho a la baba de caracol podía ser una estupidez de marca mayor. Así que forzadamente pensé en otra cosa y quise olvidarme del asunto. Antes de instalar mis audífonos y entregarme a un blues, se me vino una imagen a la mente. La de mi sobrino al momento de recibir el golpe. Ni siquiera había atinado a responder o a increpar al agresor.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-2593180397653702752?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/2593180397653702752/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=2593180397653702752' title='29 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/2593180397653702752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/2593180397653702752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2008/01/baba-de-caracol.html' title='Baba de caracol'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-8556219161109056979</id><published>2007-12-09T00:45:00.000-03:00</published><updated>2007-12-09T01:36:03.224-03:00</updated><title type='text'>Contemplaciones viales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Debo reconocerlo, el tipo era guapo. Más alto de lo que se veía en fotos. Tenía bigotes. De esos que yo siempre he querido tener pero nunca he podido. Lo contemplé en silencio por varios minutos. Él no paraba de ofrecerme distintas cosas. Un café, un cigarrillo, una fruta. Yo no quería nada. Sólo quería estar ahí, esperándola y tratando de actuar con naturalidad. Él me preguntó si tenía frío. Le dije que no, aunque en realidad sí tenía frío. Era una casa muy grande. Me recordaba la de mis abuelos en Malloco. Se parecía sobre todo en eso de tener grandes puertas, como si sólo vivieran allí personas de un metro noventa. También se parecía en que siempre estaban abiertas. Eso hacía que hubiera una corriente densa en su interior. Esto provocaba que yo supiera que nunca tenía que ir desabrigado a esa casa, por más que hiciera calor. Se sentía ruido en el living. Sonaba una suerte de aseo a la rápida que supongo él hacía en la cocina. Apareció de pronto y me dijo, yo no puedo tomar café sin que alguien me acompañe, así que te traje uno de todas formas. No me quedó más que aceptar. Gracias, le dije mientras él se sentaba en el mismo sillón en que estaba yo. Es café búlgaro, lo trajo mi hermana, me dijo. Yo asentí con la cabeza.&lt;br /&gt;Después de una hora en ese lugar, y cuando ya no recordaba casi nada de lo que habíamos hablado, decidí partir. Mónica no llegó y me pasó eso que ocurre a veces en que uno se siente extendiéndose más de la cuenta, en un lugar que no es el suyo. Él me acompañó hasta la entrada y me preguntó cómo me llamaba. Santiago, le dije. Santiago Gutiérrez. En ese momento, él cambió repentinamente su tono y su actuar conmigo. Pero viejo querido, me hubieras dicho antes que eras tú, Mónica me ha hablado mucho de ti, me dijo entusiasta. Te acompaño hasta el paradero, continuó. Le dije que no era necesario, pero igualmente lo hizo. En eso se parecía bastante a mí, no aceptaba respuestas negativas, o mejor dicho, no las escuchaba. ¿Tú eres Roberto no?, le pregunté. Pues claro, supongo que Mónica también te ha hablado de mí, me respondió. Sí, algo me comentaba el otro día, ustedes son compañeros de trabajo, volví a preguntar. Se río y me dijo que no, que quizás lo confundía con otro Roberto. Él era Roberto Fontana, el novio de Mónica.&lt;br /&gt;A veces soy un tanto mentiroso. Pero no son mentiras relevantes, es más, son de esas mentiras que evitan ciertos bochornos. Yo sabía que el tipo era el novio de Mónica. Sabía que su apellido era Fontana. Y también sabía que no era un mal tipo. Es raro conocer en persona a alguien que está en tu mente todo el tiempo. El tipo rondaba en mi cabeza desde que conocí a Mónica. Me despertaba una admiración honesta este hombre que tenía el privilegio de ser su novio. Camino a casa, pensaba que quizás debí haber sido un poco más amistoso con él. Haber cubierto esos silencios que reinaron por algunos instantes. Quizás para él esos silencios no eran tan incómodos como para mí, pero yo sentía que si. No pude dejar de pensar en todo el trayecto en él. No era envidia lo que me despertaba, era curiosidad. Saber de que hablaba, de que se reía, con que sufría y todas esas cosas que siempre me gusta saber de la gente. Le encontré un parecido a un actor secundario de una película de principios de los noventa. No recuerdo el nombre el nombre ni del actor, ni de la película. Es extraño, soy bueno para esos datos, pero éste lo había olvidado completamente.&lt;br /&gt;Antes de entrar a la pensión, pasé a comer algo al restaurant de la esquina. Había una cola larga. Una señora estaba antes que yo, con una niña hermosa en los brazos. Pensé en que esa niña sería como Mónica cuando fuera adulta. La niña me miraba y se reía. Luego se escondía en el pecho de su madre. Yo le dejaba de prestar atención y eso bastaba para que ella nuevamente se hiciera presente con esas carcajadas infantiles tan particulares. Tenía unos ojos intensos, grandes, de esos que me gusta mirar fijamente. La madre se percató de que la niña estaba muy entretenida conmigo. Parece que le gustaste, sí es muy fresca esta niñita, me dijo. Yo sólo sonreí. La niña y su madre se fueron y yo pedí un sándwich. Necesitaba saciar mi apetito. No había comido en todo el día.&lt;br /&gt;Desde que vivía en esa pensión, los desayunos se habían esfumado de mi vida. Y no es que esté diciendo que ahí no me atendían bien, simplemente me despertaba tan atrasado, que mi desayuno se resumía en un vaso frío de leche.&lt;br /&gt;Otro día de trabajo. Estaba en la semana de la zona centro. Mi oficio consistía en caminar por la ciudad, específicamente por las calles que me designaban y hacer un análisis de los problemas viales que se divisaban en Santiago. Concretamente, salía a trabajar con un cuaderno y un par de lápices, y tenía que anotar cuales eran las calles que tenían hoyos e imperfecciones, las que dificultaban el tránsito vehicular. Y peatonal también. Debo decir con todo el conocimiento de causa que no es menor el índice de personas que sufren torceduras de tobillos o caídas varias cada día, por culpa del pavimento en mal estado.&lt;br /&gt;Antes de trabajar en esto, que en la municipalidad recibía el nombre de “inspector vial”, yo no tenía idea alguna de que existiera un trabajo así. Al igual que muchos santiaguinos, yo pensaba que los hoyos de la ciudad eran ya parte del paisaje urbano. Y así es como entre mis compañeros, se hacían diversas bromas con algunas calles, que siempre estaban liderando los informes que teníamos que entregar cada fin de mes en la oficina. Me gustaba mi trabajo. Había llegado ahí a través del papá de un buen amigo, Antonio. Éramos compañeros en la Facultad. Estudiábamos Historia. Después de unos años yo decidí congelar, pero el siguió. Ahora es el profesor estrella de un colegio para niños deportistas. Aún hablamos. Cada vez que me ve, me dice que debo volver a terminar lo que empecé. Yo también creo lo mismo, pero quiero hacerme un experto en este oficio de olfatear hoyos primero.&lt;br /&gt;Antonio me acompañaba el día en que conocí a Mónica. Ese fue un día raro desde temprano. Era mi segunda semana de trabajo y me cambiaron abruptamente de comuna. Pasé de Providencia a Maipú. La calle se llamaba Luis Gandarillas y era nueva para mí. Había pasado un par de veces por ese sector, pero jamás había caminado por ella. Antonio estaba de vacaciones y yo aún no me acostumbraba a caminar solo. Gandarillas era una calle rara, sobre todo si se compara con el resto de las calles de Maipú. De partida era una calle limpia y ancha. De casas grandes. Debe ser una de las pocas avenidas en que no hay tantos perros vagos dando vueltas. Su mayor rareza es que tiene una especie de curva, que hace que en la mitad, haya un notorio levantamiento del pavimento. Eso complicaba un poco a los vehículos, ya que no podían visualizar de buena forma a algún peatón despistado que atravesara repentinamente.&lt;br /&gt;Antonio fue quien la vio primero. Oye, mira esa mina, me dijo. Había una chica en el suelo a un costado del camino. Un árbol le daba sombra extrañamente en un día caluroso en que el pavimento ardía. Se habrá caído, preguntó Antonio. Pregúntale, dije yo, aunque debo admitir que me hubiese gustado preguntar a mí.&lt;br /&gt; Hola, te pasó algo, le dijo a la chica. Hola, si, mira me caí y me doblé el tobillo más o menos fuerte, dijo la chica. Que mala onda, dijo Antonio. Yo le pregunté, necesitas que te ayudemos, que te llevemos a alguna parte. Ella, con un notorio gesto de dolor en su rostro, dijo que si, que vivía a dos cuadras de ahí y que sus planes de ir a pagar cuentas habían cambiado. Al principio pensé en hacer parar un taxi, pero Antonio planteó la idea de llevarla entre los dos. Y así fue. Tomé su bolso, nos pusimos cada uno de nosotros a un costado de ella, y se apoyó en nuestros hombros. Comenzamos a caminar lentamente. Era delgada, pesaba poco. Cuál es tu nombre, le pregunté. Mónica, respondió. Bueno, un poco rara la forma en que nos hemos conocido, pero mucho gusto, le dije risueño. Ella también sonrío. En realidad creo que ella sonreía falsamente. Yo podía percibir que estaba sufriendo. Antonio se adueñó de la conversación, haciendo mención a que la forma en que la estábamos trasladando, la había aprendido cuando era scout. Ella también había sido scout. Sus pasados en común, provocaron mi silencio. Un silencio que asumí tranquilo. En la vertiginosa forma de hacer avanzar el tiempo en mi mente, yo daba por hecho que Antonio no llegaría más lejos que yo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-8556219161109056979?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/8556219161109056979/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=8556219161109056979' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/8556219161109056979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/8556219161109056979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/12/contemplaciones-viales.html' title='Contemplaciones viales'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-8676450251219303577</id><published>2007-09-25T23:58:00.000-04:00</published><updated>2007-09-26T14:24:53.402-04:00</updated><title type='text'>La residencial y Gustavo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los niños me han mirado esta semana más de la cuenta. He recordado aquel viaje al norte, en el que el niño que hablaba solo y que tenía un peinado de adulto me ignoraba cuando yo estaba en el comedor mirando televisión. Jugaba concentrado con sus luchadores de plástico y me miraba de reojo. Me saludaba y se despedía, pero nunca me hablaba entremedio. Podía estar una hora jugando al lado mío, pero era respetuoso y profesional. Sus juguetes eran lo más importante.&lt;br /&gt;Un día llegó y golpeó la puerta de mi habitación. Una moneda se le había escapado y había llegado hasta mis pies. Abrí y se la pasé. Me dio las gracias y luego me dijo que yo era el señor de cara triste. Que todos los que hospedaban en la residencial de su abuela, él los llamaba por su cara. La chica de la 12 era la cara de pilla. El matrimonio de la 15 eran los cara de serios. Me nombró a varios y luego volvió a decirme que yo era el cara de triste. No le dije nada, pero me dejó afectado su comentario. Según sabría después, cada persona que llegaba a alojar a ese lugar, recibía el apodo del niño de la casa.&lt;br /&gt;Le hablé después a mi compañero de pieza sobre el incidente. Ese pendejo está loco, me dijo. Javier siempre era certero en sus apreciaciones sobre la gente que veníamos conociendo, pero yo no creía que un niño pudiera estar loco. Tal vez todos los niños en sí estaban locos, pero no este en especial. Aunque era evidente que su afirmación de mi rostro triste no dejaba de sorprenderme. Ninguna otra persona con la que compartí en esos días, me hizo alguna mención a que mi cara tenía un halo de tristeza notorio. Sólo ese niño.&lt;br /&gt;Con el paso de los días, mis problemas aumentaron. Cubrí hasta donde pude el dolor que tenía incluso en mi cabeza. Por las noches lloraba en uno de los baños contiguos a la habitación. Eran llantos largos, de esos que provocan dolor en la sien. Solía volver en puntillas a mi cama para que nadie notara lo que pasaba. Una de las noches, Javier me descubrió. Y ya no pude esquivar más el tema. Si no quieres hablar da lo mismo, pero no te aguantes las ganas de llorar a moco suelto hueón, se supone que estamos en confianza, me dijo serio. Aparte es mejor llorar acostado, que en el baño, argumentó sacándome un par de risas.&lt;br /&gt;Mi sonrisa no era gratuita en esa estadía. Estaba viviendo los peores días en mucho tiempo. Momentos de viejo consolidado a los 20 años, no era muy buen negocio. Pero dentro de todos los tormentos sufridos, ahora recuerdo con lujo de detalles a ese niño. Me atrevería a decir que lo recuerdo más a él que a ella.&lt;br /&gt;En esa ciudad desenfrenada, había una mitad que pensaba en carnavales y otra que hablaba de sexo y marihuana. No es que me las estuviera dando de conservador, pero mi humor en esos 13 días fue lastimero. Cada vez que subía a un colectivo, el conductor recomendaba las mejores opciones de mujeres a precios módicos. Cada vez que almorzábamos, los garzones nos daban datos de bares en donde vendían lo mejor de la zona. Yo no quería nada. Javier tampoco. Lamentablemente contagié a mi compañero de ruta, el mal humor y el desaliento, pero me queda el consuelo de que él dice hasta hoy que no lo pasó mal. Yo creo que miente.&lt;br /&gt;Las noches eran largas. Recibíamos llamadas extrañas. Mis borracheras empeoraban todo. Elegía procedimientos erradamente. Sus amigos no eran mis amigos. Javier lo tenía claro, yo no. Pensaba que alguno de ellos me podía ayudar. Pero era todo parte de un montón de suposiciones que nunca pasaron de ser eso. Suposiciones.&lt;br /&gt;Si los niños me han mirado esta semana más de la cuenta, no puedo ser tan simple y manipulador para pensar que estos días tienen algo de aquellos días. Son hechos fortuitos, paranoias personales, no pasa de eso. Un joven violento no soy, salvo cuando me humillan.&lt;br /&gt;Aquella vez tenía la necesidad de ser violento. Tanto que contagié a Javier de violencia. Me aseguro que si me llamaban una vez más, él era capaz de echar abajo el maldito negocio que ellos tenían en el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;Después de eso, la humillación pasaba a un segundo plano. Yo rezaba para que mi celular no sonara. Javier era un tipo de palabra, y afortunadamente el celular no sonó.&lt;br /&gt;Cuando se cumplió una semana de nuestra estadía en esa ciudad, llegó un nuevo huésped a la residencial. Su nombre era Adolfo. Venía de Santiago, al igual que nosotros. Andaba en labores de su empresa, examinando unos terrenos en que pondrían fibra óptica. Bastó un cambio de palabras en el comedor mientras veíamos un partido de tenis, para que Adolfo se uniera a nuestras noches de análisis. Lamento no poder hablar de aquellas noches como momentos de alegría. No lo eran, aunque Adolfo otorgó matices de entretención. Después de un par de tragos y asumiendo ya la historia de humillación que yo había vivido, Adolfo se llenaba de fuerza para buscar culpables. Esto no puede quedar así hueón, me decía con decisión. Aunque después de otro par de tragos, se ponía melancólico y se quedaba en silencio por largos minutos. Una vez nos habló del quiebre con su esposa, de sus dramas por no estar cerca de sus hijos. Esa fue la noche en que se quedó dormido mientras caminaba y despertó haciendo preguntas sobre programas de televisión.&lt;br /&gt;No dejaba de sorprenderme el hecho de que en esa residencial hubiera más de una persona que vivía una situación tensa. La teoría de mucho tiempo fue que al estar uno en una instancia complicada, florece una sensibilidad especial para detectar a quien anda como uno. Javier no creía en dicha teoría.&lt;br /&gt;Ya en nuestros últimos días en la ciudad que Adolfo llamaba la como ciudad maldita, supimos el nombre del niño, su edad y varias cosas que nos intrigaron los primeros días. Al igual que yo, era un niño hiperactivo, que le costaba concentrarse. Tenía problemas en el colegio. Se llamaba Gustavo. Gustavito fue la palabra que más escuché en la residencial durante esas dos semanas. Su abuela, la dueña de la residencial, lo llamaba a cada rato. También le llamaba Guga, supongo que por el gran tenista brasileño. Estaban siempre juntos. Incluso al principio pensé que era su madre. Pero no, a su mamá la conocí días después. Y a su padre también. Ella era una mujer de carácter. Él también, de hecho me incomodaba un poco su presencia cuando estábamos en el comedor, y Javier y Adolfo no paraban de reírse, recordando algo de la noche anterior. Se llamaba Gustavo también. Tenía alrededor de 28 años. Siempre andaba con el ceño fruncido. Una tarde el pequeño Gustavito estaba en mi habitación jugando con una jirafa de peluche que yo había comprado para regalársela a ella. Fue un regalo que no se concretó. El niño me pidió la jirafa prestada y yo accedí. Pero se quedó jugando con ella, mientras yo descansaba. De pronto entró Gustavo padre y me pidió disculpas por las supuestas molestias que me podría estar ocasionando su hijo. Le dije que no se preocupara, que estaba todo bien. Se lo llevó en brazos. Lo regañó. Pude escuchar a lo lejos. El niño se había llevado el peluche.&lt;br /&gt;Luego, en la sala de estar, el tipo me pregunto si no me molestaba que fumara. Le dije que no. Le ofrecí fuego. En esa época yo fumaba bastante. Particularmente en esos días. No es que crea eso del cigarro como calmante de nervios. Pero si creía que mi cara de tristeza se podía ver mejor con un cigarrillo en la boca. Aunque Javier hacía mofa con Adolfo de que mi rostro con cigarro o sin cigarro se veía macabro.&lt;br /&gt;Esa vez vimos un partido de fútbol junto a Gustavo padre. Después conversamos un par de horas más. Nadie había aparecido a cenar en la residencial. Javier y Adolfo habían salido al casino. Antes de dormir, le aclaré una vez más que de verdad no había ningún problema con su hijo. Es de esos niños que caen bien, no me molesta para nada, le dije. La mañana siguiente, Adolfo andaba con la idea de que no podía creer lo que me había pasado. Deberíamos decirles a los papás de esa hueona la clase de hija que tienen hueón, proponía en el almuerzo. Más tarde planteaba que había que hacerle algo para que sintiera en carne propia lo que era pasarlo mal. Javier se río, pero dijo algo sabio, que en ese momento no pude comprender. No habría necesidad de hacer eso, el orden de los acontecimientos se encargaría de pasarle la cuenta. Nadie se las lleva gratis, decía. Yo le rebatía que cuando eso pasara, tal vez ya no me interesaría. Y así fue. Cuando tuve informaciones de que las cosas se le habían dado vuelta, ni siquiera me importó. Estaba más concentrado viendo un partido de fútbol, que en el informante que me lo estaba contando. Adolfo seguía creando una conciencia de rencor en mí. Por momentos me convenció, pero no del todo. Después de un largo debate, decidimos partir al restaurant que tenían en medio de una de las playas. Nos sentamos sigilosamente sin llamar la atención. Ahí estaba ella. Me miraba de reojo mientras una banda tocaba una canción que a mi me gustaba y que por muchos años dejó de gustarme. Es toda una complicación cuando algo que gusta mucho deja de gustar por terceros. La banda provocó un clima de hostilidad en nuestra mesa. Las canciones pareciera que las habían elegido sabiendo todo lo que estaba pasando. Nos quedamos en el lugar hasta que ya no había nadie más que nosotros. La señora que estaba en la caja no sabía quien era yo. Quizás por eso le sonaba particularmente extraño el tono violento con el que yo le pedía tragos. Adolfo la miraba con odio. Y Javier intentaba poner la cuota de cordura a una situación que se hacía insostenible.&lt;br /&gt;Cuando ya no nos quisieron vender nada más, Adolfo se enfureció y comenzó a emitir un discurso agresivo. Entremedio lanzaba algunas frases en clave, así como: “ya me imagino la clase de hijas que tienen”. Yo me reía, pero nerviosamente. Javier sólo observaba. Lo último que recuerdo de esa noche, es a Adolfo amenazando con quemar el techo del local que estaba decorado con pajas y a Javier tratando de controlarlo. Llegamos a nuestra habitación y recién en ese instante, comencé a pensar fríamente en lo que me había pasado. No había duda alguna, los sucesos vividos durante esa semana, cambiarían mi forma de ser para siempre. Quizás desde ese momento cambió también ese estado de observado con el que he cargado últimamente.&lt;br /&gt;Si los niños que se suben a la micro me han mirado más de la cuenta, creo que es porque algo les pasa al mirarme. Es como si pudieran percibir hasta lo más entrañable que siente una persona.&lt;br /&gt;Nuestra última noche en la ciudad maldita, fue tranquila. No salimos. En la tarde habíamos ido a dejar al terminal a Adolfo. Nunca más lo vi. Alguna vez intenté contactarme con él, para devolverle el chaleco que me había prestado en una noche fría, pero en la residencial no tenían el libro con los datos de los huéspedes. La abuela de Gustavo me contó que habían sufrido un robo y que entre otras cosas, habían robado varios libros de los archivadores.&lt;br /&gt;A la hora de las noticias, pensaba en que si no hubiera pasado lo que pasó, ese hubiese sido el día de la despedida. Una noche romántica, una cena y todo eso. No sucedió. Eran las 10 de la noche y yo estaba sólo en un comedor inhóspito contando los minutos para ir a dormir. Pasó un rato y llegó la familia de Gustavo. Su madre, Gustavo padre y su abuela. Comenzaron a cocinar. No les presté mucha atención. El niño no me habló. Después de un instante, Andrea, la madre de Gustavo, se acercó con una bandeja y me dijo, anda a despertar a tu amigo inmediatamente. Un poco desconcertado fui. Javier dormía. Lo desperté y se enojó, pero antes de que me increpara, le conté que nos llamaban. Volvimos al comedor y Andrea nos esperaba con hamburguesas y bebidas. No se iban a ir sin probar la especialidad de la casa, nos dijo amable. Nos sorprendimos, pero nos alegró el gesto. Al menos alguien en esa ciudad había tenido cierto aprecio por nosotros. Esas fueron las hipótesis que manejamos en el bus de vuelta. Esa familia no nos parecía muy sociable con el resto de los forasteros.&lt;br /&gt;Gustavo padre nos dijo en broma que al parecer nos faltaba comer un poco. Indudablemente ironizaba por nuestras salidas y por el asqueroso aroma a alcohol que había en nuestra pieza. Ayudamos a lavar y limpiar todo y nos despedimos, ya que al día siguiente había que madrugar. Andrea me llevó a un lado y me dijo, oye, eres muy amoroso. Gustavito quedó encantado con la jirafa que le regalaste. Le di las gracias de vuelta y nos fuimos a dormir. Gustavo padre se despidió con un abrazo y su hijo también, aunque me sorprendió bastante la poca atención que el niño me brindó aquella noche. Ante los ronquidos de Javier y mientras se escuchaban gritos borrachos por la ventana, pensaba entre otras cosas, en que no le había regalado la jirafa de peluche al pequeño Gustavo. Pero no me importaba. Era un detalle. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-8676450251219303577?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/8676450251219303577/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=8676450251219303577' title='23 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/8676450251219303577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/8676450251219303577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/09/la-residencial-y-gustavo.html' title='La residencial y Gustavo'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-6836589672297003630</id><published>2007-09-03T02:10:00.000-04:00</published><updated>2007-09-07T16:07:53.043-04:00</updated><title type='text'>Historia sudamericana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Esta es una historia de tres personas de más o menos la misma edad. Es una historia que se parece a un chiste muy conocido en Chile, ese que empieza así: había una vez un chileno, un argentino y un peruano. Ese chiste siempre tiene como temática la comparación entre los tres personajes de cada país y en la que al final, el chileno es el más astuto, grotesco o exagerado de los tres, y es lo que en efecto, produce que el chiste sea cómico. A diferencia del chiste, en esta historia no hay una comparación entre los tres chicos sudamericanos, simplemente es un trozo de sus vidas, un momento muerto que yo capté intencionalmente.&lt;br /&gt;Se conocieron en un bar sin nombre, que la gente precisamente llamaba así, el bar sin nombre. Ese día era mi primera vez en ese lugar. Estaba tan borracho, que sólo recuerdo que estaba en una calle de nombre Montevideo, a 6 o 7 cuadras del Obelisco. Seguramente por ese último detalle, ustedes han asumido que esta historia sudamericana transcurrió en Buenos Aires. Y así es, esa fue la ciudad en donde sucedió lo que a continuación les contaré.&lt;br /&gt;El chico peruano se llamaba Juan. La chica argentina se llamaba Mariana. El chico chileno no supe como se llamaba, pero llevaba una polera de Bob Dylan, así que ese será el elemento que lo distinguirá. A todo esto, aunque a ustedes no les importe, yo estaba en una mesa a aproximadamente unos seis metros de ellos. Y partió casi sin intención, pero terminé escuchando atentamente cada cosa que hablaron. El chico peruano era guapo. La chica argentina también. El chico chileno también era guapo, pero con un rostro más imperfecto que el de sus acompañantes. Para comenzar a familiarizarnos dejaremos atrás los anonimatos y los llamaré por su nombre.&lt;br /&gt;Mariana tuvo un nexo casi natural con el chileno de la polera de Dylan. Juan miraba paciente, esperando una opción para ser parte de la conversa. Me pareció que el chileno se percató de aquello, por lo que hiperactivamente pasaba de una cosa a otra dentro del tema que tenía en común con Mariana. El tema era el cine. Ambos gustaban de las mismas películas, y él, astutamente, intentaba sacarle partido a esa coincidencia para lograr que la chica se impresionara tanto como él de la coincidencia. No es que él no estuviera impresionado, pero de verdad que la chica era muy guapa. Tan guapa que en algún momento pensé en meterme a interrumpir y jugar mis cartas. Pero no había que ser tan pasional, el chileno y la argentina habían tenido una conexión intensa, era mejor presenciar que participar.&lt;br /&gt;Juan bostezó una vez. Luego otra y fue al baño. El chileno dejó de hablar por un rato (creo que se cansó) y la chica entendió ese tiempo de descanso natural. Se miraron con ojos atentos, cómplices. Compartieron un tipo de mirada que es tan penetrante que vale mucho más que un beso. Les adelanto desde ya que beso no hubo, por lo menos yo no lo vi. El chico peruano volvió con fuerzas renovadas y puso su tema sobre la mesa. El turismo, los lugares ideales para conocer en Buenos Aires, las diferencias entre la gente de allá y acá, las costumbres y todo eso. No le fue mal, hay que reconocerlo. Por momentos la chica se entusiasmó y tuvieron un par de puntos compartidos importantes. El chileno estaba de manos cruzadas, sin despegar la vista de la chica. Obviamente ella se daba cuenta de eso, pero no era descortés con Juan. Lo miraba a él, pero su nariz y sus labios, podría asegurar estaban más cerca del chileno. De un momento a otro, el chileno comenzó a mirarme de reojo. Hice como que no me di cuenta, pero desde luego me percaté de su mirada. Luego hizo un comentario a Mariana y Juan, y ambos comenzaron a mirarme de reojo también. Me sentí invadido. En un momento pensé en irme, pero luego me adapté con fuerza a esta posición de sujeto observado. Comencé a manejar la situación, tosí, me arreglé la barbilla, saque un cigarrillo y les pedí fuego. Me observaron un par de segundos antes de pasarme un encendedor. Me lo pasó el chileno. Le di las gracias y seguí en lo mío. Quería concentrarme en ellos. No quería concentrarme en mí. Menos en un posible vínculo entre ellos y yo.&lt;br /&gt;Bastó que pidiera otra cerveza, para que ellos dejaran de fijarse en mí. Yo seguí atento a lo que pasaba.&lt;br /&gt;El chico peruano volvió a bostezar. La chica argentina fue al baño. El chico chileno hacía un gesto extraño sobre sus cejas. Parecía que las peinara, que les hiciera una especie de masaje raro. Mariana demoró más de la cuenta. El peruano le dijo algo que no puede escuchar al chileno. Se lo dijo riéndose. El chileno también sonrío. La chica volvió e hizo una mención a la hora. Ambos, el peruano y el chileno, casi al unísono, se ofrecieron para ir a dejarla. Juan tomó la delantera, le tomó el chaquetón y amablemente ayudó a abrigarla. El chileno miraba con desgano. Me parece que asumió que estaba un par de metros atrás en la carrera por empezar una despedida fraternal. Afuera llovía.&lt;br /&gt;La chica no tenía dinero para el taxi. El chileno se anotó un punto, le pasó diez pesos argentinos. Ella le agradeció casi con culpa. Él le dijo que no se preocupara, que era mejor utilizar el dinero argentino en algo útil en vez de perderlo, ya que en menos de 48 horas estaría de vuelta en Chile, y allá no le servía de nada. La chica lo besó en la mejilla. Juan estaba alerta a algún taxi en la entrada del bar.&lt;br /&gt;El taxi llegaría en veinte minutos. La historia que había presenciado durante cerca de dos horas se acercaba a su final. Los tres volvieron a la mesa a terminar de tomar lo que les quedaba. El peruano me impresionó. Pese a no haber llevado la delantera durante la conversación, planteó algo que yo no esperaba. Mariana tampoco. El chileno menos, su cara de desagrado fue evidente. Juan le pidió un teléfono en donde contactarla los días siguientes de esa semana, ya que él recién volvería a Lima el lunes. La chica le dio el número de teléfono de la casa que compartía con sus amigas. También le dio el número de su celular, aunque le advirtió que andaba con problemas de batería, así que no siempre estaba disponible. El chileno miró la escena en silencio. Mientras Juan registraba los números en su celular, el chileno le pidió el correo electrónico a Mariana. Para seguir en contacto a la distancia, fue el argumento que ocupó.&lt;br /&gt;Juan fue al baño y demoró bastante. Mariana dijo que quizás le había caído algo mal.&lt;br /&gt;El chileno no dejaba de mirar a Mariana. Ella también lo miraba. Ni el ni ella hicieron mención a que podría haber algo especial en esa mirada, pero insisto, ambos sabían que ahí podía haber algo importante. En contra de todo lo que yo podía esperar y pensar del término de la velada, el chileno me dio una sorpresa más. Después de mirar a la puerta del baño y su reloj, le dijo a Mariana que al otro día, antes de volver a Chile, tenía que ir a comprar un libro a una de las librerías de usados que hay en Corrientes, al lado del Paseo La Plaza. Le propuso que lo acompañara. Ella le dijo que no podía, que tenía que trabajar desde temprano, que no sabía como lo haría para despertar en un par de horas más. Ella trabajaba en un periódico conocido, no recuerdo cuál, pera era famoso. El chileno, decepcionado, esperó afuera la llegada del taxi. Juan volvió y empezó a organizar algo para los días que le quedaban en Buenos Aires. Puso énfasis en que Mariana fuera con más amigas, porque él también tenía otros amigos peruanos que tenían ganas de salir a divertirse. La chica asintió amable. El taxi llegó y la historia quedó para mí sólo en imágenes. Hubiera sido muy evidente haber salido justo en ese momento. No pude escuchar lo que se dijeron pero me lo imaginé. La lectura de labios ayudó un poco.&lt;br /&gt;Desde el interior del bar vi por uno de los ventanales la despedida. El chileno se abrazó con Mariana con aprecio. Fue un abrazo que sentí muy visceral para ambos. El chico peruano también la abrazó, pero le dijo algo al oído a la chica. Supuse, observando sus labios con atención, que le recordó lo de llamarla y salir en grupo con sus amigos y sus amigas. Ella se fue. Y yo también.&lt;br /&gt;Al salir, el chileno y el peruano me miraron con atención. El chileno me dijo que se me había quedado algo en la mesa. Eso me desconcertó, tartamudeé y tibiamente le agradecí. Había olvidado las carpetas con los proyectos a estudiar en la semana. Entré, las tomé y nuevamente salí del bar, agradeciéndoles esta vez sin tartamudear a las dos. No me dijeron nada.&lt;br /&gt;A las 13 PM del día siguiente, que en realidad era el mismo día, tomé el Subte en Carlos Pellegrini rumbo a Carlos Gardel. En la estación Uruguay subió el chico chileno de la noche anterior. Me miró y me saludó con un gesto leve con su mano derecha. Le devolví el saludo. Tenía mal aspecto, lucía ojeroso y despeinado. Me miró un par de veces más durante el trayecto del vagón entre cada estación. Soy paranoico, lo sé, llegué a pensar en que él supuso que yo podía percibir su tristeza. Dejé de mirarlo y me concentré en su polera. Llevaba puesta la misma de la noche anterior. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-6836589672297003630?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/6836589672297003630/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=6836589672297003630' title='38 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/6836589672297003630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/6836589672297003630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/09/historia-sudamericana.html' title='Historia sudamericana'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>38</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-475801339415256804</id><published>2007-07-16T01:39:00.000-04:00</published><updated>2007-07-16T01:42:23.333-04:00</updated><title type='text'>Andrelo está de vuelta !!!</title><content type='html'>Andrelo está de vuelta. Vea y juzque:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/mHrmr0vr0gM"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/mHrmr0vr0gM" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-475801339415256804?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/475801339415256804/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=475801339415256804' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/475801339415256804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/475801339415256804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/07/andrelo-est-de-vuelta.html' title='Andrelo está de vuelta !!!'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-915333726601833276</id><published>2007-07-02T13:08:00.000-04:00</published><updated>2007-07-03T02:06:33.824-04:00</updated><title type='text'>Juan Pablo Rebella (1974 - 2006)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RokyGFTPNLI/AAAAAAAAABU/To34Yw4dUD0/s1600-h/gran+escena+de+whisky.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082648734547784882" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RokyGFTPNLI/AAAAAAAAABU/To34Yw4dUD0/s320/gran+escena+de+whisky.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RokxzVTPNKI/AAAAAAAAABM/9ay2aQEq6bE/s1600-h/REBELLA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082648412425237666" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RokxzVTPNKI/AAAAAAAAABM/9ay2aQEq6bE/s320/REBELLA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es difícil lograr identificarse en una película sudamericana. Está el fantasma de que se nos muestra como bichos raros, como animales exóticos y a veces se cae en hacer un filme en función de esos bastardos elementos. Quizás por eso es que “25 Watts” y “Whisky” me marcaron como espectador y como profesional. Sentir esa esencia sudamericana a través de dos películas tan honestamente decadentes. Hacer de la decadencia una poesía precaria e intensa.&lt;br /&gt;Un profesor me dijo alguna vez que las buenas películas eran aquellas que empezaban cuando comenzaban los créditos finales. Las buenas películas eran esas que comenzaban a funcionar en la mente cuando uno iba en la micro, de pie, sin poder dejar de pensar en ella. Incluso el análisis seguía el día después y, en algunos casos, toda la semana. Eso me pasó con estas cintas uruguayas. Y aunque lo que decía mi profesor no era algo inventado por él (lo leí también alguna vez en algún texto de Cahiers du Cinema), a mí nunca se me olvidó y empecé a exigirle lo mismo a todas las películas que veía. Pero claro, en algunos casos no se daba. Hay muchos filmes que son buenos, interesantes, anecdóticos, pero no pasan de eso. No me ayudan a reflexionar sobre algún contexto social o cultural de una zona determinada. Tal vez por eso valoro tanto a “25 Watts” y a “Whisky”, ya que más allá de esa gran historia y de esa estética cuidadosamente elaborada, (pero siempre en función de lo que se está contando y no al revés), había todo un grito a la NO vida, al NO continente y al NO sueño (sud) americano. Cómo olvidar ese planteamiento de la ciudad, como escenario de una cotidianeidad tan monótona, donde no pasa nada, donde todo está envejeciendo: personas y murallas. No puedo dejar de pensar en esa intención de mostrar que Montevideo es mucho más que un Buenos Aires &lt;em&gt;unplugged.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Gracias Juan Pablo Rebella por haber formado dupla con Pablo Stoll y haber realizado dos obras tan nuestras, tan imperfectamente nuestras. Alguien decía por ahí que "Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos", y tiene razón, pero puta que me gusta ese pueblo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El próximo 5 de julio se cumple un año de la muerte del cineasta uruguayo, Juan Pablo Rebella. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-915333726601833276?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/915333726601833276/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=915333726601833276' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/915333726601833276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/915333726601833276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/07/juan-pablo-rebella-1974-2006.html' title='Juan Pablo Rebella (1974 - 2006)'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RokyGFTPNLI/AAAAAAAAABU/To34Yw4dUD0/s72-c/gran+escena+de+whisky.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-3687370713046319220</id><published>2007-06-24T01:14:00.000-04:00</published><updated>2007-06-24T13:16:53.382-04:00</updated><title type='text'>Rafa Rivera y un martes de enero en Santiago de Chile</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/Rn3_KktQhOI/AAAAAAAAABE/L55Q2XswJSg/s1600-h/RAFA+RIVERA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079496511861064930" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/Rn3_KktQhOI/AAAAAAAAABE/L55Q2XswJSg/s320/RAFA+RIVERA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Hace cuánto no andabas en una micro por Santiago?, le pregunté. Diez años más o menos compadre, me respondió esquivándome la mirada. Durante el resto del viaje, siempre intentó desviar todo tema que tuviera relación con la vuelta a la patria. Intentaba dominar la situación, lanzaba una broma cada cinco minutos, pero en el fondo su incomodidad era evidente. Le molestaba que mientras la micro andaba a 80 kilómetros por hora, haciendo el quite al pavimento descuidado de la Av. Pajaritos, subieran toda clase de personajes tan característicos de la micro chilena. El cantante desafinado que nos echó la choreada porque no le dimos propina, el típico flaco angustiado que dejó un calendario en las rodillas de cada pasajero, el recién salido de la cárcel que tiene problemas para integrarse a la sociedad y un largo etcétera de miembros de la fauna santiaguina.&lt;br /&gt;A Rafael Rivera no le gusta decir que es un chileno patiperro. Tal vez es porque no le agrada ser protagonista de una mesa informal miscelánea, en la que la historia de un rancaguino dando vueltas por Europa, sea la conversación estelar. Me lo advierte antes de bajarnos en la primera parada oficial de su regreso a Santiago.&lt;br /&gt;Es un martes de enero. Caluroso en término medio. La estación 1 es un café con piernas, ubicado en la calle Matucana, al frente de la Estación Central.&lt;br /&gt;No hace falta que me lo diga. Está claro que después de vivir casi 20 años en Bergen, Noruega, es algo impactante caminar por el corazón de la capital. Y yo soy su guía turístico, no lo puedo defraudar.&lt;br /&gt;Pagamos la entrada y ya somos parte de este antro urbano. Las chicas miran a Rafael Rivera como si pudieran oler algo distinto. Seamos francos, el local es rancio, estrecho y no tiene ninguna intención estética. Bueno, tampoco tenemos alguna intención ética nosotros como clientes, aunque debo aclarar que esta primera parada de la odisea por Santiago, es más por un cuento anecdótico que lujurioso. Y eso lo dejamos claro desde un inicio, cuando una chica morena se hace presente y nos saluda con un beso en cada mejilla y uno en la pera. Es como saludan en Europa, nos dice riendo. Rafael me mira irónico.&lt;br /&gt;La chica se mueve bien. Realiza unos movimientos culebrescos que no me son indiferentes. Supongo que a Rafael tampoco. Después, mientras yo me hago el sicólogo con Nancy, él es arrinconado por Vilma. Son las 13 PM y las chicas bailan un tema de Marco Antonio Solís sobre la tarima. Le explico a Rafael que este cantante mexicano es el regalón de los topless chilenos.&lt;br /&gt;Han llegado algunos clientes “habituales” del local, que no están contentos con nuestra presencia. Es hora de partir amigo mío, le digo a Rafael de forma calmada. Pero en lo más profundo de mi racionalidad, me estoy adelantando a una posible tragedia y es mejor emigrar cuanto antes.&lt;br /&gt;La ausencia de Rafael Rivera por tierras nacionales se nota en cada paso que da. Se tropeza cada 2 minutos. Acuérdate que en Santiago tenís que mirar el suelo al caminar hueón, le digo irónicamente. Él asiente con una sonrisa, pero en el fondo no sabe que mi calvario han sido los esguinces que me causa el mal pavimento de la ciudad.&lt;br /&gt;Mientras vamos en el metro, dejamos de hablar por un rato. Fue un acto natural ese momento de silencio. Supongo que estábamos siendo muy conversadores, considerando que era un día entero que compartiríamos y que estaba recién comenzando. Las alarmas suenan, las puertas se cierran, la gente sube y baja, y yo pienso en este hombre que ha vuelto a su país. Pienso que debe ser todo un acontecimiento para él venir a pasear a Chile. He conocido Noruega y me lo he imaginado detalladamente gracias a sus historias. Me cuesta creer que en ese país no haya pobreza. Me cuesta creer que en ese país, un obrero pueda casarse con una abogada y anden felices por la vida. Me imagino que eso acá sería imposible. A lo mejor también andarían felices por la vida, pero atrás de ellos, andarían un montón de viejas copuchentas pelando y cahuineando al respecto. La cosa es que antes de llegar al segundo destino y después de analizar y pensar en las historias de Rafael, he llegado a la conclusión de que las viejas copuchentas en Noruega no existen.&lt;br /&gt;Entramos al clásico “Buenos Muchachos” en Cuming. Nos atiende un tipo alto y amable, de esos que se ganan las propinas. No sé porque, pero pedí un bife chorizo con puré. Rafael pidió salmón y ensalada a la chilena. Estoy cansado hueón, hoy me levanté más temprano que la cresta, me dice con un notorio rostro de cansancio. Pero no poh’ compadre, no venga a arrugar ahora si se supone que esto está recién comenzando. Nos quedan varias paradas todavía, le respondo desafiante. Rafael me mira con una sonrisa culpable. Una sonrisa culpable que funciona como un rasgo visionario de lo que vendrá.&lt;br /&gt;Mientras comemos con más ganas que educación y nos reímos airadamente de anécdotas noruego-chilenas varias, dos tipas de la mesa de al lado nos miran. Yo me doy cuenta y trato de decirle a Rafael de lo que me he percatado. Pero su poca chilenidad se hace presente y al momento de contarle que de la mesa de al lado nos están observando, él mira poco disimuladamente hacia donde están ellas, y provoca la risa de las dos chicas que bordean los 28 años y son bastante guapas.&lt;br /&gt;Rafa Rivera demuestra su poca chilenidad al no hacerse el hueón y ser poco disimulado, para que las chicas no se den cuenta que nosotros nos hemos dado cuenta de sus miradas, pero también demuestra sus 20 años en Noruega, y al cabo de un par de minutos, las dos mesas que parecían tan lejanas, ahora están juntas. No puedo dejar de sentirme como un perdedor. Yo había ido un millón de veces a los “Buenos Muchachos” y nunca en la vida había logrado siquiera un intercambio de teléfonos. Rafael maneja la situación y las chicas son dentistas. Rafael invita una botella de vino y las chicas son de Las Condes. Rafael cuenta su historia de chileno patiperro y las chicas nos invitan a una fiesta que harán ese fin de semana en el departamento que comparten. Son rubias y altas, y yo no lo puedo creer. De chico siempre quise tener una novia dentista, debe ser por lo enamorado que estaba de la que me atendía en aquellos años. Las dentistas rubias hablan de sus viajes por Europa, mientras yo contemplo la escena. Bueno y esa es mi historia, dice Rafael. Hoy estoy de vuelta en este país después de mucho tiempo, y acá, mi amigo Víctor, es una especie de guía turístico, le dice a las chicas dándome algo así como un pase gol. Por primera vez en los cerca de 50 minutos que las chicas llevan en nuestra mesa, me miran a los ojos por más de tres minutos. Ah, tú eres Víctor, me dice la rubia natural. La teñida sólo me mira, pero no hace comentarios. Rafael pide permiso y va al baño. Victoria y Soledad, así se llaman las chicas, no me dicen una sola palabra durante la ausencia de Rafael de la mesa. Es más, comienzan a decirse cosas en el oído y se ríen entre si. Me concentro rigurosamente y trato de ponerme en el lugar de ellas, me traslado mentalmente hasta sus cabezas y miro hacia donde estoy yo. No veo nada. En otras palabras, para las chicas rubias dentistas y guapas, yo no estoy en la mesa. No existo. Estaría de más decir que cuando Rafael volvió a la mesa, la conversa fluyó mágicamente como si él nunca se hubiera movido. Pese a ser un taimado por esencia, como buen chileno de clase media, me quedo callado hasta que las chicas se van.&lt;br /&gt;Rafa Rivera es un galán, eso no está en duda. El tipo no es Gael García Bernal, pero las chilenas suspiran por él. (Las del topless no las considero en el conteo, ellas se enamoran de cualquiera. De hecho, una me dijo que yo era su papito). En cada paso que damos el tipo provoca miradas y sonrisas. Me incomoda un poco, debo reconocerlo, no me gusta ser un actor de reparto.&lt;br /&gt;Tomamos un taxi rumbo a Bellavista. El conductor escucha Layla de Eric Clapton, en su versión Unplugged. Buen tema amigo, le digo mirándolo por el espejo retrovisor. ¿Buen tema?, es un temazo pues estimado, me contesta con entusiasmo. El taxi toma la costanera y tres chilenos, o mejor dicho, dos chilenos y un noruego-chileno, van coreando el clásico tema de Clapton. El taxista nos da unas indicaciones sobre unos lugares a los que podríamos ir en nuestra visita a Santiago. Es raro, nunca le dijimos que Rafael no era de acá, ni tampoco mencionamos las palabras: noruego o patiperro. El tipo asumió de la nada, la condición de visitante de Rafael.&lt;br /&gt;La tercera estación era un bar. Un bar de esos transversales, de esos a los que puede acudir el cuico más despectivo y el pobre más arribista. Un bar santiaguino en esencia. Hay un wurlitzer y paredes rayadas. Nos apoderamos del wurlitzer. Empezamos con algunos clásicos ochentosos. Soda Stereo, Los Prisioneros y Los Enanitos Verdes marcan la primera media hora. Luego viene la salsa. Se me había olvidado que Rafa Rivera era un latino salsero. Era que no, si en el frío de Noruega, esa era su estrategia para intimar con las escandinavas rubias. Si en un principio habíamos pasado desapercibidos, ahora con el cambio de “En la ciudad de la furia” a un grupo de truhanes que cantaban algo así como: “Quiero candela en tus labios mami”, ya éramos objeto de análisis de todos los tipos que estaban en el lugar. Luego vino una chorrillana de esas poderosas que satisfacen hasta a Homero Simpson. Era el debut de Rafael comiendo chorrillanas. Se enamoró del plato y también se lo devoró. Yo también, aunque mi romance con las chorillanas viene desde hace mucho tiempo.&lt;br /&gt;Luego vinieron las cervezas, una tras otra. La conversación se puso melancólica. Empezaron los consejos de vida y los recuerdos de épocas pasadas. Rafa Rivera es un tipo alegre y divertido, y durante todo el día se comportó así, pero en ese momento se anduvo emocionando. Curiosamente, este noruego-chileno estaba cayendo en un rasgo muy chileno, ese de ponerse triste con unas copas de más. Como quise evitar que nos pusiésemos a llorar en presencia de todo esa muchedumbre, opté por motivarlo con las salsas. En contra de mis principios y gustos musicales, agarré un par de monedas y puse una ronda de temas salseros de uno los grupos que él seguía. No me acuerdo el nombre del grupo, pero en ese momento me cayeron más simpáticos que hace un rato. Aleoné a Rafael y le dije que olvidara las penas, que era el momento de bailar. Reconozco que lo dije pensando que podía creérsela, pero jamás imaginé que comenzaría a bailar solo. La cosa es que lejos del ridículo que yo pensé que podía hacer, Rafa Rivera motivó a un grupo de chicas que terminaron bailando con él. Y más curioso aún fue que una de ellas se acercara a mí y me sacara a bailar. Yo no sé bailar salsa, lo siento, le dije asustado. Yo te enseño, ven, me dijo ella. En un acto inédito de lo que había sido mi vida hasta ese día, bailé salsa. No sé si lo hice bien o mal, pero al menos la gente que nos rodeaba no se burló como pasó en la fiesta del matrimonio de mi primo, cuando intenté bailar merengue. Rafael llevaba el ritmo en la sangre, yo no tanto, pero salí bien parado. La chica me dijo, tienes buen ritmo oye. Yo le contesté que sí lo sabía, pero que me había ofuscado porque no me salían unos pasos que había estado practicando el fin de semana. En realidad no sé porque le dije eso, sólo sé que la chica era linda y que yo hubiera sido capaz de meterme a una academia de salsa por no haberme quedado atrás.&lt;br /&gt;Las chicas se fueron y con Rafa nos quedamos mirándonos las caras. Ya era de noche y se veía poca gente en las calles. Había sido un gran día hasta ese momento, pero había que ser realista. Era difícil que en un martes de enero se pudiera pasar tan bien, como la habíamos pasado hasta ese momento. Yo andaba con la cámara de video de Rafa, caminando ebrio y efusivo. Rafa me celebraba hasta el chiste más fome. Luego, apareció otro rasgo 100% chileno, que al parecer Rafa Rivera no había perdido en su paso por Noruega. Nos pusimos hinchapelotas. Nos fuimos a otro bar, más elegante que el anterior. Mientras bebíamos, divisamos a una mujer vestida enteramente de mezclilla sentada en una banca. Le hice un zoom in con la cámara y lamentablemente la chica se percató. Oye Rafa, oye, oye poh’ hueón. No tuve respuesta. Rafa, despierta hueón, no te quedis dormido, le dije. Tranquilo hueón, sí sólo tenía los ojos cerrados, ¿qué pasó?, me preguntó. Lo que pasa es que esa mina que está sentada en esa banca cachó que la estaba filmando hueón y ahora está hablando con ese hueón grande que está allá en la esquina. Parece que me está acusando, le conté mirando a la chica y al tipo, que a su vez me estaban mirando. Rafa se paró y fue directo hacia donde estaban ellos. No es que pensara que iba a quedar la grande, pero reconozco con honestidad que me asusté. Y mucho. Seguí tomando la cerveza que ya estaba bastante tibia, mientras veía como Rafa hacía un montón de señas y gestos varios. Pensé que estaba defendiéndome y que la situación se le escapaba de las manos. Gesticulaba más de la cuenta y el tipo con la chica lo miraban incrédulos. De pronto, el tipo sonrío y le dio un abrazo a Rafael. Me sorprendí, pero me hice el tonto para que no se notara mi estado de impacto. La chica también se sumó a las risas y casi instantáneamente los vi como un trío que casi se conocían de toda la vida y que recordaban anécdotas del pasado. Se despidieron y extrañamente la chica me miró y me levantó la mano. No me quedó más remedio que sonreir y levantar la mano también para ser cortés.&lt;br /&gt;Rafael volvió como si nada. Oye hueón, qué onda, qué te dijeron, le pregunté nervioso. Tranquilo Víctor, vamos, me respondió dejando un billete sobre la mesa. Antes de pensar en el misterio de los hueones riéndose, pensé en que había dejado un billete muy grande para lo que habíamos consumido en ese bar, y que por lo tanto, el mesero se llevaría una senda propina. Recordé mis tiempos de garzón en un pub de Malloco y recordé por supuesto, que nunca me dejaron una propina tan grande como la que se iba a llevar ese renacuajo, que por lo de más, nos había atendido bastante mal. Pero bueno, eso es harina de otro costal.&lt;br /&gt;Rafael andaba jugando al misterio. Me dijo que lo siguiera y emprendió rumbo a la entrada de Bellavista, donde está la pasada por el río Mapocho. Se acercó a un tipo de pelo largo y como si lo conociera de toda la vida, le estrechó la mano y luego hicieron un canje que no pude distinguir bien por la distancia y por mi estado de ebriedad. No pregunté nada al respecto y propuse ir a otro bar. Apostaba lo que fuera, a que estaba abierto y con un ambiente propicio para ese momento de poca lucidez.&lt;br /&gt;Rumbo a esta cuarta o quinta estación, ya no recuerdo, Rafael iba filmando con la cámara que había sido la causante del embrollo anterior que al final no fue embrollo, pero que me tuvo con el corazón en la mano. En Dardignac con Lagarrigue había un tipo pidiendo plata. Rafa le dijo, yo te doy una luca si me mandai un saludo pa’ todos los cabros de Noruega acá en la cámara. El tipo, que se veía bastante triste y apagado, se mandó un show digno de Mandolino en Sábado Gigante. Rafa le paso los mil pesos prometidos y yo le hice la mención del tipo y su show a lo Mandolino, pero claro, Rafa no era chileno para comprender esos comentarios televisivos tan nacionales. Sólo me miró.&lt;br /&gt;Llegamos al bar en el que tenía depositada toda mi fe y en contra de todos mis pronósticos, estaba vacío. Un tipo pelado nos dijo que estaba cerrando. De nuevo fui víctima de mis impulsos y le dije que no podía decir eso cuando estaban llegando dos turistas. El tipo me miró extrañado, Rafael también. Me hiperventilé y le conté la historia de este tal Rafa Rivera, un chileno patiperro que llevaba veinte años en Noruega y que había puesto sus pies en Santiago justo hoy, etc, etc. El tipo sonrío, nos abrazó y nos dijo, bienvenidos entonces pues, la casa invita el primer trago. Entre luces de colores y una música electrónica, que en mi vida había escuchado, estuvimos conversando de chilenos en el extranjero y todas sus implicancias. En eso estábamos cuando me acordé de ver la hora. Las 2 AM y yo me acababa de dar cuenta que me había quedado sin micro a Malloco. Rafa había ofrecido que nos quedáramos en un hotel, así que al menos me quedé un poco más tranquilo. Mientras el seguía hablando con el dueño del bar, yo no podía dejar de pensar en que el paso de Rafael por Chile, no era más que un recreo. No medía gastos, ni horarios. En su recreo sólo importaba pasarlo bien. En Noruega, era un soldador, de esos que son valorados. No podía dejar de pensar en esas malditas diferencias que hay entre el primer y el tercer mundo. Allá las pegas duras eran valoradas. Acá son mal pagadas y aparte son miradas en menos. No era la ocasión para ponerme a filosofar sobre sociedades europeas y sudamericanas, pero me alejé de la barra y me senté en un sillón. Fue mi instante reflexivo de la noche. Cuando empezaba a bostezar, aparecieron en el bar 4 gringos, que en realidad no eran gringos. Eran franceses. Uno era rubio y vestía una chaqueta café. Otro tenía el pelo largo y era barbón. Las chicas eran rubias pero con peinados raros. Las dos eran bonitas.&lt;br /&gt;De ser 3 tipos aburridos en un bar, pasamos a ser 7 tipos que se equivocaron de día y de lugar, pero estaban tratando de alargar la agonía de un martes de enero.&lt;br /&gt;La noche estaba llegando a su fin, pero Rafa Rivera me sorprendió a mi, a los franceses y al pelado de la barra. El canje que había hecho con el tipo en la pasada del río Mapocho, no era otra cosa que una compra de marihuana. Los franceses alucinaron, el pelado tenía cara de incomodo. Seguramente si fuese un viernes o un sábado, no permitiría que alguien prendiera un porro en su adornado bar. El humo pasoso comenzó a expandirse mientras yo contemplaba la situación. Rafa me ofreció unas piteadas, pero yo no quise. Con las cervezas en el cuerpo, unas fumadas de marihuana podrían acabar conmigo tirado en el suelo. Paradójicamente sin haber fumado, caí en un estado de trance. Desperté una hora después en otro bar, en otro sillón. Más cómodo que el anterior, hay que decirlo. Rafa estaba en el mismo sillón conversando con una chica. La chica tenía los labios pintados recargadamente. La chica tenia unas piernas largas y bellas. La chica era prostituta. ¿Cómo lo supe? Fácil. Rafa Rivera estaba dándole un discurso de ética y moral que fue lo que me despertó. Le decía algo así como que dejara ese mundo, que se preocupara de su hijo y que no anduviera vendiendo su cuerpo por una cagada de plata. La chica era agresiva, sólo lo miraba y tomaba del trago que él le había comprado. Cuando Rafa me vio despierto se río y le dijo a los franceses que yo había despertado. Los franceses me hicieron unas señas que no entendí, mientras bailaban cumbias nacionales clásicas. Rafa me presentó a la prostituta. Se llamaba Angie. Como antes había escuchado a Rafa preguntarle cuanto cobraba por sus servicios, yo también quise cancherear. Le pregunté cuanto cobraba por dar besos. Me miró, hizo un gesto de desprecio y me dijo, no le doy besos a hueones. Me molesté y me fui al baño. Rafa estaba hablando con un panameño o cubano, o algo así, que las hacía de DJ. Le decía que no le pagaran tan poco a las prostitutas. Le recriminaba por hacerlas trabajar a esas horas. Cuando noté que la discusión estaba subiendo de tono, lo tomé de un brazo y me lo llevé. Lo miré a los ojos y me di cuenta que no estaba bien. Ahora yo que estaba recuperado, tenía que tomar las riendas de la situación. Me despedí de los franceses. Un beso para una chica, otro para la otra y sólo un saludo de voz para el resto. Rafael se había ido al sillón de nuevo con la prostituta. Esta vez tenía su mano derecha sobre sus piernas. Lo tomé como pude y bajamos al primer piso del bar a pagar la cuenta y a tomar un taxi. En realidad no sé como lo bajé, el tipo mide alrededor de 1.86 y la teoría de un amigo de que los borrachos pesan el doble que los sobrios, parecía verdad. Rafa pagó la cuenta a otro cubano que nos miró con cara de malas pulgas y salimos del bar. Hice parar un taxi y emprendimos rumbo a Brasil con Agustinas. El hotel que estaba al frente de la bencinera era el destino. El chofer no dijo una sola palabra, solo nos miró, nos saludó, nos cobró y se despidió.&lt;br /&gt;La odisea llegaba a su fin. Rafael Rivera cerraba su historia personal y su deuda de un paseo por la capital. Esas noches que no pudo gozar en sus venidas anteriores, las había resumido en la jornada de este martes de enero, en Santiago de Chile, con 44 años. A lo mejor no fui el mejor anfitrión, pero podría asegurar que esa noche la recordó por muchos días después, en su natal Noruega. Pero alto, un momento. Lamentablemente esta historia no termina acá. Yo pensaba terminarla acá, cuando le prometí a Rafael en el taxi, que escribiría un cuento para dejar esa noche plasmada en un par de letras. Pero el final de la historia cambió abruptamente cuando entramos al hotel. Un ebrio Rafa Rivera golpeó la mesa y pidió dos piezas por lo que quedaba de noche. Un gringo (este sí que era gringo) nos dijo que no quedaban habitaciones. Rafa no le creyó. Yo tampoco. Pensamos que el gringo nos vio tan borrachos que no quiso arriesgarse a alojarnos. Rafa demostró una vez más su chilenidad y las emprendió contra el gringo que media alrededor de 1.65. Lamento ser tan textual, pero parte del discurso fue: ¿qué te crei’ gringo y la conchetumadre que me veni a tratar así? ¿Acaso creis que no tengo plata pa’ pagarte hueón? El gringo apretó un botón y nos dijo que tuviéramos la amabilidad de retirarnos del lugar. Rafa le botó el libro de hospedajes que el tipo tenía sobre la mesa, y muy enfurecido le gritó, metete el hotel en la raja gringo reculiao. Hasta ahí, créanme o no, yo lo respaldo, el gringo pecó de soberbio. Ahora, objetivamente, debo reconocer que la patada en la puerta de vidrio de unos de los refrigeradores que estaban en el hall, estuvo absolutamente de sobra.&lt;br /&gt;Lo calmé un poco y le propuse que mejor hiciéramos la hora en el minimarket de la bencinera. A Rafa no le pareció mala idea, pero cuando nos disponíamos a cruzar la calle, apareció una patrulla de carabineros. El gringo se asomó y nos apuntó. Ellos son, le dijo a uno de los carabineros que ya se había bajado.&lt;br /&gt;En el calabozo de la comisaría, Rafa me contó que al otro día, o sea en un par de horas, debía llevar a sus hijos (noruegos) a Fantasilandia. Por supuesto que no se pudo y tuvieron que ir al día subsiguiente, ya que recién nos soltaron a las 11 AM, cuando llegó mi primo a buscarnos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una semana después lo acompañé al aeropuerto, en el momento de su regreso a Noruega. Un abrazo selló todos los momentos vividos. Un abrazo y la promesa de escribir un cuento.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-3687370713046319220?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/3687370713046319220/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=3687370713046319220' title='25 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/3687370713046319220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/3687370713046319220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/06/rafa-rivera-y-un-martes-de-enero-en.html' title='Rafa Rivera y un martes de enero en Santiago de Chile'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/Rn3_KktQhOI/AAAAAAAAABE/L55Q2XswJSg/s72-c/RAFA+RIVERA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-5761314750702143970</id><published>2007-06-22T02:18:00.000-04:00</published><updated>2007-06-22T02:32:57.395-04:00</updated><title type='text'>JOKERMAN ROCKERO</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RntrM0tQhNI/AAAAAAAAAA8/3GTx7zHCjik/s1600-h/Bob+Dylan.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078770872841438418" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RntrM0tQhNI/AAAAAAAAAA8/3GTx7zHCjik/s320/Bob+Dylan.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Eres un hombre de las montañas,&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;puedes caminar en las nubes.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Manipulador de multitudes,&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;eres un tergiversador de sueños.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;(Fragmento de la canción "Jokerman", de Bob Dylan. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Disco: "Infidels", 1983)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-5761314750702143970?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/5761314750702143970/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=5761314750702143970' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/5761314750702143970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/5761314750702143970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/06/jokerman-rockero.html' title='JOKERMAN ROCKERO'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RntrM0tQhNI/AAAAAAAAAA8/3GTx7zHCjik/s72-c/Bob+Dylan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-5775652739183928601</id><published>2007-06-09T10:58:00.000-04:00</published><updated>2007-06-09T11:22:30.918-04:00</updated><title type='text'>La última de Lynch no es más que...</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmrEc0tQhLI/AAAAAAAAAAs/wSHLn8UnflE/s1600-h/david-lynch+CUEC.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074083929650136242" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmrEc0tQhLI/AAAAAAAAAAs/wSHLn8UnflE/s320/david-lynch+CUEC.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Deivid: &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cambia la huea po' hueón oh !!!!! Si chiste repetido sale podrido y esa huea es una ley universal. Estás acabado Deivid. No eres más que un nerd. El cineasta al que lo asaltan con una zanahoria a la salida de la Universidad de Columbia (y no es chiste).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Jarmusch, que siempre te vendió pan, ya te ganó en todo sentido. Desde los '80 cuando partió esa rivalidad subliminal te voló la raja. El loco es más pulcro que voh viejo culiao!!! Y más natural, hasta las canas te las teñis, pajarón !! Las de Jarmusch son naturales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"INLAND EMPIRE" NO ES MÁS QUE: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmrE8EtQhMI/AAAAAAAAAA0/XJRE7Isa4QM/s1600-h/esto+es+la+Ãºltima+de+LYNCH.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074084466521048258" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmrE8EtQhMI/AAAAAAAAAA0/XJRE7Isa4QM/s320/esto+es+la+%C3%BAltima+de+LYNCH.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(este laberinto no lo hice yo, lo saqué de otro blog en el que alababan la película, no valía la pena crear algo nuevo). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-5775652739183928601?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/5775652739183928601/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=5775652739183928601' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/5775652739183928601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/5775652739183928601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/06/la-ltima-de-lynch-no-es-ms-que.html' title='La última de Lynch no es más que...'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmrEc0tQhLI/AAAAAAAAAAs/wSHLn8UnflE/s72-c/david-lynch+CUEC.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-627193527212209402</id><published>2007-06-05T14:30:00.000-04:00</published><updated>2007-06-05T15:13:19.928-04:00</updated><title type='text'>¿y el ROCK PERDIDO cuándo viene a CHILE?</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmW0sEtQhKI/AAAAAAAAAAk/iiGekazynE4/s1600-h/dlkjfalkj.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072659224573543586" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmW0sEtQhKI/AAAAAAAAAAk/iiGekazynE4/s320/dlkjfalkj.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmWsIktQhJI/AAAAAAAAAAc/9CrH2gvSWiE/s1600-h/CALAMARO+-+DYLAN.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072649818595165330" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmWsIktQhJI/AAAAAAAAAAc/9CrH2gvSWiE/s320/CALAMARO+-+DYLAN.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Yo me pregunto para qué sirven las guerras, tengo un cohete en el pantalón, vos estás tan fría como la nieve a mi alrededor... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;...En el circo (chileno) vos ya sos una estrella, una estrella roja que vuela por Santiago, por el Paseo Ahumada especificamente (el verdadero centro de Santiago, aunque haya olor a fritura y el mimo te agarre pal' hueveo).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Yo también tengo tres ojos: los dos de toda la gente normal y uno más, en el medio de la gente diferente... al de los de la vereda de enfrente: los indiferentes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;* Basta de Cerati, basta de Javiera Mena, basta de Julieta Venegas, basta de Erlend Øye, basta !!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;* Traigan el ROCK PERDIDO de vuelta a Chile !!! El rock transversal tiene que volver!!!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Andrés Calamaro a Chile, lo exigo !!!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;---------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-627193527212209402?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/627193527212209402/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=627193527212209402' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/627193527212209402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/627193527212209402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/06/y-el-rock-perdido-cuando-viene-chile.html' title='¿y el ROCK PERDIDO cuándo viene a CHILE?'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__rIrE9J_O44/RmW0sEtQhKI/AAAAAAAAAAk/iiGekazynE4/s72-c/dlkjfalkj.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-3993277360109798670</id><published>2007-05-15T01:55:00.000-04:00</published><updated>2007-05-15T01:57:53.513-04:00</updated><title type='text'>La impotencia en un domingo con Dominga</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aló, buenas noches, podría hablar con Dominga por favor. No está, llámela mañana!!! Esa fue la respuesta que me dio una voz grave. De la casa de esa familia se podía esperar cualquier cosa. En un año llamando, nunca me contestaron bien los hijos de puta. Ahora los odio. Ahora odio ese mundillo. Ahora me doy cuenta que ir en la dirección contraria no es tan malo. Soy un hijo de Marlon Brando, el llanto me agobia, pero el consuelo es supremo. Soy un chileno promedio, vengativo e indiferente. Me robo libros en San Diego, sobre todo a ese viejo conchesumadre que tiene un local en la esquina entrando por la derecha. Sí, ustedes lo conocen, es ese que usa un sombrero de vaquero y que tiene un diente de oro. ¿Han ido a vender un libro a San Diego? Yo sí. Aunque me daba pena la desvalorización que obtenían los libracos. Uno los compraba en 10 y los vendía en 5. No era negocio, pero en la agonía servía. Dominga no conoce San Diego. Una vez le pregunté y me dijo que había estado un par de años viviendo allá. Claro, me sonó raro al principio, me costaba entender que una mujer como ella pudiera vivir en una calle tan céntrica. Después comprendí que se refería a San Diego, Estados Unidos.&lt;br /&gt;Dominga usa lentes de descanso, aunque no son una utilidad de primera necesidad para ella. Digamos que los usa para satisfacer una necesidad más estética. Una chica que no es bella a flor de piel como Natalia Oreiro, siempre busca artefactos estratégicos para sacarse partido. Este era uno de esos casos. Tenía unos de marcos delgados y color naranjo. Esos los usaba con una chaqueta que se compró en Zara, a la que le había hecho unos tajos con un cuchillo de cocina, para avejentarla un poco. Le daba más onda, como decía ella. También decía que donde la chaqueta tenía dos líneas naranjas en las mangas, su presencia adquiría una similitud cromática interesante. Yo no entendía nada. ¿Una chica ondera sabe que es ondera?, ¿una chica normal sabe que es normal? Esas fueron las interrogantes de todos mis días en esa época.&lt;br /&gt;Yo estaba enamorado de algo que siempre critiqué. En su casa nadie me tomaba en cuenta. Apostaría a que los hijos de puta lo hacían a propósito. Es imposible que en una casa normal nadie te tome en cuenta. Eran algo así como un pequeño ejército de chinos ríos, comiendo chicle y tirando migas de pan por todos lados. Es increíble como con el tiempo me he dado cuenta que esa estética de la indiferencia y el gusto por lo ondero se repite sagradamente en ciertos círculos.&lt;br /&gt;Ser un bicho raro es algo simpático, pero con el tiempo aburre, como todas las cosas. Mis fundamentos de porqué no me gustaba Javiera Mena eran algo que Dominga y sus amigos no entendían. Yo me sentía siendo parte de una situación kafkiana. No podía comprender como un grupo de hueones y hueonas se sentían con el derecho a criticarme porque yo llevaba una polera del unplugged de Spinetta y porque no sabía la historia detrás de una canción como “Yo no te pido la luna”. Me trataban de flaite porque parafraseaba a Calamaro. Para ellos hasta Roger Waters era un niño de pecho al lado de Javiera Mena. Mi desesperación se consumaba pero dejé todo en manos del cine. Estaba convencido que con el séptimo arte podía rehabilitarme. En el fondo ya no me interesaba seguir defendiendo mis ideales y gustos artísticos. Lo único que quería era no ser denostado por pensar distinto. Propuse ir a ver una película de Sebastián Cordero, cineasta ecuatoriano más que interesante, que estaba siendo exhibido en el Montecarmelo. No me dijeron nada, se miraron por 10 segundos y se cagaron de la risa. ¿Viejo cómo se te ocurre que vamos a ir a ver una película ecuatoriana por favor? Yo iba a contragolpear, perdiendo un poco la paciencia, pero me contuve. Mientras tanto, la vieja culiá de mamá que tenía Dominga, preparaba la cena. Con ella ya habíamos tenido una pequeña discusión una vez que su pareja, el cubano más anticubano que he conocido en mi vida, me preguntó por el tipo de música que me gustaba, y yo respondí con todas las ganas: “Los Prisioneros”.&lt;br /&gt;La tesis de un amigo experto en relaciones interpersonales comenzaba a tener veracidad. Las mujeres se van poniendo feas cuando empiezan a decir huevadas. Dominga ya no era la cuica rica. Ahora era la cuica hueona. Ni los lentes de marcos naranjos la salvaban. Yo quería desahogarme. Mi mente pensaba más que cuando tenía que hacer un regalo de antología con $500. Quería destruir ese clasismo, quería decir y gritar al mundo que estaban equivocados. Porque de todo el circo que viví por esos días, lejos lo que más me impresionaba era darme cuenta que esta gente encontraba que su actuar estaba bien. Discriminar estaba bien. Tener una actitud paternalista con extranjeros de otros países de Sudamérica estaba bien. Al peruano que cortaba el pasto en la casa de al lado lo trataban como si fuese un leproso. Y así se repetía la conducta con toda clase de personas, que para ella eran “menores”. Yo me había cansado, ya no aguantaba más. Comencé a idear un plan en que quería liquidarlos. Hasta pensé en convertirme en un Travis Bickle a la chilena. A la vieja y al cubano les quería meter la cabeza en el water. A Dominga le quería dar un sermón delante de todos sus compañeros. Quería cagármela, decirle que encontraba que era una mierda de persona, una pendeja hija de puta, un daño a la humanidad, etc. Pero las paradojas del destino, me pusieron a Dominga en ese domingo a las 3 AM, desnuda, sólo con sus lentes de marcos naranjos como elemento anexo a su figura en bolas y mirándome fijamente e invitándome a su habitación. Era lo que yo estaba buscando, una noche de lujuria con la cuica más cuica que había besado en mi vida. En ese momento, me olvidé de los ideales, me olvidé de mi venganza y me olvidé del odio que tenía hacia todos ellos. En ese instante los besos en el cuello fueron más poderosos que todo mi odio resentido. La hueona tenía un aliento a soya asqueroso, después de haber comido toda la tarde sushi con sus compañeros de universidad, pero eso no importaba. Desde ese día a mi me iba a empezar a gustar Javiera Mena, iba a empezar a referirme a los sujetos propios sin artículo, (ejemplo: ya no diría “en el verano voy a La Serena, sino que diría “en el verano voy a Serena), ya no iba a interesarme por las películas de Sebastián Cordero, era el momento de contemplar a Almodóvar. Pero las cosas no resultaron como yo hubiese querido. Desde el día siguiente a ese día, estoy en tratamiento por impotencia sexual. No he practicado sexo hace cinco años, pero sigo prefiriendo a Calamaro por sobre Javiera Mena.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-3993277360109798670?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/3993277360109798670/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=3993277360109798670' title='48 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/3993277360109798670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/3993277360109798670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/05/la-impotencia-en-un-domingo-con-dominga.html' title='La impotencia en un domingo con Dominga'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>48</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-6314826395960689150</id><published>2007-04-20T12:54:00.000-04:00</published><updated>2007-04-20T13:08:17.925-04:00</updated><title type='text'>CUENTO # 16</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un cumpleaños rockabillero viví ese día junto a mi gran amigo Arturo. Era el cumpleaños de mi mejor amigo. Escuchábamos “Mi rock perdido”, mientras su hermana cortaba la torta. Fui el primero en saludarlo. A las 00:01 lo llamé a su casa y le dije: feliz cumpleaños!!! Fue bonito que él hiciera la mención entre todos los que estábamos ahí. En realidad yo lo consideraba un gran amigo, pero también es característico en mí, querer siempre ser el primero en saludar para los cumpleaños. &lt;br /&gt;Una semana después, Arturo comenzó a ejercer una de las prácticas más bizarras que me había contado, y que debo reconocer me dio por copiar alguna vez. Se paseaba de San Pablo a Escuela Militar, y viceversa. Claro, en aquella época no había Transantiago, así que se podía dar ese lujo. Yo creía que estaba loco. En mis tiempos libres yo veía los partidos del Chino en Roland Garros. Los repetían todo el día en ESPN. Era agradable la leche chocolatada, la lluvia por la ventana y Marcelo haciendo las mejores jugadas que he visto en el circuito. Era esa época previa a cuando se juntaba con el Huevo Fuenzalida y meaba a la gente en los baños de las discos.&lt;br /&gt;Arturo quería cobrarse venganza. Lorena se lo venía cagando hace un tiempo. Me daba pena porque el tipo sabía lo que pasaba, pero su inseguridad lo hacía seguir siendo parte de todo el entuerto. Se volvió loco en ese mes. Me contaba que quería tirar con una chica cada dos días, que quería ser un mujeriego y que quería recorrer los moteles de la ciudad. Aunque lo que más le interesaba era que el entorno lo viera paseándose con chicas voluptuosas y de sonrisa perfecta. Quería dejar de ser un pelotudo.&lt;br /&gt;La primera semana conoció a Natalia. Ocupó la táctica más clásica entre estudiantes de periodismo. Le habló en el metro, diciéndole que estaba haciendo un reportaje sobre la juventud en la actualidad, sus gustos, sus intereses, sus inquietudes. La chica aceptó una entrevista, después aceptó una cita. Después intimaron y frecuentaron el motel del estudiante. Ese que está ubicado en Grajales con Echaurren.&lt;br /&gt;Natalia era guapa. Tenía una delantera impresionante. Estudiaba ingeniería comercial y hablaba de números y negocios todo el día. Trabajaría en la empresa de su padre. Lo último que supe de ella fue que la habían asaltado con una zanahoria.&lt;br /&gt;Antonia era el nombre de la chica que apareció con Arturo, la segunda semana de ese mes. Natalia seguía en paralelo. Antonia estudiaba cine, usaba un morral hippiento y escuchaba a Víctor Jara. Leía libros en el Coppelia y frecuentaba los dos caracoles. La estación central no la conocía ni por fotos. Los carritos de sopaipillas eran un artefacto exótico para ella. Tenía un póster de David Lynch en su habitación y una agenda con fotos de Warhol. Quería hacer cine, porque quería contar historias de la vida. &lt;em&gt;De la life&lt;/em&gt;, como decía ella. También quería ser famosa. Una vez le dijo a Arturo en un motel de Almirante Barroso, que quería ser la primera chilena en ganar un Oscar. A ésta no la asaltaron con una zanahoria, pero los protagonistas de sus cortometrajes siempre tenían nombres compuestos y transitaban por los barrios de Lo Barnechea. La única vez que bajaban un poco, era cuando compraban drogas. Arturo optó por seguir con Natalia. Intimó un par de veces más con Antonia y le dijo que no la merecía, que el poco tiempo, que las &lt;em&gt;cosas de la life&lt;/em&gt;, etc. En realidad, la había cortado porque no la soportaba. Amante del cine, al igual que yo, no podía tolerar andar con una cineasta que no conociera Estación Central, ni los carros de sopaipillas. La reflexión de Arturo en un día de copas, fue que Chile es uno de los pocos países en donde el estudiante promedio de cine es burgués. En Argentina por ejemplo, dado que la educación es gratis y de acuerdo a la ley del cine, cualquier persona puede optar a ser un cineasta y a tener ciertos recursos para filmar. Una de las pocas cosas buenas que se habían hecho en el período Menem.&lt;br /&gt;Ese día terminamos tan borrachos, que caminando por Bellavista, específicamente por López de Bello, nos zarpamos con un grupo de minas y unos hueones que parecían rugbistas, porque nos miraron feo y se burlaron de mí, dado que yo andaba con la camiseta de Colo-Colo. Curiosamente, hincha del Cacique y ganadora del concurso “Señorita Arquitectura 99”, era Daniela, la chica de la tercera semana. Esta era más transversal, no tenía un morral hippiento. Era famosa en su grupo de amigas por no hacerle asco a un Capel o a una Báltica. No digo que la chica haya sido amiga del alcohol, simplemente es para ejemplificar su carácter multifacético. De todas las chicas que habían sido parte del plan venganza de Arturo, ésta era la que más me había gustado. Medía alrededor de 1.60, tenía los ojos verdes y una veintena de piercings repartidos por sus orejas. Era una chica rastafari, lo que la hacía aún más guapa, ya que tenía esa cosa media descuidada que se agradece de repente en las mujeres. El único reparo que me causaba Daniela, era que se parecía a Ivo Basay. Sí, el mismísimo delantero estrella de Colo-Colo 96’-97’. Para más coincidencia, sus compañeras de Arquitectura le decían “la hueso”. Cuando Arturo me comentaba las intimidades que hacía con esta chica en un motel de Cumming, yo lo paraba. Que me contara el kamasutra entero si quería con otra hueona, pero con ésta que se quedara callado. Daniela me había gustado. Y mucho.&lt;br /&gt;El mes mujeriego de Arturo ya estaba dando resultados. Lorena había empezado a llamarlo, había empezado como nunca a interesarse en él. Por otra parte, Natalia, la chica de la primera semana, ya era historia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Arturo estaba en duda. Me decía que Daniela sin ropa y con su pelo rasta suelto, era una experiencia suprema, pero no podía olvidar su pasado con Lorena. Yo comencé mi propio dilema. Me gustaba Daniela, pero Arturo era mi amigo. Pero también pasaba que yo sabía que Arturo estaba con ella por este plan de despechado que había armado. Opté por alejarme de todo este grupito que me estaba haciendo mal.&lt;br /&gt;A las semanas me enteré que Arturo había vuelto con Lorena, pero que seguía frecuentando a Daniela. Yo ya había dejado de ser amigo de Arturo. Me llamaba para que fuesemos a los ciclos de cine del Montecarmelo, pero yo siempre le daba una mala excusa. Comencé a experimentar la envidia. Y no la envidia sana, sino que la envidia en mala onda.&lt;br /&gt;Ayer me encontré con Arturo. Ganó un Festival de la voz en Papudo. Ya no se dedica al periodismo, ahora es músico. Me mostró las fotos de su banda. Daniela ya no tiene rasta, pero siguen yendo al mismo motel. Lorena tiene un hijo, se llama Arturo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Parece que Arturo está hoy de cumpleaños. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-6314826395960689150?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/6314826395960689150/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=6314826395960689150' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/6314826395960689150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/6314826395960689150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/04/cuento-16.html' title='CUENTO # 16'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-117547547031173428</id><published>2007-04-01T20:35:00.000-04:00</published><updated>2007-04-01T23:13:17.860-04:00</updated><title type='text'>MAÑANA AQUÍ MISMO</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/871328/Foto%20l??nea.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 458px; CURSOR: hand; HEIGHT: 294px" height="240" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/16576/Foto%20l%3F%3Fnea.jpg" width="458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;S&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Debo reconocer que este no es un lugar habitual para conocer gente. Menos a una chica que le guste Ramazzotti y use el cuello de la chaqueta levantado en honor al Coto Sierra. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;M&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Yo ni siquiera en un bar había conocido a un tipo que hiciera perro muerto dos veces al año como venganza al sistema, y menos que utilizara el gol de tiro libre del Coto Sierra en el mundial, pa' meterme conversa.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;S&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;A ver, pero no seai barsa. Tú fuiste la que me metió conversa, yo sólo había venido a fumarme un cigarro.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;M&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Peor aún. Nunca había conocido a un tipo que viniera a fumar escondido a la línea del tren pa' que la mamá no lo vea.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-117547547031173428?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/117547547031173428/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=117547547031173428' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/117547547031173428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/117547547031173428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/04/maana-aqu-mismo.html' title='MAÑANA AQUÍ MISMO'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116944497884945409</id><published>2007-01-22T02:02:00.000-03:00</published><updated>2007-01-22T02:49:39.126-03:00</updated><title type='text'>CORTOMETRAJE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estimados lectores y lectoras:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hola. Bienvenidos una vez más a mi blog. En esta oportunidad no escribiré una historia de esas tan características y que ustedes suelen disfrutar. En esta ocasión quiero utilizar este espacio, para hacer un llamado con mucho respeto y con mucha seriedad también, a que piensen y analicen lo que tengo que decirles, para ver si podemos llegar a un interesante acuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La propuesta es la siguiente: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como ustedes saben después de haberme leído por algún tiempo, el cine es mi pasión, es lo que me mueve para vivir feliz. Sí, lo sé, suena cliché, pero un cliché honesto siempre es bienvenido. El asunto es que quiero hacer un cortometraje, de acuerdo a una idea que tengo y que me resulta muy seductora de ser concretada. Por esta razón es que me atrevo a proponerles a los 30 lectores promedio que tiene mi blog por actualización, a que me ayuden a financiar mi cortometraje. La idea es que si ustedes se entusiasman, me colaboren con $3.000 pesos cada uno, para así poder completar parte de mi presupuesto. Estamos hablando de un proyecto independiente, austero, pero no por eso menos interesante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero como la cosa no es bolsear la plata así como así, el trato consistiría en que cada persona que colabore con la cifra indicada, recibirá el cortometraje terminado en formato DVD. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sé que esta propuesta puede parecer tirada de las mechas o algo así, pero no pierdo nada intentándolo. Tengo una idea, tengo una intención, pero no tengo la plata para llevarla a cabo, así que la propuesta consiste en que todos quienes me han leído alguna vez y tengan algún tipo de fe en mi creatividad, me ayuden a sacar esta iniciativa adelante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo que con alrededor de 100 lucas, puedo hacer este corto a la brevedad. El principal gasto radica en el arriendo de los equipos (cámara, sonido) y en el pago de la mano de obra del camarógrafo y el sonidista, cargos vitales para que el trabajo quede en óptimas condiciones y sea digno de ser presentado en festivales y de ser editado en los DVD's que ustedes recibirán. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La petición se extiende para personas de cualquier parte de Chile. Si es de provincia, el envío se efectuaría mediante depósito en cuenta corriente. Si es de Santiago, puede ser también por depósito o si lo prefiere, personalmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si alguien quiere saber algo más sobre el cortometraje en si,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si alguien se entusiasma más de la cuenta con este proyecto,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si alguien tiene cualquier duda o sugerencia,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi e-mail es &lt;a href="mailto:angelesvhoc@hotmail.com"&gt;angelesvhoc@hotmail.com&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;PD: No postularé a fondos públicos para obtener financiamiento para el cortometraje. No me dan confianza y no quiero burocracia. Estoy optando por esta vía, porque estoy con un optimismo al 100%, de que colectivamente esto puede resultar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gracias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116944497884945409?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116944497884945409/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116944497884945409' title='50 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116944497884945409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116944497884945409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/01/cortometraje.html' title='CORTOMETRAJE'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>50</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116899728933953289</id><published>2007-01-16T21:54:00.000-03:00</published><updated>2007-01-16T22:31:16.066-03:00</updated><title type='text'>ESTOY CON SOBREDOSIS CREATIVA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sobredosis creativa tengo desde ayer. Escribiré hasta que los dedos se me pongan débiles. Escribiré hasta que me aburra. No intento conmover, ni tampoco aparecer en la sección de blogs de Las últimas noticias. De hecho, creo que ésta es la peor época para una sobredosis creativa. Es enero, todos andan &lt;em&gt;enveraneados&lt;/em&gt;. Soy el único sujeto derrotero que escribe sentado frente a una pantalla. Me duele la cabeza y tomo leche con chocolate, mientras mi sobredosis creativa tendrá un breve lapsus, porque necesito consumir material cinematográfico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En estos precisos momentos un integrante de mi familia me está puteando por algo de lo que yo no tengo culpa. Qué injusticia!!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El viernes conocí a una chica genial, que lamentablemente no volveré a ver. Se enojó sin razón. Y usted señor lector, ya sabe que soy medio pegado para estos casos. A otro hueón prototipo standard le importaría una raja, pero a mí me tiene afectado el cuento. En fin...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si la injusticia fuese una persona, yo iría donde él (o ella) y le sacaría la reconchesumadre. Le diría ¿por qué te ensañai conmigo? Y luego lo agarraría a patadas en el hocico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cambio y fuera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116899728933953289?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116899728933953289/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116899728933953289' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116899728933953289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116899728933953289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/01/estoy-con-sobredosis-creativa.html' title='ESTOY CON SOBREDOSIS CREATIVA'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116897606129523232</id><published>2007-01-16T16:30:00.000-03:00</published><updated>2007-01-16T16:34:21.323-03:00</updated><title type='text'>Héctor Ortíz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Héctor fue siempre un niño mimado. Sus primos más grandes lo cuidaban mucho. Incluso hasta cuando era un adolescente. Rubio, de tez blanca y ojos miel ha sido un hiperactivo hasta hoy que tiene 25 años.&lt;br /&gt;Nos conocimos en el cine de un mall. Solía realizar la misma práctica que yo. Pagaba una entrada y terminada la película, se iba a otra sala y así sucesivamente. El resultado era una sobredosis de cine. A veces no acertaba y después de ver “El Señor de los anillos”, caía en una sala en donde se proyectaba una mala comedia. En el proceso de esconderse de los auxiliares de cada sala, siempre llegaba cuando iban 15 minutos de cada cinta. Tenía que recuperarlos rotativamente. La promoción era ver 3 o 4 películas y pagar sólo una. No era una mala idea para los domingos.&lt;br /&gt;Héctor Ortiz usaba un pañuelo Levi’s azul en el cuello. Hasta los nueve años soñaba con ser arquero de fútbol. A los diez vestía una camiseta de la selección alemana que fue su manta sagrada por otro par de años. Nunca le faltó ni le falta nada. Pese a esto, quiso trabajar cuando tenía trece. Cuidaba autos y era el banderero de un conocido restaurant de parrilladas, junto a su primo. Trabajaban de 12 a 5 PM, moviendo una bandera a pleno sol y que servía como bienvenida para el público. Se repartían las horas y también el dinero. Y después de finalizada cada jornada, tenían derecho a almorzar en el local. Nada mal para dos chicos de 13 y 15 años. Mientras le tocaba el turno de banderear a su primo, Héctor también intentaba ganar algunos pesos estacionando los autos de quienes llegaban. Pero ahí empezaban los primeros problemas. Había un cuidador de autos ya en el lugar. La gente prefería a que el niño rubio los estacionara, en vez de este señor malagestado, sucio y maloliente. El señor era semi mudo y ese también era su apodo. Sólo podía reproducir bien un par de palabras. Ahí fue cuando por primera vez Héctor, estudiante de un tradicional colegio católico de Santiago de Chile, tuvo que escuchar términos como: culear y chúpalo, y preguntas del estilo ¿te gusta el pico pendejo culiao? El señor mudo tenía fantasías sexuales con una mesera del restaurant. Lo que yo me pregunto, es porqué el viejo de mierda tenía que contárselo a un niño de 13 años. Para Héctor hoy es sólo una anécdota. Claro que cuando se lo contó a su madre, más o menos diez años después de ocurrido, para ella no fue gracioso.&lt;br /&gt;A los 16 ya no era tan rubio. Pero aún así fue discriminado cuando cambió de colegio. Allí lo molestaban porque supuestamente era un pije, porque iba con chaqueta y ordenado, porque hablaba bien y trataba con educación a las chicas del curso. En el primer día de clases, un tipo le tomó la mochila, la arrojó al basurero y se sentó en el banco. En menos de un minuto Héctor tenía que tomar una decisión. Elegir entre defender su honra e ir de frente con el conflictivo compañero o simplemente guardar silencio, tomar su mochila y sentarse en otro puesto. Eligió la segunda. Un ojo morado y un escupo en el rostro fueron las consecuencia. Pero durante los siguientes tres meses que estuvo en aquel establecimiento, nunca tuvo que salir como los otros, con su mochila bajo el brazo a recreo, ni tampoco con la colación en los bolsillos. Cuando llegaba a la sala después de fumarse un cigarrillo en el baño más sucio al que había entrado en su vida, su mochila siempre estaba ahí, tal como la había dejado, sin un rasguño, sin una mancha. Las chicas lo odiaban y sus compañeros, eran sólo compañeros. Salvo Eduardo, el único amigo que tuvo durante ese período y que lo ayudó a minimizar su estadía, en el colegio al que sus compañeros iban armados.&lt;br /&gt;Cuando Héctor me contó el episodio de su cambio de colegio, realmente creí que era un embustero. Así como lo conocí, no encajaba el personaje de la historia que yo escuchaba. Pero pronto comprendí que este ex acólito de misas mañaneras, no era para nada un conservador extremo, simplemente mantenía una lógica comunicacional más que interesante. Decía garabatos como todos los jóvenes de nuestra edad, la diferencia es que sabía cuando hacerlo y cuando no. Una regla que confirmaría mi profesora de gramática en el colegio. Que el culto formal y el culto informal son utilizables siempre y cuando dependa del contexto en que se desarrollan.&lt;br /&gt;A los dieciocho tuvo que cantar el himno nacional al momento de presentarse en el regimiento de su comuna. Tenía que postergar el servicio militar por estudios. En la fila se encontró conmigo. Los milicos no fueron desagradables, hasta un par de chistes nos lanzaron. Desfilamos y trotamos como si ya estuviéramos dentro. Nunca entendimos porqué, tal vez sólo era una broma de ellos. Nunca más supe de alguien al que lo hicieron cantar el himno al momento de presentarse.&lt;br /&gt;En ese mismo año se enamoró por primera vez. La chica era guapa, tenía el pelo liso y los ojos azules. Se vestía como ninguna otra chica de las que había en ese sector. La combinación con la que llegaría cada sábado a la iglesia, era parte de un juego entre nosotros. La última vez, el haber elegido una blusa celeste en vez de una rosada, me costó la apuesta del perder la banda sonora de “La Bamba”, película ochentosa que es mi placer culpable hasta hoy.&lt;br /&gt;A Héctor le acomplejaba que cuando ella se ponía taco quedaba un par de centímetros por sobre él. Yo mido 1.80, le saco de distancia alrededor de 10 centímetros. Creo que eso le incomodaba también.&lt;br /&gt;Por esos días, Héctor se molestó conmigo. Según el, yo conversaba mucho con la chica. Aunque debo reconocer que a mí no me gustaba para nada, no dejaba de encontrarla atractiva. Y es que simplemente lo era. Pero le expliqué que yo no tenía otra intención que intercambiar música con ella, siempre fiel a mi espíritu de amante por este arte. Así, todo se arregló y volvimos a ser quizás más amigos que antes. Por algo creo que fui yo la primera persona a la que acudió después de haberla besado por primera vez. Eran las nueve de la noche. Con mi madre escuchábamos un disco de Elvis Presley, cuando llegó gritando. Pensamos que estaba ebrio como otras veces. Y vaya que era raro, a Héctor no le gustaba embriagarse cuando llovía. Y llovía fuerte. Le abrí la puerta y lo vi empapado, pálido, intranquilo, pero contento. Había corrido cuatro kilómetros para contármelo. Y sin paraguas.&lt;br /&gt;Mientras tomaba café desesperado nos relató todo detalle por detalle. Fui feliz por él, porque realmente estaba enamorado de la chica. Tal vez por eso fui el único que lo entendió cuando se acabó. Cuando no tenía nada que hacer. Cuando la chica se había enamorado de otro.&lt;br /&gt;Nunca un hombre había llorado tanto en mi habitación. Tal vez mi padre antes del viaje, pero Héctor lloraba con orgullo ante su mejor amigo, como tantas veces me lo dijo. Mi padre lloraba con vergüenza, sabiendo que a mí no me gustaba. Ese día supe algo. Que llorar es una cosa demasiado ambigua. Duele la cabeza, da hambre, te deja la piel reseca y los ojos hinchados. Es un acto que no se puede negar. Te delata el olor a llanto, que es como el olor a sexo. Pero el olor a sexo es asqueroso cuando no es el sexo de uno. En cambio, el olor a llanto es sabroso, aunque sea de un extraño.&lt;br /&gt;Pasaron 5 años en los que no supe nada de Héctor. Digamos que simplemente el tipo se mostró indiferente conmigo, y yo soy orgulloso.&lt;br /&gt;Un día me lo encontré en la calle y me pidió mi número telefónico. Se lo di, pero no me llamó. A los meses después, me lo encontré en un bar de Manuel Montt. Andaba con una chica de acento raro y ojos raros, que lo tuvo en las cuerdas cuando lo abandonó. Yo me imaginaba mientras escuchaba canciones de La Ley, que Héctor lloraba a moco suelto encerrado en las cuatro paredes de su habitación. Y curiosamente así fue que me contaron. Todo se sabe en esta vida. Creo que estuvo cagado aproximadamente un año. Y ahí le vino toda la mala suerte encima. Primero tuvo una semifractura en el tobillo derecho, que lo dejó con miedo hasta ahora, de bajar corriendo las escaleras del metro. Después se le detectó una enfermedad que no recuerdo como se llama, pero si sé que es grave. Esto no le permitía salir, ya que tenía que seguir ciertas indicaciones hasta en la forma de vivir. Y bueno, considerando lo exagerado que era este tipo, uno ya se puede ir haciendo la idea de los cambios que tuvo su vertiginosa vida.&lt;br /&gt;Luego pasó un año más o menos en que no supe nada de él. Esto fue hasta la semana pasada, cuando me encontré con uno de sus amigos de siempre. Me dijo que estaba cambiado, que había madurado. Que ya no era el pendejo riesgoso y dominador de situaciones de antaño. Y bueno, fue raro escuchar que mi ex gran amigo ahora era un hombre que se ponía nervioso frente a ciertos momentos embarazosos y que pensaba las cosas dos veces. También me contó que lo de la enfermedad ya se había controlado, pero que ésta le había cambiado la vida, tal como lo suponía. Tanto así, que ahora estaba todo lo que es un hombre hogareño, ligado a la escritura de un blog y más pensativo que nunca. Y tratando como siempre, de poder encontrar una respuesta para todo y ante todo.     &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116897606129523232?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116897606129523232/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116897606129523232' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116897606129523232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116897606129523232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/01/hctor-ortz.html' title='Héctor Ortíz'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116896794317216785</id><published>2007-01-16T14:12:00.000-03:00</published><updated>2007-01-16T14:19:03.220-03:00</updated><title type='text'>Me acuerdo, no me acuerdo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me acuerdo, no me acuerdo. Me acuerdo, no me acuerdo. ¿Me acuerdo? Perfectamente, es más, no se me olvidará nunca. Me acuerdo, no me acuerdo, yo si me acuerdo. Imposible olvidar.&lt;br /&gt;Me acuerdo cuando dije que la música en español tenía más onda que la música en inglés. Que el referente máximo era Nino Bravo cantando “Puerta de amor”. Me acuerdo cuando la escuchábamos en Viña y las vecinas que bordeaban los 65 años nos sonreían en las mañanas, cuando sacábamos la basura. Me acuerdo cuando le dije a Francisco que ese verano en Viña sería sano y reflexivo. Y me acuerdo que eso fue una farsa porque la noche de un jueves, la sanidad se fue a la mierda y bebimos cerveza, mientras los guardias del bar se agarraban a combos con los borrachos jugosos de turno. Me acuerdo que ese mismo día, un hiphopero santiaguino me hablaba de las mujeres con las que intimaba, en las fiestas electrónicas a las que iba en los galpones de San Diego. Me acuerdo que yo le decía que no me interesaba su vida sexual, pero también me acuerdo que él no entendía.&lt;br /&gt;Me acuerdo cuando dos semanas antes de ese viaje, dije en un asado masivo que nunca la engañaría. Y me acuerdo la cantidad de paipes e insultos que me llegaron de todos los concurrentes. Me acuerdo que percibí que ellos no podían entender lo que ella significaba para mí. Me acuerdo que me acordé de lo que acabo de recordar, cuando la historia se acabó y no hubo segunda oportunidad. Hasta hace un par de semanas el decir me acuerdo con respecto a ella era muy casual en mis escrituras. Y en mis pensamientos también. Me acuerdo que cuando me dijo no va más, me subí a una micro con los mocos colgando, y al lado mío se sentó una especie de Kurt Cobain chileno, con unas notorias secuelas de un accidente automovilístico. Me acuerdo que aquella vez pensé que el destino había puesto a ese personaje en mi camino para demostrarme que yo no me podía echar a morir, porque una chica me mandaba a la mierda. Me acuerdo que el loco éste tenía unas ganas de vivir que yo nunca había tenido, y eso que le había pasado algo así como un tren por encima, y literalmente.&lt;br /&gt;Me acuerdo cuando anduve en bicicleta 6 horas desde Malloco hasta Melipilla, pasando por la cuesta de Pelvín y tomando el camino a Vollernar. Me acuerdo que el Nico frenó de repente, por lo que yo también tuve que frenar de repente y me saqué la cresta, cayendo al interior de un hoyo de fibra óptica. Me acuerdo que lo putié, aunque él no se lo merecía. Pero las rodillas y codos pelados provocaban un dolor imposible de no recordar.&lt;br /&gt;Me acuerdo cuando dos años antes de ese porrazo en bicicleta, yo andaba por esos mismos lugares en otra bicicleta y enamorado de otra mujer. Me acuerdo que en esos días, viajé 27 horas en bus para dar un beso, pero el beso no llegó. Me acuerdo que en ese viaje, mientras veía el infierno desde cerca, recordaba la historia de un muchacho del que no me acuerdo el nombre. A él le había pasado algo similar. Me acuerdo que de repente pensaba en lo que me pasaba y las circunstancias llegaban solas a mi camino, casi por arte de magia. Me acuerdo de ese taxi, del señor de bigotes que lo manejaba y de las desgarradas canciones de Sergio Dalma, sonando en esos parlantes que chicharreaban. Me acuerdo que me llevó de Camino Melipilla al 14 de Vicuña y me cobró 4 lucas. Me acuerdo que me preguntó porqué tenía esa cara. Me acuerdo que después de contestarle, se quedó mudo por 10 minutos y luego me contó la peor historia que jamás escuché de la boca de alguien. Me acuerdo que ese día al llegar a mi casa, después de otro asado en el que no lo pasé bien, lloré y lloré como una anciana. Tal como dice que lo hizo Marlon Brando en “Apocalipsis Now”. Me acuerdo de esa escena como si hubiese estado yo en el rodaje. Me acuerdo que nunca una escena cinematográfica, me había dado más pena que esa, cuando el personaje tenebroso del General Kurtz, dice que vio el horror con sus propios ojos, en el momento en que los soldados americanos habían cortado los brazos de muchos niñas vietnamitas recién vacunados. Lo que me contó ese taxista y lo que contó Brando en esa película, son cosas de las que nunca me olvidaré. Bueno, tampoco me olvidaré del famoso viaje ese en donde perdí la dignidad y varias cosas más. Me acuerdo que me llevó un año el poder recuperarla.&lt;br /&gt;Me acuerdo cuando pensé en escribir lo que estoy escribiendo. Me acuerdo que ese día andaba con exceso de creatividad. Pero lamentablemente el día siguiente a ese día, me acuerdo que conocí a una chica de ojos azules preciosos y nariz exquisita, que fue como una droga. Me acuerdo que me hizo subir al cielo y luego me hizo bajar al espertanticux, que es algo así como eso que está bajo el infierno. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116896794317216785?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116896794317216785/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116896794317216785' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116896794317216785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116896794317216785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/01/me-acuerdo-no-me-acuerdo.html' title='Me acuerdo, no me acuerdo'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116769548880490293</id><published>2007-01-01T20:46:00.000-03:00</published><updated>2007-01-01T22:45:06.286-03:00</updated><title type='text'>El Día</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/334770/Mis%20cosas.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 418px; CURSOR: hand; HEIGHT: 252px" height="210" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/105954/Mis%20cosas.jpg" width="463" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me acompañan durante el último tiempo. Son objetos fetiches y tienen una utilidad. Creo que esto es importante, porque queda de manifiesto que nos los llevo conmigo sólo por mostrarlos.&lt;br /&gt;Comienza un nuevo año y es hora de hacer los balances. Yo tengo que hacer muchos, ya que mis actividades así lo requieren. Pero en lo que puede ser un canto de cisne a la banalidad o simplemente la visualización de lo aburrido que estoy esta mañana previa a una tarde de sumergimiento en los textos de Glauber Rocha, creo que es el momento óptimo para reflexionar sobre el inesperado mensaje de respuesta que tuvieron estos objetos, cuando interactuaron con la especie en extinción.&lt;br /&gt;La polera de los Beatles es bendita. Me subo al metro en Pedro de Valdivia y las quinceañeras me miran como si yo fuera un perdedor. Ellas traen en sus petos abultados imágenes de Bono, Britney y La Renga. Me miran, se ríen. Me miran, se ríen. Me miran, miran mi polera y se miran entre ellas. Me muestro hermético desde luego. No les voy a dar en el gusto poniéndome nervioso. Puedo percibir que al ver mi polera sólo han visto a cuatro tipos cualquiera, apilados en forma de cuarteto musical. Estoy seguro que ni por si acaso se han dado cuenta que son George, John, Paul y Ringo. ¡Qué decepción! Las tres son guapas, tienen ojos de colores y escotes provocadores. Pero se ríen de los cuatro de Liverpool. Mejor me pongo los audífonos y escucho “You got it” de Roy Orbison. De puro jugoso le doy el volumen al tope y en la parada de la estación Alcántara, todos los pasajeros me miran. Claro, no se pueden resistir. Estoy escuchando a un hueón con onda, integrante de los Traveling Willburys, y ojo que fue un tipo importante en la agrupación. Tanto así que cuando murió, el proyecto flor de los ’80 comenzó a decaer. Ahora la pendeja líder del trío, la que bordea el metro y 75 centímetros y que tiene brillitos en los ojos, me mira con cara de “uh el hueón anticuado”. Yo ya no sé qué hacer. No busco complacer a las pendejas de hoy, pero más respeto con los grandes de la música del siglo XX, por favor.&lt;br /&gt;Hago los trámites encargados y tomo nuevamente el metro para volver a Plaza Italia. Son las 2 PM. Entro a un restaurant que hay en Lope de Bello y la mesera más rica que vi durante el 2006 me hace la mención inmediata a la polera. Oh loco que buena polera. ¿Dónde la compraste?, me preguntó. Me la hizo una amiga que vive en Argentina, que trabaja haciendo diseños para el Caverna Beatle que hay allá, le contesté amablemente. Ah mira que bien. Oye y crees que me podrías dar el dato para poder mandar a hacerme una...&lt;br /&gt;La chica se llamaba Valentina. Vivía en un departamento en Manuel Montt, en la calle siguiente a toda la ola de bares que hay durante las primeras cuadras. Trabajaba en ese local como una forma de demostrarle a su padre, que también se podía valer por si misma. La historia me causó un poco de bostezo, pero lo que vendría después representa mi ideal de vida. Cerveza helada, eso que no se puede nombrar porque mi familia también lee el blog, los Beatles de fondo, besos locos y un espejo. Cada vez que iba al baño me miraba en ese espejo. Es el artefacto que más transparenta mis encuentros fortuitos. Tengo el síndrome del actor frustrado. Al estar frente a uno, me da por poner caras raras. Supongo que mi histrionismo funciona sólo en espacios cerrados, donde nadie me ve. Ocurrió así cuando estuve en el edificio más alto de la zona central de Santiago. Me refiero concretamente a ese recorrido del piso 1 al piso 4 en el ascensor más moderno de Sudamérica. Me baja la &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;marlonbrandería&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; y comienzo a hacer el guiño a De Niro en Taxi Driver. Es un desahogo para mí repetir esa escena memorable. Ahora lo lamentable es cuando voy saliendo del edificio, y al pedir mi cédula de identidad en la recepción, la chica y los guardias se cagan de la risa al unísono Desde ese momento supe que no es un mito eso de que los ascensores tienen cámaras de vigilancia. Salgo raudo y avergonzado por la incomoda situación. Tomo la micro más chica a la que me subí en el 2006 y pienso en las estadísticas de lo que me acaba de pasar. ¿A cuántos chilenos les pasará eso de poner caritas hueonas en un ascensor y que después al pasar por la recepción se caguen de la risa de uno? Yo creo que a pocos, por no decir a ninguno. Dios mío, soy un hueón único.&lt;br /&gt;En la diminuta, que para variar va llena, hay una chica crespa con labios de estrella porno que me mira de reojo. Cuando una chica así me mira de reojo, de inmediato me empiezo a preocupar. Porque está claro que no me puede mirar así porque le he gustado. A una chica así tan exuberante como esa, no le puede gustar un hueón que anda en micro. Está en contra de las reglas del arribismo femenino nacional. Pero claro, no había contado con una de las excepciones a la regla. La chica era argentina. De Buenos Aires, específicamente con residencia en Palermo. Yo una vez prometí que nunca haría una mención a Lucho Jara en mi blog, pero el destino me ha doblado la mano. “Un golpe de suerte” debió haber sonado en la radio en ese momento.&lt;br /&gt;La chica me estaba mirando porque se me había caído la carpeta, en donde llevaba los papeles que me habían pasado en la transnacional del ascensor de la vergüenza. Claro, que se te caiga una carpeta en la micro no es la gran cosa. Pero si se te cae una carpeta con la gráfica de “Hombre mirando al sudeste” (una de las películas más importante de la historia del cine argentino), y la chica que te la recoge es argentina y estudió cine en la Escuela de Cine de Eliseo Subiela (el director de la película), es porque este era “el día”. El día que había empezado temprano. El día en que fiel a mi carácter rebelde no di mi brazo a torcer. Cuando mi madre me dijo que la polera de los Beatles estaba sucia y no con el mejor de los aromas, no me dejé intimidar. Después de todo, no era algo tan grande como para que un buen chorro de desodorante no lo pudiera combatir.&lt;br /&gt;La argentina se bajaba en República. Obviamente que mi destino también había cambiado. Yo también me bajo acá, le dije. Mirá vos, que coincidencia, me respondió mirándome firmemente a los ojos. Hacía un calor de la puta madre, pero a quien le importaba. Caminaba por el barrio universitario que tantas veces me había acogido cuando yo era un mechón, y pensaba en lo que se venía con la chica. Lamentablemente, sólo me quedaban $ 200 en el bolsillo, más un boleto de metro y la sagrada plata de la micro a Malloco.&lt;br /&gt;La argenta, que se llamaba Florencia y que era una seguidora acérrima de River Plate, pasó a buscar unas fotocopias a un local, cerca de la Facultad de Arquitectura de una Universidad que no nombraré. para no hacer propaganda gratuita, y luego me dijo: che, si vos tenés mucho que hacer, de verdad que no es necesario que me acompañés. Yo pensaba invitarte a tomar una gaseosa a mi departamento, pero de verdad que si andás con poco tiempo no te sientas obligado, me dijo ante mi estado atónito. Me dieron ganas de ponerle una paipa, por pensar que yo siquiera pensaría en la opción de irme, pero finalmente fui caballero, agradecí la invitación y partimos hacia Grajales con Almirante Latorre.&lt;br /&gt;Departamento número 13. Un adorno de navidad con los colores de la bandera argentina nos reciben en la puerta del 1306. Ella toca el timbre. Desde ya me llama la atención que no abra con llaves la puerta. Bingo, había una explicación. En el departamento nos recibe un uruguayo de 1.90 (deduzco que es uruguayo porque lleva un jockey que dice “100% uruguayo”), que viste una polera de “La Naranja Mecánica”. El hijo de puta la besa apasionadamente y le toca el trasero con las dos manos, como si yo no estuviera. Luego, me da la mano con fuerza y me saluda con un grito de guerra que será su característica durante el resto de la “velada”. Bienvenido papá!!!&lt;br /&gt;¿Te tomás una gaseosa papá?, me preguntó con su sonrisa pepsodent, hablándome casi en las narices. Mientras la chica se cambiaba de ropa yo ya empezaba a armar el plan para irme lo antes posible de dicho lugar. Le recibí el vaso y le di las gracias. Les pedí el teléfono. Llamé a Felipe a su celular y le dije que sus papeleos en la empresa ya estaban hechos. Después pasé al baño y me miré al espejo por vez número 5 durante el día. Al mismo tiempo que me percataba de mi barba imperfecta, pensaba en que el uruguayo éste no me había caído muy bien. Me había hecho recordar a otro uruguayo que también vestía una polera de una película de Kubrick, y que me había pintado los monos hace unos años en un carrete en un bar de Brasil, cuando yo andaba con mi novia de aquella época. De hecho comencé a pensar seriamente en la hipótesis de que podía ser el mismo. El otro también era engreído y pailón. Así que volví al living a tratar de resolver el misterio. Pero el uruguayo estaba en llamas. Apenas había estado 2 minutos en el baño y otros 3 minutos haciendo la llamada, y el hijo e puta ya tenía casi montada a la argentina Florencia. Me dio el bajón. La escena me provocó escalofríos. ¿Qué puede hacer uno en esa situación? ¿Ver como un uruguayo está a punto de matar la gallina frente a tus narices? Ni cagando!!&lt;br /&gt;Agarré el vaso con bebida y me fui silenciosamente. Para cuando iba llegando al primer piso del departamento, ya me imaginaba que la escena de amor iba por los gemidos.&lt;br /&gt;El vaso lo boté en un basurero. Mi destino era la alameda para poder tomar el metro. Una llamada perdida rompe mi tránsito. No reconozco el número. Con las dos monedas de $100 que me quedaban, me acerqué al teléfono público más próximo y llamé al número raro. Era la mesera del departamento en Manuel Montt, Valentina. ¿El motivo de la llamada? Se me había quedado mi pendrive MP3 en su habitación. Lástima, mi vuelta a casa se debería retrasar un poco más, porque yo sin música no puedo emprender el viaje Santiago – Malloco. Ahora eso de preferir el producto nacional vendría siendo algo de fondo, digo yo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sentado en el piso del metro, pienso en las coincidencias del día. En esos encuentros fortuitos que me hacen saber que no está todo perdido, que algún día será el día. Con la ayuda de los astros, no lo sé, con la ayuda de Dios, no lo sé. Mi cuento con él, va más allá de una conversación religiosa cada noche. Mis conversaciones con el de arriba, son casi telefónicas. Tal como decía mi profesor jefe en cuarto básico. En el momento en que uno se persigna, está marcando el teléfono de Dios. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116769548880490293?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116769548880490293/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116769548880490293' title='31 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116769548880490293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116769548880490293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2007/01/el-da.html' title='El Día'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116736605049022592</id><published>2006-12-29T01:11:00.000-03:00</published><updated>2006-12-29T01:22:58.050-03:00</updated><title type='text'>Con todo respeto: flor de recital conchemimare!!!!!!!</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/27618/calamaro%201%20obras.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 411px; CURSOR: hand; HEIGHT: 281px" height="296" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/366362/calamaro%201%20obras.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/762983/calamaro%202%20obras.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/109948/calamaro%202%20obras.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/283014/calamaro%204%20obras.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 285px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" height="240" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/626199/calamaro%204%20obras.jpg" width="429" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/99390/calamaro%203%20obras.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="245" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/101990/calamaro%203%20obras.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me olvido de vivir colgado de sentimientos, voy a vivir para repetir otra vez este momento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/95445/calamaro_repertorio.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/536334/calamaro_repertorio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116736605049022592?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116736605049022592/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116736605049022592' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116736605049022592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116736605049022592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/12/con-todo-respeto-flor-de-recital.html' title='Con todo respeto: flor de recital conchemimare!!!!!!!'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116673112200135898</id><published>2006-12-21T16:55:00.000-03:00</published><updated>2006-12-21T16:58:42.026-03:00</updated><title type='text'>Música en las micros, Caetano y la acusación de que soy un pajarón al estilo Scritch, cuando en realidad me decían Zack Morris</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/596344/zack%20Morris.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/872569/zack%20Morris.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escucho al “Silencio” de Los Tipitos. Es un tema para escucharlo en la micro. Me he preguntado más de una vez porqué es tan placentero escuchar ciertas canciones en la micro. Hay algunas que son ideales para ser oídas de pie. Otras es mejor apreciarlas sentado y cómodo, ojalá en una autopista, para así poder recrear algún videoclip de esos en que el protagonista va mirando por la ventana los pastizales con un efecto acelerado. En la micro se piensa de todo. Es un vehículo con cierta carga reflexiva. Antes solía forzar situaciones para conocer chicas guapas al interior de una micro. La clásica forma era esa de cerrar la ventana cuando a la señorita en cuestión le molestaba el viento más de la cuenta. Me gustaban las que tenían cara de intelectual, con lentes de marco grueso y con un libraco grueso bajo el brazo. Un par de veces tuve éxito. Del trasporte público, pasábamos al transporte particular, y así sucesivamente. Eran buenos tiempos aquellos. Hoy es distinto, más cómodo, más flojo. En los viajes a mi casa o al lugar de estudios casi no hay margen para conversar. Incluso cuando no busco el nexo intencional. A veces prefiero escuchar “Every Night” de McCartney en su versión Unplugged, que darme la lata con una estudiante de derecho de la Chile, que no para de decirme que es el orgullo de su familia, porque estudia en la misma institución que el político de moda o porque tendrá trabajo asegurado una vez que egrese. Son raros estos personajes. Una vez conocí a una que bailaba como una culebra. Sí, debo reconocer que se movía bien, pero me hablaba de que tenía amigas que no se depilaban o que en su Facultad la gente no escuchaba música en español porque era muy rasca. Y uno a esas alturas ya no sabe que pensar, porque a pesar de toda la lujuria, se cagan de miedo en la pasada por el Mapocho.&lt;br /&gt;Yo sigo fiel a mi gusto por lo sudamericano. Que será tercermundista y todo, pero tiene una onda increíble. Tenemos al mejor cineasta del momento y eso se hará público tarde o temprano. Mientras David Lynch sigue intentando llamar la atención y engrupiéndose pendejas rubiecitas en sus clases en Columbia, Adrián Caetano la rompe una vez más y es el director de la mejor película que vi en el 2006. Pero para variar, nuestras distribuidoras demuestran su poco tino y lo tienen apenas una semana en cartelera. Tuve que estar más atento que al cumpleaños de mi madre, para no perderme “Crónica de una Fuga” en la pantalla grande. Mezcla de cine de género con historia verídica, y tenemos una cinta escalofriante, que muestra la fuga de 4 argentinos desde un centro de reclusión, durante la dictadura che. Hasta ahí no hay nada nuevo. La película recuerda a todas las que muestran a gente escapando de una cárcel. Pero la diferencia está en el tratamiento de la forma, de los planos, el modo en que Caetano cuenta la historia. Y es que nos presenta este escenario de torturas como una casa del terror. Si por momentos pareciera que es una pesadilla, pero con un contexto social y político claro está. A eso le sumamos a Rodrigo de la Serna, tremendo actor argentino que es bajo perfil, pero aún así brilló más que Gael García en “Diarios de Motocicleta”. Por supuesto que no tiene la prensa, ni la pinta que el mexicano, pero puta que llega a la piel su personificación en esta película. Interpreta a Claudio Tamburrini, un arquero de un equipo de segundo orden, al que le hacen una pepa de tiro libre al empezar la película, cual guiño a Matías Fernández. El resto de historia tiene que ser visto, en vez de ser leído. Por eso, para concluir sólo digo que al ver una cinta que se llame “Crónica de una Fuga”, uno sabe que el final va a ser una fuga de un lugar x, lo interesante es apreciar como se va estructurando ese final. Y por si fuera poco, lo que viene después del escape es austero, pero intenso. Es distinto emocionarse con una niñita en colores que deambula por una “Lista de Shindler” en blanco y negro, que hacerlo escuchando a José Feliciano de fondo, mientras sabemos lo que pasó después de la fuga. Eso es oficio mierda, eso es talento. Aguante el cine sudamericano!!!&lt;br /&gt;Pero ojo, a la hora del balance anual de la crítica, la mejor película será sin duda, “Infiltrados” de Scorsese. No tengo nada contra Martin (de hecho es uno de mis predilectos), pero si usted señor lector, tiene la posibilidad de ver “Crónica de una fuga”, tal vez me encuentre la razón.&lt;br /&gt;Después de este breve lapsus fílmico, sigo con lo mío. Comentaba que las chicas nuevas en mi vida no aparecen por la locomoción colectiva, sino que haciéndole honor a los que nos convoca, han surgido por este humilde espacio interactivo, llamado BLOG. Han llegado las personas más simpáticas que he conocido en años, pero también hay otro par de lolitas que me han querido conocer gracias a las letras de mi blog, pero que después han salido arrancando. Yo me considero un incomprendido pero nunca tanto po hueón. Una tal Rebeca, señorita guapa y teen que me agregó a MSN, se taimó porque no la llené de piropos y palabras bonitas. Puta la mina cliché digo yo. La pasan piropeando en la vida real y quiere que uno también se sume al club. Ni cagando. Como dice mi vieja, hay gente que no se merece que le tiren flores sólo por el envoltorio. Puede ser Nicole Kidman o Jacqueline Bisset, pero si se manda una cagá o tiene salidas de dudosa compatibilidad, se le dice que es una lolita rancia y punto. Siempre la honestidad por delante. La honestidad brutal como dice el guatón Andrés, que espero alguna productora se pegue el alcachofazo y lo traiga. El Víctor Jara lo llena, lo firmo.&lt;br /&gt;Uno por ser honesto queda como cagado del mate, y esa es una de las actitudes más idiotas que he conocido desde que tengo uso de razón. A todo el que no piensa como tú, lo tildas como loco. Un acto de facilismo extremo, sólo un canalla puede pensar así. Y que quede claro que la referencia a Rebeca es sólo porque no me acuerdo del nombre de las otras damiselas que alguna vez intentaron (des)conocerme. El otro día me dijeron que era nerd porque fui a una junta de gente que tiene blog. Puta que son prejuiciosos algunos hueones. Todavía se hace la separación de si uno es nerd o taquilla. Esa huea es de película gringa ochentera po hueón. Me acuerdo de “Novia se alquila”, cuando el protagonista pagaba a la mina rica rubia para que fuera su novia. Y al final, la típica moraleja de que todos somos iguales y que no hay que hacer distinciones. Puta, parece que voy a tener que mandarle el pack en DVD de todas las películas que tratan el tema para que paren los prejuicios del siglo XVI. O que se consigan los capítulos de “Salvado por la Campana”, la serie insigne que segmentaba a los bacanes, de los lelos, de los pajarones y de todas las tribus al interior de una secundaría. O sea este hueón trata de decirme que yo soy como Scritch, cuando en realidad a mí me decían Zack Morris po hueón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116673112200135898?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116673112200135898/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116673112200135898' title='52 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116673112200135898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116673112200135898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/12/msica-en-las-micros-caetano-y-la.html' title='Música en las micros, Caetano y la acusación de que soy un pajarón al estilo Scritch, cuando en realidad me decían Zack Morris'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>52</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116637994262067151</id><published>2006-12-17T12:49:00.000-03:00</published><updated>2006-12-17T15:40:11.630-03:00</updated><title type='text'>Calamaro / Rot / Sábado 9 de diciembre / Buenos Aires / Argentina</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/1600/938624/Foto%20recital.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 392px; CURSOR: hand; HEIGHT: 253px" height="219" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3763/1763/320/118927/Foto%20recital.jpg" width="370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canal 69&lt;br /&gt;El salmon&lt;br /&gt;Milonga del marinero y el capitan&lt;br /&gt;Ahora piden tu cabeza&lt;br /&gt;Crimenes Perfectos&lt;br /&gt;Tuyo Siempre&lt;br /&gt;Dulce Condena&lt;br /&gt;Mundo de ayer&lt;br /&gt;Elvis esta vivo&lt;br /&gt;Estadio Azteca&lt;br /&gt;Me arde&lt;br /&gt;Enganchate conmigo&lt;br /&gt;Corazón en venta&lt;br /&gt;Mi enfermedad&lt;br /&gt;Blues rocks&lt;br /&gt;Baile de ilusiones&lt;br /&gt;Flaca&lt;br /&gt;Te quiero igual&lt;br /&gt;Para no olvidar&lt;br /&gt;Dias distintos&lt;br /&gt;Me estas atrapando otra vez&lt;br /&gt;Sin Documentos&lt;br /&gt;Buena Suerte&lt;br /&gt;Mucho mejor&lt;br /&gt;Paloma&lt;br /&gt;--------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sábado 9 de diciembre. Un taxi cobra más de lo que pensaba por llegar al estadio Obras. Se da vueltas por una autopista que nunca he visto en mi vida, pasa por el Monumental de River y finalmente llega a su destino. Hay una cola inmensa que da la vuelta casi por 5 cuadras a la redonda. Me sorprende, pero Calamaro es un símbolo argentino. Es el regalón de la hinchada. La gente habla con cariño, con buena onda de él. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;45 minutos aproximadamente para entrar al recinto. Es un estadio con onda. Tiene una disquería en una esquina, un bar, una zona para fumadores. El escenario es gigante, bien ubicado y a una altura razonable, como para que todos puedan tener la visión perfecta y poder combinarla con las dos pantallas gigantes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las chicas chilenas con las que asistí se pierden en la multitud. Me alejo del sector en donde estábamos. La masa me arrastra y el calor me empieza a volver loco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Empujones van y vienen, y 3 chicas argentinas simpáticas comienzan a hablarme de las diferencias entre Chile y Argentina, de las palabras que causan risa al otro lado de la cordillera y visceversa. Las chicas eran guapas, pero la multitud se mueve y me alejo vertiginosamente de ellas, pese a que ya se había hablado la posibilidad de alguna junta cervecera en algún boliche de Buenos Aires. La mala cuea del chileno se hizo presente y me siguió acechando por el resto de mi estadía también, pero es harina de otro costal. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Empezó el recital y comenzó un trance de alegría y desenfreno. Calamaro/Rot, 25 mil argentinos y 3 chilenos. A diferencia del concierto en Mendoza, aquí no abundaron los chilenos, por lo que todo fue más desapercibido. Pero sin duda, de todos los recitales, éste fue el más potente, el más antológico. Éste fue el primero, el del reencuentro de dos " Rodríguez" con su público. Y como en un principio iba a ser sólo uno, era éste en el que había que estar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No llevé cámaras, se me perdió la entrada para tenerla de recuerdo y no tengo ni poleras ni cintillos, ni niuna huea alusiva al concierto. Pero el recuerdo será imborrable. Me veré por siempre vacilando"Estadio Azteca" en vivo y coreándola junto a la multitud. Será un recuerdo latente y transversal por el resto de mi historia personal con la música. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116637994262067151?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116637994262067151/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116637994262067151' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116637994262067151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116637994262067151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/12/calamaro-rot-sbado-9-de-diciembre.html' title='Calamaro / Rot / Sábado 9 de diciembre / Buenos Aires / Argentina'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116518945960939123</id><published>2006-12-03T20:42:00.000-03:00</published><updated>2006-12-03T20:44:19.640-03:00</updated><title type='text'>CUENTO # 15</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Besando a una italiana en Bellavista a las 4:30 de la madrugada. Así terminó la jornada de aquel viernes. Era el día de la transición, el día en que decadente y todo no me iba a dejar dominar. Cerca de la medianoche me vi inmerso en una celebración, en una casa en el fin del mundo. Estuve 15 minutos, sonaba el “Revolver” de los Beatles, pero aún así no me sentí seducido. A la mierda los pasajes. Borracho, despeinado y con ojeras partí raudo a un paradero lejano, perdido en intersecciones ambiguas que me hicieron caminas de más. Nada importaba. Fui consecuente con mi estado de fe y me largué sin avisar a nadie. Que mal haber quedado como el tipo bizarro que se fue sin avisar, pero si me despedía y daba mis razones para emprender el vuelo, seguramente sería un incomprendido. Tan incomprendido como cuando me teñí canas el año pasado. Después de todo, lo único que quise fue acelerar un proceso natural que podría ser impedido por una calvicie futura.&lt;br /&gt;Caminando por Bellavista, la crisis existencial y las dudas respecto al destino de la velada se esfuman. Hay otras preocupaciones que analizar. Por ejemplo la cantidad de hueones flaites que abundan por Pío Nono y que me intentan amedrentar con miradas feas y con un par de garabatos al aire. La verdad es que soy más bien indiferente al delincuente promedio nacional. Nunca me han asaltado ni robado. Bueno, en realidad sí. En julio del ’96, en los descuentos del Chile v/s Uruguay por las Eliminatorias para Francia ’98, me robaron la billetera adolescente Maui, que tenía en esos años. Pero ha sido la única vez. De asalto con intimidación y todo eso, gracias a Dios, no he sido víctima. Digamos que percibo con un par de metros de anticipación cuando soy el blanco de un lanza. De todas maneras, ayer andaba en estado de trance. El ánimo no hubiera aguantado un asalto. El tercer personaje que me increpó, me sacó de mis casillas y se fue de gritos y chuchadas varias. Comprobé la hipótesis que tenía un amigo de infancia. Las peleas se pueden ganar con la voz y subiendo un poco el volumen. No hay necesidad de irse a las manos.&lt;br /&gt;1:30 AM y la masa acude vertiginosa a su encuentro con la lujuria. Los gringos y gringas de cachetes colorados preguntan por calles que yo nunca he escuchado nombrar. Otro par de alemanas me hacen parar. Me siento extrañado. No represento el perfil estético que siguen ellas. Claro está, no me hacían detener para invitarme a una noche lasciva. Preguntan por la “Casa en el aire”. Doy las indicaciones correspondientes y me marcho firme. Con el pasar de las horas, comienzo a pensar que tal vez esa era la señal. Que mi destino estaba escrito esa noche. Dejo atrás los convencionalismos y animado por las copas de más que he bebido durante la tarde, me dispongo a hacerme el hueón y partir al mencionado bar. Llego, entro canchero y pongo esa cínica cara de sorpresa cuando veo a las compatriotas de Jurgen Klinsmann sentadas, celebrando cada una de las canciones que entona un trovador sin onda. Camisa polo, metida casi a la fuerza en un pantalón con rallas. El loco es una antítesis perfecta de Mike Patton, pero patudamente le pido un temita de Calamaro y accede amablemente. El elegido es “Especies que desaparecen”. Ya sentado junto al par de ultrarubias y pidiendo un trago que no sé como pagaré, invento una historia que tiene una base sólida en la honestidad y en la real causa que me tiene vagando a esas horas por Bellavista. Que vivo fuera de Santiago, que tengo una micro en un horario determinado, que me he quedado sin micro. Soy acogido de buena forma y no sé por qué, pero preveo que tomaré más de un vaso, y que ese puede ser mi día. Pero una vez más la decadencia se hace parte. Al llegar del baño, han aparecido los nazis a invadir mi territorio prometedor. Dos gigantones con poleras que dicen “Santiago / Chile” se han apropiado de mi tesoro. Empezamos el plan de aplicación cultural para recuperar el protagonismo. Las alemanas no están ni ahí con las películas de Wim Wenders. Tampoco lo están con Boris Becker, Tommy Haas y otro par de tenistas del montón que les nombro. Sólo me hablan de Neruda, Neruda y Neruda. Y como soy de la antiescuela, me siento huérfano. Lo positivo es que al haber pasado a un segundo plano, también ha sido desapercibido el pago de los tragos tomados. Por segunda vez en la noche me voy de un lugar sin avisar. Anuncio que voy al baño, pero nadie me toma atención. Los 4 europeos miran con atención al cantante, perfil Keko Yunge, y yo me doy una vuelta en u, y en vez del baño, mi objetivo es la calle. Vuelvo a la calle, vuelvo a la inercia de caminar y caminar rumbo a la que será mi casa de este ya sábado. Me piden cigarros y dejé de fumar hace dos meses para toda la vida. Les explico en extenso las razones, a los compatriotas que me escuchan con atención. No me creen. Piensan que es porque me amedrentó el caballero Miguel, que fumó veinte años y que quedó en condiciones lamentables. Pero no. Dejé el cigarro por una causa religiosa. Ya ’po Enrique Iglesias, me dice uno de ellos. Y me quedó grabado el maldito comentario. Tanto así que rumbo a la casa del amigo que me alojará para esta ocasión, voy tarareando el tema ese de Iglesias, “Experiencia Religiosa”. Que patético. Hace dos días celebraba mi cumpleaños con algunos amigos, bien vestido, con una polera negra homenaje a George Harrison, que dicho sea de paso, murió justo el día en que yo cumplo años, un 29 de noviembre. Pero ahora la cosa es distinta. Camino todavía más despeinado, con los zapatos más sucios que la cresta, con olor a cerveza que ha sido derramada en mis jeans y, como no, con un sentimiento de rareza extrema. En menos de 48 horas he pasado de ser el rey del mundo, a ser un tipo anómalo.&lt;br /&gt;He llegado a mi destino. Soy recibido con fraternalidad, con solidaridad. Supongo que va más allá de que ese día comenzó la Teletón. Todo está bien, pero no hay cerveza. Esta vez no relataré cada cosa que vi en el trayecto de las ocho cuadras, camino a la botillería. Mejor me centraré en esa especie de Negro Piñera pobre, que estaba comprando también una cerveza. Nunca lo había en mi visto en mi vida, pero el compatriota me habló como si me conociera de siempre. Su cuento era con la chica que atendía. Me intentaba explicar que ella era rica. Que a lo mejor no era tan bonita de cara, pero que atendía tan bien, que él se casaría con ella. Y sí, el amigo tenía razón. La chica no era Jacqueline Bisset, pero atendía con una amabilidad inédita en cuanto a botillerías nacionales, característica que provocaba que uno la recordara al salir. Y eso si que es raro, porque la mayoría de las veces, las botillerías no generan recuerdos en las mentes de los clientes. De hecho, soy un convencido de que debe ser el único lugar físico que no genera recuerdos. Los objetivos estando frente a una botillería son otros. Incluso se puede decir que son algo así como lo más contrario a un recuerdo. Algo así como una plan de marketing individual de lo que vendrá después de pasar por ahí.&lt;br /&gt;El plan diseñado se modificó completamente. Una vez en la casa, renací. La comodidad me hizo prepararme para una nueva salida. El destino era un bar de Chucre Manzur que no me acuerdo como se llama, pero que estaba en su peak. 4 AM y una mini multitud baila al ritmo de The Police. Justamente en la tarde había cambiado un par de comentarios con un amigo sobre Sting. Ahora lo escuchaba. En eso estaba cuando aparece un tipo con una copa de vino. Me mira y me abraza. Me aclara que no es gay e inmediatamente me dice que está mal. Está triste porque hay un señor que vende dobladitas en las afueras del local, al cual compró una y me dio la mitad. Me cuenta que le da lata que mientras este señor trabaja vendiendo pan, él está borracho y contento, gracias a la plata de su padre. No sé si lo hice porque su tufo, fusión de olor a vómito y vino caro, me tenía al borde del colapso, o simplemente porque es un desaire que vengan con moralismos a las 4:20 de la madrugada. El asunto es que tuve mi momento de consejero. Le hablé de la dinastía del padre, de las oportunidades, de que su padre está orgulloso de él y sus logros. Que debe pensar que su campeón está tomándose una copa de vino en un bar repleto de chicas guapas, tal como lo hacía él en sus años mozos. Que su padre es como Don Vito Corleone y él es como Michael. Aunque pensándolo bien, ahí la anduve cagando. No puedo hacer creer a un tipo aún más decadente que yo, que tiene alguna analogía con la mega historia de Marlon Brando y compañía. Se me pasó la mano. Brando se revuelca en su tumba. Sobre todo si se considera que mi improvisado discurso le sirvió como droga. Me quedó mirando concentrado y me dijo: gracias. Me levantaste el ánimo hueón. Ven, te ganaste una cerveza, continuó. Hasta ahí ya era la noche más rara de los últimos meses. Más lo fue cuando apareció la chica italiana, que por esas cosas de la vida, era amiga del joven al que yo acababa de levantar el ánimo. No acostumbro a besar a chicas ebrias que deambulan por ahí, pero esta compatriota de Roberto Baggio me hablaba con su boca italiana, a medio centímetro de mi boca chilena. Así no se puede digo yo.&lt;br /&gt;De vuelta a casa escucho “Shape of my Heart” de Sting. Pienso en escribir un cuento sobre la noche que acaba de pasar. Pienso en darle dimensiones ficticias a la historia, para sacarle mayor provecho. Después de dormir la mitad del viaje en micro, llego a la conclusión de que mejor es reproducir la historia lo más ligada a la realidad que se pueda. Y decido de pasada que el título será “Cuento 15”. No tiene ningún argumento narrativo. Cero intención de llamar la atención con el título. Simplemente el cuento siguiente se titula “Cuento 16”. Forza Italia!!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116518945960939123?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116518945960939123/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116518945960939123' title='25 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116518945960939123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116518945960939123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/12/cuento-15.html' title='CUENTO # 15'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116179753137807891</id><published>2006-10-25T11:47:00.000-03:00</published><updated>2006-10-25T14:48:15.243-03:00</updated><title type='text'>La Billetera</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/afiche_4.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 392px; CURSOR: hand; HEIGHT: 328px" height="226" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/afiche_4.jpg" width="445" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/afiche_4.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El día en que Héctor encontró una billetera tirada en el suelo, su vida cambió. Rodolfo sólo se retrasó por haberla perdido. "La billetera" es la historia de dos hombres, de dos formas de vida que se unirán por el hallazgo de un objeto perdido.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de un largo tiempo dedicado netamente a la teoría del cine, vuelvo al ataque con este proyecto que me tiene muy entusiasmado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera vez que trabajé en un cortometraje me dijeron que las codirecciones no se justificaban en un trabajo de pocos minutos de narración y bla bla bla. Y yo como era un pendejo que debutaba en esas ligas, me la anduve creyendo. Y mi idea de siempre se tuvo que postergar, debido a que no se lograba la compatibilidad de trabajo con nadie. Pero como siempre he sido de la idea de que dos mentes piensan más que una, en esta oportunidad me lanzo a la faena fílmica, con un compañero de ruta con el que espero sumar muchos más trabajos audiovisuales en el futoro, me refiero mi amigo personal, el señor &lt;a href="http://poeticosdelirios.blogspot.com/"&gt;Pablo Roldán&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Baja el lema de una de las duplas cinematográficas que más admiro en el cine de los últimos 5 años, los uruguayos Rebella &amp;amp; Stoll, llevaremos a cabo este proyecto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vamos mierda, que se puede !!!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116179753137807891?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116179753137807891/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116179753137807891' title='30 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116179753137807891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116179753137807891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/10/la-billetera.html' title='La Billetera'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116156138308282362</id><published>2006-10-22T19:59:00.000-03:00</published><updated>2006-10-22T20:56:23.226-03:00</updated><title type='text'>Un año de Antiblog (Octubre 2005 - Octubre 2006)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A pesar de que el cuento que abrió este blog, "La Noche", data de febrero de 2003, es en octubre del año pasado cuando fue subido a este sitio. Sólo quise mantener la fecha para que no perdiera su esencia. Hoy he querido hacer una mención a esta especie de "primer aniversario" del blog, y agradecer de paso a todos los que alguna vez pasaron por acá y se dieron la molestia de leer los diversos textos que publiqué. &lt;br /&gt;Hoy quise escribir sobre muchas cosas, pero me he dado cuenta que la dispersión hace que sea imposible enfocarme en una sola. Así que sólo ofrezco algunas imágenes de personajes, de historias y de situaciones dignas de destacar en este blog. Saludos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 192px; CURSOR: hand; HEIGHT: 182px" height="223" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/Portada%20let_it_be%202.jpg" width="241" border="0" /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/federer165s.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 177px" height="137" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/federer165s.jpg" width="200" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/MATI%20FERNANDEZ.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 183px; CURSOR: hand; HEIGHT: 183px" height="294" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/MATI%20FERNANDEZ.0.jpg" width="246" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/articles-68394_foto_portada.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="174" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/articles-68394_foto_portada.jpg" width="192" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116156138308282362?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116156138308282362/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116156138308282362' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116156138308282362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116156138308282362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/10/un-ao-de-antiblog-octubre-2005-octubre.html' title='Un año de Antiblog (Octubre 2005 - Octubre 2006)'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-116016185070049272</id><published>2006-10-06T15:03:00.000-04:00</published><updated>2006-10-09T00:29:16.203-04:00</updated><title type='text'>Al Pacino estuvo en Malloco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/AL%20PACINO.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 208px; CURSOR: hand; HEIGHT: 280px" height="280" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/AL%20PACINO.jpg" width="208" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando le conté a mi madre me quiso llevar al sicólogo. Incluso hoy, a años del episodio, ella duda de que mi encuentro con Al Pacino haya sido algo que realmente pasó.&lt;br /&gt;Pero la cosa cambió el pasado domingo, mientras compraba paltas en las colonias alemanas de Malloco. En una de las parcelas, mientras esperaba el vuelto, se encontró con que la locataria del sitio tenía un montón de fotografías sobre una repisa, en las que salía el carismático actor, posando junto a la mismísima dueña y sus hijos en las inmediaciones del lugar. De ahí empezó una conversación eterna en que mi madre no paraba de hacer preguntas a la señora sobre la visita de Al Pacino. Y es que es difícil de creer que el hombre que dio vida a Michael Corleone en “El Padrino”, haya pasado dos semanas de su vida en uno de los pueblos más invisibles de Santiago de Chile. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Madre llegó a casa con un sentimiento de culpa que se le notaba en los ojos. Desconfié de ti y estoy sumamente avergonzada, me dijo. No te preocupes vieja, si tú llegaras un día contándome que Marlon Brando compra cigarros sueltos en el almacén de la esquina, tampoco te creería, le contesté.&lt;br /&gt;Mientras tomábamos once, devorando las paltas maduras que había comprado, me pidió que le contará por vez número 30, la historia que ella misma me había prohibido contar para que no me dieran por loco. Y bueno, quiero compartirla con ustedes, ya que de seguro que si en esa época hubiera existido esto de los blogs, esta historia habría dado como para crear uno entero en torno a ella.&lt;br /&gt;Para que se hagan una idea quienes nunca han escuchado la palabra Malloco, les diré que este es un pueblo de alrededor de cinco mil habitantes, ubicado al oeste de Santiago. Pertenece a la comuna de Peñaflor y a la provincia de Talagante. Se destaca por ser una zona rural en donde abundan los caminos de tierra, los perros vagos y una de las iglesias más productivas de Chile. La distancia en tiempo entre Santiago y Malloco fluctúa entre los 35 y 50 minutos, dependiendo de la ruta escogida.&lt;br /&gt;Fue en julio del 2003. En aquellos días yo pretendía mantenerme en forma a través del ejercicio ciclístico, ocupando el camino de las colonias alemanas (al interior del pueblo) para ahorrarme unos minutos rumbo a la cuesta de Pelvín. El retorno era lamentable. Exhausto, sudado por montones y con el viento en contra, yo intentaba peladear rápido para llegar a mi casa y darme una ducha fresca. Y en una de las curvas, específicamente en aquella parte en que el camino se divide en dos para dar lugar a una plaza que hay en el medio, fue cuando me lo encontré regando un jardín.&lt;br /&gt;Fumaba pipa y llevaba una camisa ploma, con un chaleco sin mangas encima. Recuerdo que pasé por su lado, él corrió el chorro de la manguera para no mojarme y yo paré y me bajé de la bicicleta. Estuve un minuto pensando y analizando lo que acababa de ver. Intentaba hacer como que le ponía la cadena a la bicicleta para hacerme el hueón. No lo podía creer, pero después de ver la mitad de sus películas a lo menos dos veces, créanme que no tenía dudas. El tipo que regaba el jardín en aquella parcela era Al Pacino.&lt;br /&gt;Me acerqué caminando con la bicicleta al lado. Disculpe, me podría dar un poco de agua, pregunté un tanto nervioso. Sí muchacho, claro que sí, me respondió recibiéndome la cantimplora. Su voz de gringo intentando disimular un español sólido, no hizo más que confirmar mi seguridad sobre la persona con la que estaba de frente. Todo coincidía, el tipo era un tanto más bajo que yo, tal como me lo imaginaba. Nunca me había sentido tan feliz con el metro y setenta centímetros que tengo de estatura. Ahí estaba yo, mirando hacia abajo al que debe ser uno de los mejores actores de la historia del cine.&lt;br /&gt;Me pasó la cantimplora y me dijo algo en inglés que no logré captar. Ahí tienes amigo, continuó mirándome risueño. Yo me quedé en blanco. Me di vuelta y me dispuse a agarrar mi vehículo para volver a casa. Gracias, le grité mientras me subía a la bicicleta.&lt;br /&gt;Comencé a peladear y con la mente en blanco fui dejando atrás la curva de la plaza. Oí un grito. Hey amigo, has olvidado esto, me señalaba a lo lejos con la tapa de la cantimplora en la mano. Claro, idiotamente había puesto el frasco en el pedestal y al comenzar a pedalear se había caído la mitad del agua. Ya no había nada que ocultar. El hecho demostraba mi estado de catarsis. ¿Usted es el actor Al Pacino no? Mira chico y por fin alguien me reconoce en este lugar, me respondió de forma jovial. La cantimplora quedó en el suelo. La bicicleta también. Después de un largo y tartamudo intento de explicarle que era algo fenomenal encontrarme con él en aquella zona, Al Pacino me hizo un gesto de calma y me invitó a pasar al interior de la gran casona que lo acogía.&lt;br /&gt;Su acento era raro. Digamos que era algo así como la fusión de un español de Miami, con algo de argentino, pero también con palabras mexicanas que introducía cuando se demoraba mucho en construir una oración. ¿Tomas coca-cola mi amigo? Claro que sí, gracias, le respondí, mientras me alcanzaba un vaso.&lt;br /&gt;La historia era así. Alfred James Pacino estaba de vacaciones. Había ido a visitar a sus primos en Argentina, y uno de ellos, lo invitó a pasar unos días de soledad, a su parcela de agrado “en un pueblito”, a 40 kilómetros de Santiago de Chile. Llevaba de estadía en Malloco 10 días y se quedaría por una semana más. Todo dependía de una llamada que esperaba de Nueva York, para reunirse con el director de una serie que acababa de grabar y que yo nunca había escuchado. “Ángeles en América” se llamaba y estaban en la etapa de postproducción, filmando un capítulo que había quedado mal iluminado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La conversación había sido en un 95% de información que entregaba él y un 5% de mi parte. Claro que en mi porcentaje se contaban todas aquellas palabras que yo le corregía, ya que él las ocupaba con una acentuación distinta. A ver muchacho, me parece que en esto que hablamos estoy yo hablando más de la cuenta. Contáme algo de vos, me planteó con un interés que me hizo pensar en todas aquellas veces en que sentí que mi vida no era interesante. Y empecé a enumerar una larga lista de elementos de los que él se mostraba totalmente reconfortado de escuchar. Hijo de padres separados, bueno pa’ carretear, amante del fútbol y el tenis, y bingo!!! Al Pacino era un fanático del tenis. Y cuando se entusiasmaba con un tema, se le notaba aún más su fusión de acentos mitad gringo, mitad argentino. Admirador de Andree Agassi y Marat Safin, manejaba datos rebuscados del circuito ATP, como por ejemplo que Safin era una especie de Chino Ríos pero con más estilo. Nunca te iba a mear en una disco, pero si te podía tirar un escupo en la espalda rumbo al camarín, si te lo topabas de malas.&lt;br /&gt;En esos días yo pasé más tiempo con Al Pacino que con mi novia. Rechacé invitaciones a cumpleaños, tocatas universitarias y fiestas varias. Prefería quedarme jugando damas con el pequeño gran actor, escuchando el Unplugged de Spinetta, que a la larga fue el único disco que Al Pacino se llevó de su paso por Chile. Un amigo, uno de los pocos que conoce esta historia, me ha increpado siempre por no haberle pasado algún disco de un grupo nacional, pero en esa época yo estaba pasando por un estado de duraznos sangrando, que sólo las letras del viejo y querido flaco Spinetta me podían curar.&lt;br /&gt;Al Pacino no salía de las colonias alemanas. Yo le había propuesto ir a algún bar santiaguino, pero él me decía educadamente que no quería ventilar su estadía. Según me había comentado, eran muchos los colegas que venían a Chile a pasar un par de semanas, pero que eran extremadamente cuidadosos para que sus visitas fueran de lo más desapercibidas. Así fue como supe que Gary Oldman había estado en Valparaíso en 1999 y que Robert Downey Jr. era un habitué del litoral central en los últimos años.&lt;br /&gt;Ahí fue cuando se me vino a la cabeza el borrachito de El Quisco, que le pelaba el cable a todos los que pasaban por su lado, diciéndoles que Chaplin le había comprado un par de cordones rojos para las zapatillas. Y que le había preguntado también donde vendían marihuana. Sí, en una de esas no estaba tan loco, ni tampoco era tan mentiroso. Robert Downey Jr. realmente fue un gemelo de Chaplin, cuando lo personificó en la película autobiográfica de 1992, y por otra parte, es sabido lo de sus problemas con la droga.&lt;br /&gt;Al Pacino tenía una buena percepción de Downey. Digamos que de los actores noventeros, era de uno de los que mejor me habló junto con Johnny Depp. De hecho hasta lo noté incómodo cuando le recordé que su Oscar obtenido por “Perfume de Mujer”, había dejado con las manos vacías a Downey por su rol de Chaplin. Pero dicho comentario sirvió para que Al Pacino me sorprendiera con una petición. Víctor, quiero que me lleves a un club de videos. Pero está seguro que quiere salir, porque le digo de inmediato que no es cerca de acá, le contesté. Estoy seguro, concluyó.&lt;br /&gt;No quiso micro, no quiso taxi, no quiso bicicleta. No quiso Blockbuster, no quiso 25.4, no quiso el videoclub del supermercado. Después de caminar media hora, llegamos al videoclub clandestino que está a un costado de la plaza. Un póster de “Amores Perros” nos dio la bienvenida. Al Pacino andaba con mi parca montaña verde, que le había prestado yo justamente para que pasara inadvertido. Su ropa era considerablemente poco austera. Yo vestía el polerón del Inter De Milán, el del 1+8 en la espalda. No lo usaba hace meses, pero creo que el hecho de que Al Pacino me haya hablado maravillas de Zamorano y su paso por Italia, me había motivado a volver a usarlo como una manda, tal como antes. Los sobrinos italianos de Pacino eran unos fans del gran Iván.&lt;br /&gt;Entramos al videoclub y el guatón Marcos me miró punzante. Sin saludarme, ni preguntarme cómo estaba, lo primero que hizo fue echarme en cara que no había pagado la multa de la última entrega atrasada. Me hice el desentendido y le presenté a mi acompañante. Él es mi tío Antonio, guatón. Mucho gusto compadre, le dijo, dándole un apretón de manos. Al Pacino lo saludó sin hablarle.&lt;br /&gt;Mientras Pacino examinaba los estantes, buscando una película, el guatón Marcos me dijo al oído, entre carcajadas, oye hueón tu tío es igualito a Al Pacino. Yo traté de hacerme el loco, pero él no paraba de reírse. Claro que Al Pacino nunca andaría vestido con esa cagá de parca que le prestaste, lanzó entre risas y manotazos en mi hombro. Mi supuesto tío no se dio ni por enterado de la bromita que nos tenía tan inquietos. Yo reí falsamente, poniendo esa cara de buen amigo ante la antipática risa del guatón Marcos. Pero debo reconocer que no me gustó para nada que el imbécil éste haya subestimado mi prenda favorita.&lt;br /&gt;Finalmente Al Pacino quiso que arrendáramos la película “Donnie Brasco”, del año 1997. En ella comparte roles con Johnny Depp y según él, no la veía desde hace 3 años. La vimos sin decirnos una sola palabra. Yo la había visto en el cine, y debo reconocer que es una de mis favoritas de la década pasada. Por algo la tengo radiante en mi filmoteca. La trama cuenta cómo el personaje de Johnny Depp es un agente del FBI, que se sumerge en la mafia americana para desenmascararla. Al Pacino es un mafioso de poca monta, que es a la larga quien sale mayormente afectado por la acción de Depp, ya que ambos forman una amistad llena de códigos y detalles fraternales, como regalarse plata para los cumpleaños. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando terminó la cinta, nos sentamos a conversar sobre la película, sobre su visión del cine y sobre el mundillo del espectáculo en Estados Unidos. Me comentó que su pareja también era actriz. Beverly D’ Angelo es su nombre. Me mostró unas fotografías que traía en su maleta. Ella es un actriz de series gringas y de roles secundarios en el cine. Puede que su papel más conocido sea el de la madre del nazi personificado por Edward Norton, en “America X”.&lt;br /&gt;El tercer día de convivencia con Al Pacino llegaba a su fin. Pasé al baño antes de irme y me percaté de mi celular, que había abandonado completamente por ese par de días, dejándolo en silencio. 97 llamadas perdidas y 12 mensajes de texto fue todo lo que alcancé a ver. La batería se acabó.&lt;br /&gt;Me despedí de Al Pacino y partí rumbo a casa, pensando en lo que haríamos al día siguiente. También me fui pensando en las llamadas perdidas y en los mensajes de texto. Llegué y mi madre repitió con lujo de detalles el sermón que me venía dando desde el miércoles. Que no me preocupaba de los estudios, que pasaba todo el día en la calle, que a lo mejor andaba en malos pasos, que andaba con la del bandido, ya que nunca quería decir de donde venía, y un larguísimo etcétera del mismo estilo.&lt;br /&gt;En cuanto a los mensajes de texto, eran de mi novia. El mensaje número 1 decía: ¿dónde estás? El mensaje número 11 decía: ándate a la mierda!!! Y el 12: maricón de mierda. Mi romance con Paola de Bisiola había llegado a su fin. Una curiosidad de la puta madre, pensé. Sobre todo si analizaba aquellas tardes de cine en su casa, en que con su abuelo italiano veíamos “El Padrino”, tomando vino tinto y analizando el concepto de familia que tanto le gustaba al viejo. Quise llamarla pero ya era tarde, de seguro habría otra posibilidad.&lt;br /&gt;Al otro día llegué a la parcela y toqué el timbre. No salió nadie. Qué lástima, pensé. Le llevaba una copia de “Taxi para Tres” de regalo. Me parecía muy raro que hubiese salido a dar una vuelta, no era lo que él había dicho. Volví todos los días de esa semana y no pasó nada. Al parecer Al Pacino había vuelto a sus oficios de actor. Había vuelto para retomar todas las grabaciones, pilotos y proyectos de los que siempre me habló durante esos días. Yo, por mi parte, me había quedado con una sensación de amargura de no haberle pedido algún medio de contacto. Correo electrónico, fax, que sé yo. Supuestamente le quedaban 4 días más en Malloco, pero tal vez había recibido la llamada del productor de la serie. Los días siguientes fueron de reflexión, de ponerme al día con mis obligaciones. Sin pareja, sin la parca verde, sin el Unplugged de Spinetta y sin una prueba contundente que respaldara la historia del paso de Al Pacino por Malloco, me dediqué a revisar sus películas y a esperar el momento adecuado para contarle el suceso a mi madre. A las semanas después me encontré con Paola. Actuó natural, más amorosa que de costumbre. Pero no hablamos nada de lo nuestro. Sin siquiera preguntarle me contó que tenía nuevo novio. Era actor, había estudiado en la academia de Fernando González y se preparaba para debutar como secundario en “Los Venegas”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-116016185070049272?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/116016185070049272/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=116016185070049272' title='82 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116016185070049272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/116016185070049272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/10/al-pacino-estuvo-en-malloco.html' title='Al Pacino estuvo en Malloco'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>82</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-115951588381925160</id><published>2006-09-29T03:26:00.000-04:00</published><updated>2006-09-29T03:44:43.840-04:00</updated><title type='text'>Cosas que se escriben cuando no se sabe que escribir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Comí huevo. Me quedó cruda la parte amarilla, pero me lo comí igual. Escucho “Hurricane” de Bob Dylan, la única canción con la que se le puede cerrar la bocota a cualquier metalero, chico dark, punketa de Banderas o groupie x, de esos que meten en el mismo saco a Axé Bahía y los Beatles, y créanme que lo hay.&lt;br /&gt;Camino poco y me canso, efecto post tratamiento y consecuencia de la revolución de hormonas que hay en mi cuerpo. Hoy me di cuenta que la cicatriz en mi frente no es más que una pifia cualquiera. Me acordé cuando me hacía el lindo diciendo que había sido un cuchillo en manos de un malandra, el que había dejado esa tajo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El jueves confirmé que la versión que canta Ulises Butrón de “Me gusta ese tajo” en el soundtrack de Tango Feroz, es un cover de un tema de Spinetta, del mismo nombre. El viejo y querido Spinetta que aplica la llamada "nostalgia cero" en sus conciertos, con lo que nunca se va a escuchar uno de sus clásicos en un recital 2006 de él. Y es una lástima, porque “Seguir viviendo sin tu amor” es un temón de la puta madre!!!&lt;br /&gt;El viernes tomé cerveza y fume cigarrillos. Buscaba un destino desesperado. Lo cambié en el transcurso de la noche. Y resultó interesante. Conocí a una chica proveniente de este mundillo, del mundo de los blogs. Simpática la socia. Creo que el suyo fue uno de los primeros blogs que visité hace poco más de un año, cuando se inició esta faena de sumarme a la blogósfera.&lt;br /&gt;El sábado desperté y comí pollo con tomate. Jugo de naranja y flan de vainilla de postre. Prendo TVN y veo que están dando fútbol mexicano. Qué horror, dios mío. Ya, está bien, me compro eso de que el fútbol mexicano está por sobre el de nosotros, pero puta que es fome el balompié azteca. Somos un país raro, lo sé. Cómo es posible que TVN haya cambiado el fútbol español por el mexicano. Son incongruencias que nunca entenderé. Como cuando vinieron los Rolling y tuvieron que regalar entradas para que el Nacional no se viera pelao'. Y lo más chistoso es que en Chile todos se engrupen que son &lt;em&gt;Rollingas&lt;/em&gt;, pero a la hora de actuar, todos arrugaron.&lt;br /&gt;Somos raros. El Festival de Viña es un fiasco. Y pensar que por menos plata podrían hacer parrillas programáticas mucho mejores. Intentan hacerse los grandes productores contratando a puros bodrios. Cuando sin ser el gran evaluador de mercado musical, ni siendo un manager genio, uno ve tan fácil la forma en que se podría hacer de Viña un festival a toda raja. Calamaro es el mejor ejemplo. El hueón la rompe, tiene los mansos temones, en vivo suena la raja y más encima no viene hace como 10 años. Pero no, dale que porfiando con los María José Quintanilla, los Juan Gabriel, los Amaral y todo eso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quiero un Festival de Viña con: Calamaro, Spinetta, Pedro Aznar, Lucybell, Los Bunkers, Ramazotti. Ya, filo, pa’ que tan selectivo. Traigan a Shakira. La colombiana se mueve bien y la está rompiendo. También se puede lograr diversidad, pero siempre con altura de miras... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y número fuerte, nada de Tom Jones, ni Rod Stewart, ni Roxette. Vámonos a ganador y rompámosla alguna vez. Sin especulaciones, la noche de clausura la cierra Paul McCartney y se acabó. Paul tres horas sobre el escenario con su guitarra, con el ukelele de Harrison, con la batería de Ringo, y a Lennon que lo nombre pa' los aplausos del respetable. Sergio Lagos vuelto loco con el que será el último beatle en morir (estoy seguro) y Tonka Tomicic preguntándole en los pasillos, ¿oiga, usted es el que canta yesterday no cierto?&lt;br /&gt;Que lindo sería. Sólo pensarlo y me pongo contento. Me imagino a Paul McCartney en el programa de la tarde riéndose con las tallas cortitas de Álvaro Salas, y Luis Jara saliéndose con la suya, cantando Let it Be junto al más grande. Que sueños que se me pasan por la cabeza. Pero quién sabe, en una de esas, mañana cuando pase por el kiosco de la plaza, vea el titular de LUN: “Confirmado, McCartney a Viña”. &lt;br /&gt;Es hora de dormir, de entrar en el trance de mi camita, el control remoto, el vaso de agua, y la pastilla y media a mano, para tomármela a las 9 en punto de la mañana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tengo sueño y ahora escucho "You" de George Harrison, el tema que abre el "Extra Texture", de 1975. Hoy me salió un pituto. Hoy recibí un mensaje de texto que decía algo así como: "Brasil laalalalalalalalalala". Hoy pensé en mucha gente que pasaba. Sí, a lo Marco Antonio Solís en "Si no te hubieras ido", claro que en otro contexto. Hoy me acordé de ella, de cuando caminamos por la Alameda, a la altura del cerro Santa Lucía, de cuando las gitanas más agujonas de la historia nos querían hacer hueones. Pero ahí estaba yo, siempre defendiéndola de todo y de todos. La gitana me puteó, me deseó las penas del infierno, pero a ella nadie la molestaba en mi presencia. Tal vez ahora sea distinto. Cuando ella pase por ahí, quizás ni se acuerde de la anécdota de la gitana, capaz que no tenga tiempo de pensarlo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace un año yo me acordaba de ese episodio, y puta que me daba pena. Hoy sólo es un recuerdo. Salud por eso. Lo dije, sería prueba superada, como en “El gran juego de la oca”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-115951588381925160?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/115951588381925160/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=115951588381925160' title='40 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115951588381925160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115951588381925160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/09/cosas-que-se-escriben-cuando-no-se.html' title='Cosas que se escriben cuando no se sabe que escribir'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>40</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-115734448828387582</id><published>2006-09-04T00:32:00.000-04:00</published><updated>2006-09-04T00:56:10.543-04:00</updated><title type='text'>LOS AVIONES</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/LOS%20AVIONES.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 341px; CURSOR: hand; HEIGHT: 201px" height="244" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/LOS%20AVIONES.jpg" width="267" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde un tiempo a esta parte me he convertido en un apreciador latente de la música en español. Creo que es indispensable eso del idioma con el que uno nace para sentir la música de verdad, con pasión, con sentimiento. Por ejemplo me encanta el temón de George Harrison, "While my guitar gently weeps" (digo de Harrison pero sé que el tema apareció bajo el nombre de los Beatles, pero filo, esa es una historia para otra ocasión). Creo firmemente que este tema que hace mención a la guitarra que llora, es una canción superlativa en la historia de la música. La primera vez que la escuché me gustó de inmediato. Luego empecé a estudiarla, ver su traducción y su historia. Y me di cuenta que la letra es casi tan notable como el ritmo instrumental. Pero el punto es que el hecho de que sea una canción anglosajona ya hace que uno tenga una recepción distinta, por más de que el ritmo haga vibrar de emoción. Me parece que es muy interesante esa primera vez con una canción, cuando te llega poderosamente, cuando se siente la onda que puede tener el tema con el paladar estético musical de cada uno de nosotros. Y en ese contexto le doy una importancia sublime al lenguaje. Con aquellos temas que son del idioma de raíz, hay un nexo especial, una complicidad quizás hasta familiar. Haciendo una analogía con el cine, podría decir que es mucho más placentero ver una cinta en el idioma que uno domina, que verla subtitulada. Aunque benditos sean los subtítulos para alguien que no domina en un porcentaje importante otra lengua que no sea el español. Al presenciar una película en castellano, nuestros ojos tienen la libertad y el relajo para disfrutar de todo lo que nos ofrece el marco de la pantalla, por lo tanto hay un goce mayor. Algo así es lo que me pasa con la música en español. Bueno, perdonen por la larga introducción, pero tenía que estar a la altura de la canción que les dejaré acá para que bajen. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este temazo, "de la puta madre" como dirían Bilardo o Menotti, apareció en un disco de 1999, llamado "Honestidad Brutal", pero la versión a la que hago este pequeño homenaje o tributo es la del disco en vivo del mismo Andrés Calamaro, editado el año pasado y titulado "El Regreso". Y creo que en eso está la gracia de cuando un músico edita un disco en vivo. Que la versión sea diferente a la de estudio, para al menos así ofrecer algo "nuevo". Y tengo que decir señoras y señores que acá les dejo, la que para muchos es una de las mejores canciones en español de todos los tiempos. Un tema sólido musicalmente y para la reflexión en su letra de decadencia y vacíos existenciales. Una chica se ha ido, queda un cigarro mojado y por afuera pasan los aviones...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algo que siempre me llamó la atención: la letra del tema cuenta una historia, una historia triste, pero el título de la canción hace referencia, en contraste con lo que uno pueda pensar, a un elemento secundario en esta historia, a los aviones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Elegida por la revista Rolling Stone como la mejor canción en español de los últimos 10 años, "Los Aviones" también fue elegida por los pares músicos argentinos de Calamaro, como uno de los mejores temas de esta parte del mundo. Para cerrar este texto debo decir que el gusto por este temón se lo debo al Sr. Andrés Fuentealba, que pelaba el cable desde siempre con "Los Aviones" y de ahí nació mi inquietud por conocerla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Baje "Los Aviones" de Andrés Calamaro aquí: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://rapidshare.de/files/31881132/08_-_Los_Aviones.mp3.html"&gt;http://rapidshare.de/files/31881132/08_-_Los_Aviones.mp3.html&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-115734448828387582?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/115734448828387582/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=115734448828387582' title='54 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115734448828387582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115734448828387582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/09/los-aviones.html' title='LOS AVIONES'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>54</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-115690871787052819</id><published>2006-08-29T23:26:00.000-04:00</published><updated>2006-08-29T23:31:57.886-04:00</updated><title type='text'>No son horas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cómo te lo podría explicar si no querías escucharlo de ningún modo. Al menos lo intentó, pero no le sirvió de nada. Te quería mucho. Sinceramente creo que pocas veces había conocido un sentimiento tan noble y entusiasta como ese amor que él te tenía. Apostaría a que nunca te contó cuando en el asado del garage, lo humillaron algunos conocidos nuestros y también otros desconocidos. No dejaron de burlarse en toda la noche, porque a él se le ocurrió decir ante aquella concurrencia masculina que te amaba y que nunca te engañaría.&lt;br /&gt;Él ahora está mejor, está convertido en un solitario empedernido. Camina, camina mucho. Se ha convertido en su vicio, y en su virtud también. Los zapatos no le durarán mucho si sigue a ese paso.&lt;br /&gt;Soñaba contigo. Tenía la ilusión intacta. Lo tengo que reconocer, me da pena. Y es como un hermano, pero te lo juro que me afecta que sea así. Te esperó el día del funeral. Sí hasta pensó que ese triste escenario pudo haber sido el momento del reencuentro. Yo no le quise decir nada. Miraba por la ventana cada diez minutos. Yo lo tenía claro. Estaba seguro que tú no aparecerías. Y así fue. Lo mismo pasó para el cumpleaños. Que falsa su cara de alegría frente a aquella torta de piña y chocolate. Su tío le dijo que pidiera un deseo. ¿Qué crees que pidió?&lt;br /&gt;No hay un juicio de valor hacia ti. No eres la mala, no eres una tal por cual porque lo dejaste de querer. De seguro que seguirás siendo simpática y responsable. Guapa también. Sí, es así. Para qué andar con eso de que ahora muestras tu verdadera personalidad y que eres lo peor de lo peor. No es así. Pero tampoco le tengas pena. No lo molestes. Tu estás bien, estás con otra persona y has gritado a los cuatro vientos que ahora sí que estás feliz. Yo creo que no es necesario que lo digas. Es más, tengo mis dudas. Mi abuela decía que las personas felices nunca dicen que están felices. Ella decía que la felicidad es un estado tal, que no andas preocupado por enrostrárselo al de al lado. Simplemente lo estás. Lo va a superar. Le va a costar un montón, te lo digo porque lo conozco, pero pasará. Sabes, hay algo que sí me molesta y no te lo iba a decir, pero tengo que ser consecuente. Si bien no eres una mala persona, hay algo que me desagrada en demasía de ti y perdóname, pero te lo tengo que decir. ¿Por qué mierda intentas bajarle el perfil a lo que él siente por ti? Acaso te hace sentir mejor cuando te autoconvences de que en realidad no era para tanto. De que él sólo exageraba. De que se le pase luego “la maña”, como le llamas, para que así puedas estar tranquila. Por favor, deja las estupideces de lado. Tú sigue adelante, con él, con los tuyos, con tu mundo. Vas bien encaminada, en las últimas semanas te he visto reír demasiado. Yo me quedaré acá. Tal vez hasta retroceda un poco y demos un paso hacia atrás. Pero ojo, que este paso hacia atrás, puede servir para dar dos adelante. Suerte. No son horas para que un desconocido te aleccione.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-115690871787052819?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/115690871787052819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=115690871787052819' title='26 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115690871787052819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115690871787052819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/08/no-son-horas.html' title='No son horas'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-115579222025505058</id><published>2006-08-17T01:10:00.000-04:00</published><updated>2006-08-17T02:14:09.050-04:00</updated><title type='text'>LA ENTREVISTA FÍLMICA (30 preguntas)</title><content type='html'>Me costó responderla pero está entretenida. Puede servir para que copien las preguntas y sepamos más de nuestros gustos cinematográficos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;1- Las 7 mejores películas que has visto en tu vida, sin importar el orden, Y sólo 7, sin excusas de ningún tipo, sólo nómbralas.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- "Taxi Driver", de Scorsese.&lt;br /&gt;- "El amigo americano", de Wim Wenders.&lt;br /&gt;- "Los 400 Golpes", de Francois Truffautt.&lt;br /&gt;- "Hombre mirando al sudeste", de Subiela.&lt;br /&gt;- "La vida de Bohemia", de Kaurismaki&lt;br /&gt;- "Magnolia", de Paul Thomas Anderson&lt;br /&gt;- "Antes de la Lluvia", de Milcho Manchevski&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;2- La película que te gustaba mucho cuando eras niño (a) y que después te diste cuenta que no era para tanto.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"Quién engañó a Roger Rabbit" y "León peleador sin ley", de Jean Claude Van Damme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;3- La película con la que te quedaste dormido en el cine.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Fue más por caña y sueño, que porque no me gustó. “Cold Mountain”, del director de “El paciente inglés”, que no me acuerdo cómo se escribe.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;br /&gt;4- La (s) película (s) que más veces has visto. Número de veces y por qué.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"El Padrino" porque es una película que me mata y porque la he ocupado para más de un trabajo. "Magnolia" porque se me olvidan partes y no quiero que se me olviden. "El Padrino" unas 10 veces. "Magnolia" unas 18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;5- La escena de llanto mejor lograda en el cine.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La de Tom Cruise en "Magnolia" está filete, aparte que es lo mejor que ha hecho en su vida el detestado Cruise. También está el llanto de Gary Oldman en “Romeo is Bleeding”, cuando mata por equivocación a su amante (Juliette Lewis). Pone una cara que da escalofríos, le tirita la pera, los pómulos, es una huevada estremecedora. En honor a Marlon Brando, cómo no nombrar su llanto cuando le muestran el cuerpo de Sony hecho mierda por la balacera, en la primera parte de "El Padrino". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;6- La escena de sexo mejor lograda en el cine.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Uff, difícil. Me gusta la de Clint Eastwood con Meryl Streep en "Los Puentes de Madison". Es una escena que está precisa, sin exageraciones, sin un gemido de más, niuno de menos. Aparte que Meryl sale muy guapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;7- La escena de acción mejor lograda en el cine.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Más difícil sería elegir esa. Creo que paso, si me acuerdo respondo al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;8- La película que te gusta, pero que todos odian.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Está claro, las de Subiela. También: "El Aviador", de Scorsese y America X.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;9- La película que odias, pero que a todos les gusta.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;“Mulholland Drive”, de David Lynch. “Irreversible”, de Gaspar Noé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;10- Una comedia pero con la que realmente te cagaste de la risa.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que vi “Bananas”, de Woody Allen. Y también la primera vez que vi “Nueve Reinas”. “El cielo se equivocó”, ni idea quién es el director pero es un clásico del cine ochentero con Robert Downey en su mejor momento, y puta que me cagué de la risa, sobre todo en la escena en que Downey baila en una fiesta ultra cuica con una vieja a la que se le sale la peluca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;11- La peor película que has visto.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Complicada pregunta. Sin ser mala onda, “El Leighton” la encontré bien malita. También hay una que se llama “Poseído”, que me la regalaron en Ripley por la compra de un bolso. Puta la wea fome esa. Se la vendí a Juan Merino en 3 lucas. Les dejo el link para que no la vayan a comprar por ahí: &lt;a href="http://www.filmaffinity.com/es/film243885.html"&gt;http://www.filmaffinity.com/es/film243885.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;12- El director del que más te gustan sus películas.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;Scorsese es el que tiene más de las que me han gustado y harto. Wenders también. Kaurismaki también. Jim Jarmusch no puedo dejar de nombrarlo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;13- Un director del que no te gusten sus películas.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No es que no me gusten, de hecho hay varias que encuentro muy buenas, pero Almodóvar me resulta muy cargante de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;14- Placer Culpable.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las de Van Damme (risas). Rocky 5. Una de monitos: "Encuentro de Los Picapiedras con Los Supersónicos". Sencillamente genial!!! Steven Seagal y su "Furia Salvaje" (Doblada al español). Una de Kirk Cameron con Dudley Moore que se llama "De tal palo, tal astilla" es muy chanta, pero un  clásico. "La Bamba" de 1987, la gran historia de Ritchie Valens, protagonizada por Lou Diamond Phillips. La he visto unas 8 veces y entraba en éxtasis cuando tocaban "La Bamba" en la película, la versión de Los Lobos.&lt;br /&gt;Cómo no nombrar también a "Retroceder nunca rendirse jamás 1". La película en la que se le aparecía Bruce Lee al protagonista que con cuea sabía pegar un cachamal, pero después terminaba sacándole cresta y media a Van Damme, que personificaba a un ruso que no hablaba nada en toda la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;15- Una actuación (actor) que te haya marcado en el cine.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Marlon Brando en “El Padrino”, en “Nido de Ratas” y en “Apocalipsis Now”. Daniel Day Lewis en “En el nombre del padre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;16- Una actuación (actriz) que te haya marcado en el cine.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No sé si se escribe así, Sissy Spacek en “Una historia sencilla”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;17- Un mal actor en el cine.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, Orlando Bloom. Muy penca!!! También tengo que mencionar a mi amigo personal Christian Rubio en el cortometraje “Rumbos” (dirigido por mí, así que también tengo algo de culpa). No podis mirar a la cámara poh hueón!!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;18- Escena de una película que te ha sacado una lágrima.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando tiran los papeles quemándose por las ventanas de la cárcel en “En el nombre del padre”. Emocionante secuencia. Cuando se muere la madre de "Forrest Gump".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;19- Un plano secuencia digno de destacar en el cine.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Uff, complicado. Los de Magnolia, cuando el pendejo genio anda por los pasillos del Canal de TV. El de Palomita Blanca en que la cámara va detrás de las colegialas en un recreo. El de Buenos Muchachos cuando llegan al bar y está lleno. El del incendio de la casa en El Sacrificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;20- Favorita en blanco y negro.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Pi", de Aronofsky, "Toro Salvaje", "La vida de Bohemia", "The Following" y la uruguaya "25 Watts".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;21- Una que te da lo mismo de qué se trata, pero estéticamente te vuela.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las de Zhang Yimou: "Judou" y "Héroe". Aunque la trama es notable, estéticamente me fascina "Réquiem for a Dream". La podría ver sin volumen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;22- Movimiento de cámara que encontraste notable en alguna película.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En "Toro Salvaje", todos los que se centran en el cuadrilátero. En "Magnolia", cuando se hace una especie de paneo circular, que atraviesa la ciudad, las paredes, los autos, las casas. Está perfecto, porque el plano es el mismo en cada personaje, un plano medio en que el personaje está afligido. Y los va pegando con unos paneos por la ciudad que van acelerados, entonces queda como un círculo panorámico que pasa por todos los personajes atravesando la ciudad. Es uno de los que me deja loco.&lt;br /&gt;Hay otro movimiento de cámara que es genial. Es en “Homicidio en primer grado”, de Marc Rocco, en la escena en que el personaje de Cristian Slater visita por primera vez al personaje de Kevin Bacon en Alcatraz. La cámara recorre la celda cuadriculadamente por fuera, mientras el personaje que está preso se mueve como un simio dentro de su jaula. Da la sensación de encierro y de agobio, y es una secuencia cargante porque molestan las celdas en el contraste con el lente. También me gustan los movimientos verticales de la cámara en "Judou" de Zhang Yimou. Le sacan todo el provecho a esa casa de grandes escaleras y máquinas en que pintan o lavan cortinas y géneros, no me acuerdo muy bien.&lt;br /&gt;Tengo que hacer referencia cómo no a los de "El Aura", de Fabián Bielinsky, cuando a Ricardo Darín le dan los ataques de epilepsia. Son los típicos paneos cortados por montaje que van dando vértigo a la escena.&lt;br /&gt;Se me olvidan muchos, pero son estos los que se me ocurren por el momento. Ah, me acordé de otros, no para detallarlos porque no los he visto recientemente, pero "Ciudad de Dios" tiene unos movimientos de cámara buenísimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;23- Una película fome, pero increíble.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"Madre e Hijo", de Alexander Sokurov. Es fome, pero es una obra de arte. "Stalker", de Tarkovski, lo mismo. Aunque me quedo con la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;24- Una gran película pero desconocida y menospreciada.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No hay dudas. “Romeo is Bleeding” con Gary Oldman en su mejor momento. Todas las de Kaurismaki. "La Jauría Humana", de Arthur Penn. "Helsinki-Nápoles", del hermano de Kaurismaki.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;25- Una película sobrevalorada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;"Mulholland Drive", de Lynch. "Irreversible", de Noe. "Asesinos por Naturaleza" de Oliver Stone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;26- Tus 2 chilenas favoritas.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Valparaíso mi Amor" y "El Chacal de Nahueltoro". Son sólo dos, pero "Taxi para Tres" y "Coronación" también son favoritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;27- La última película que viste, da lo mismo dónde, pero la más reciente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;"Apocalipsis Now", de Francis Ford Coppola, para un trabajo de la U, en mi pieza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;28- Escena que detestes de una película.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando Tamara Acosta se manda un parlamento innecesario en "Machucha", en la escena cuando están los padres de los pendejos en la Iglesia en una reunión, discutiendo sobre los alumnos que han llegado al Colegio. Horrorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;29- Una canción que te guste en una película.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nicolas Cage imitando a Elvis Presley, en "Corazón Salvaje", de David Lynch. Notable.&lt;br /&gt;Cuando suena el temón "Miss Misery", de Elliott Smith, en los créditos finales de “En busca del destino”. Después repetiría esa canción en la ceremonia de los Oscar. Por supuesto que no ganó. Perdió con Celine Dion y la canción de Titanic, pero la propia Celine Dione sabe que el tema de Smith debió ganar. Uno de los grandes fiascos en la historia del Oscar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;30- Una película que regalarías a tu madre.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una edición de lujo con 3 discos, con entrevistas, con todo lo que puede traer un DVD de “Los Puentes de Madison”. La dejo loca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-115579222025505058?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/115579222025505058/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=115579222025505058' title='45 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115579222025505058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115579222025505058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/08/la-entrevista-flmica-30-preguntas.html' title='LA ENTREVISTA FÍLMICA (30 preguntas)'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>45</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-115552377227535522</id><published>2006-08-13T22:35:00.000-04:00</published><updated>2006-08-14T01:08:34.586-04:00</updated><title type='text'>Cuéntame una historia original</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Qué manera de ser fanático de “Los Prisioneros” cuando era chico hueón!!! Por eso que fue un sueño hecho realidad aquel 1º de diciembre del 2001, cuando volvieron después de doce años.&lt;br /&gt;Soy de esos que cuando le gusta algo, se transforma en un sabio del tema en cuestión. Me invitaban a los foros que hacían en el planetario. Era el único pendejo entre puros treinteañeros que iba y dictaba una pequeña reseña sobre los videos que veíamos. A Marcelo Calderón, uno de los seguidores más emblemáticos del grupo, lo había conocido cuando estaba en la cola para que me firmaran “El Caset Pirata”, aún lo tengo con las "millonarias" de González, Narea y Tapia. Él organizaba dos veces al año los famosos encuentros “Prisioneros”. A mí me encargaba hablar de “Corazones”, el disco de 1990, en el que para muchos se había perdido el carácter contestatario de la banda. Y yo tenía la difícil misión de explicarles que era un disco tan Prisioneros como los otros. Algunos de los argumentos eran: Al no tener un enemigo ni un contexto contra el cual descargar la crítica, González (y Tapia) se habían volcado a hacer letras sentimentales, emocionales, lo que los hacía del montón, pero la diferencia es que musicalmente habían evolucionado. Teclados a lo Virus entraban y salía el sonido artesanal de “La Cultura de la Basura”, aproximaciones a lo electrónico, a lo techno, que tanto le gustaba a González, etc. Me acuerdo que escuchaba las voces en desacuerdo de la sala. Oye hueón, pero si ese disco lo compuso entero González po, me decía uno. Claro, así como todos los grandes temas de los otros discos, respondía como gato de espalda. ¿ Acaso “El Baile de los que sobran” lo compuso Narea?, preguntaba yo desafiante. ¿Acaso “Cuando te vayas” (tema insigne para todo fanático del grupo) lo compuso Tapia? Y así me iban encontrando la razón. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Corazones” debía ser respetado como un disco de "Los Prisioneros", igual que “La voz de los ‘80”, “Pateando Piedras” y “La cultura de la basura”. Sin distinción señores!!!&lt;br /&gt;Aparte, cómo olvidar ese recital al que fui con mi madre cuando tenía 9 años. Lo tengo claro, no era la formación original, pero algo quedaba de la época gloriosa. Cecilia Aguayo como tecladista le daba su onda al grupo. Y el otro invitado, el del bajo, Robert Rodríguez, tampoco desteñía. Fue tremendo. Era la gira de despedida, marzo del ’91. Se tocaban el disco "Corazones" casi entero. Y debe ser por eso que me gusta tanto ese álbum. El disco de "Los Prisioneros" con el que vivía mis días de infancia, el que escuchaba en el auto camino al colegio. El que le regalé pirateado a un amigo que no me habla hace 3 meses y que de seguro pasará mucho tiempo para que volvamos a hablar. El disco que causaba que me dijeran que estaba en la “edad del pavo”, cuando pasaba todo el santo día con los audífonos en los oídos. El disco que hacía que en primer año de universidad los chascones metaleros me preguntaran ¿qué escuchas?, y yo respondía: “Tren al Sur” de Los Prisioneros y se cagaban de la risa, y yo no lo entendía. Me ridiculizaban porque escuchaba el disco que, digan lo que digan, siempre va a figurar en mi repisa, al lado de otros artefactos indispensables como el estadio de Boca Junios en miniatura y el DVD de George Harrison. Pero aparte del ya nombrado hit “Tren al sur” y los ultrasonados: “Estrechez de Corazón” y “Amiga Mía”, tengo que mencionar un tema que siempre estará entre mis top 20 de todos los tiempos: “Cuéntame una historia original”. Que manera de gustarme esta canción cuando era chico. Los teclados, el ritmo, la letra. “Un tema con onda”, como diría un amigo. Más me empezó a gustar cuando supe de dónde había nacido la canción, de qué historia, de aquella historia, la que causó la separación. En fin. Un temazo de la puta madre!!!&lt;br /&gt;No fue single en su época, ni después tampoco. Nunca más lo volvieron a tocar en vivo. Nunca apareció en un compilado. Impensado que lo tocaran en aquel regreso del 2001. Nunca será la primicia de un DVD perdido con rarezas, demos y lados B. Por lo tanto, sólo me puedo quedar con el recuerdo de esa noche en la plaza de Peñaflor, en el fin del mundo, ahí donde está la Municipalidad. Jorge González, Miguel Tapia y “los otros”, interpretando “Cuéntame una historia original”, y yo era el niño rubio que se la sabía, el pendejo que cantaba concentrado, el cabro chico tomado de la mano de su madre emocionado, mirando un escenario improvisado y vacilando el bajo notable que tiene el temazo desde el minuto exacto de corrido, hasta el segundo coro. Algo así como: “Y es que todo el mundo dice que vives sufriendo como nadie más, cuéntame una historia original”.&lt;br /&gt;Una vez iba en la micro, en la verde, la de siempre. En la última fila de asientos y pegado a la ventana, como siempre. En Cerrillos se subió un cantante chascón que se tocó un par de temas de "Los Tres" y terminó con una versión acústica del tema que da el título a este texto. Dos lucas pal’ socio. Y orgulloso de haberlo hecho. Y no soy platudo, pero ese fue un gran viaje en micro y puta que es fome andar en micro en Santiago de Chile. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-115552377227535522?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/115552377227535522/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=115552377227535522' title='51 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115552377227535522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115552377227535522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/08/cuntame-una-historia-original.html' title='Cuéntame una historia original'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>51</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-115204156111380073</id><published>2006-07-04T15:19:00.000-04:00</published><updated>2006-07-04T15:32:41.130-04:00</updated><title type='text'>La Noche</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Era de noche. Había un aire espeso y caluroso, que aumentaba con cada paso que daba. Nadie transitaba por el lugar. Sólo podía sentir el lejano ladrido de perros, que seguramente vagaban igual que yo. En el lugar de la quebrada, el ambiente ya me comenzaba a incomodar. Los focos de luz estaban muy distanciados entre si. Sin embargo, pude ver con mucha anticipación la silueta que se acercaba lentamente hacia mí. Me dio miedo, pero a simple vista no se veía un tipo con malas intenciones. Pasó por mi lado sin mirarme y caminando concentrado. Yo estaba sentado sobre una banca que en cualquier momento se iba a desplomar, por lo que decidí pararme. El hombre, que vestía un chaleco café y que supuse tenía alrededor de 50 años, me miró a los ojos y se devolvió con lentitud. Me saludó y me pidió un cigarro. Me quedaban dos. Traté de no ponerme nervioso y saqué la cajetilla para darle uno. Mis manos saltonas delataron mi estado de angustia. El tipo se dio cuenta que yo no estaba tranquilo. Relájate, soy de los buenos, me dijo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eran cerca de las tres y media de la madrugada. Difícilmente podía pensar que había salido a comprar cigarros. Evidentemente estaba todo cerrado, no había locomoción y tampoco la zona era conocida por tener alguno de esos siempre útiles locales clandestinos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tenía el pelo canoso y usaba anteojos. Durante la primera mitad de su cigarro, no me dijo palabra alguna. Era raro, pero yo que siempre había sido miedoso, ahora no lo estaba. Tenía ganas de decir la primera palabra, pero nada interesante se me ocurría. Hubiera sido demasiado cliché haberle mencionado el frío que hacía, o que la luna estaba llena. Cuando me dispuse a prender mi cigarro, el tipo me miró y me preguntó por el motivo que me tenía caminando a aquellas horas de la noche. Nada especial, le dije. Sólo quise evitar el aburrimiento que me produciría el haberme quedado acostado sin poder dormir. La charla empezó a fluir. A mí me parecía mucho más raro, que un hombre de su edad anduviera vagando por las calles de Viña del Mar a esas horas, pero obviamente no me atreví a preguntarle el porqué. Sin darme cuenta, ya había pasado una hora desde que habíamos empezado a conversar. Diversos temas, risas y mucha sincronía habían caracterizado el encuentro de esa noche. Después de un largo silencio y cuando ya eran cerca de las cinco de la mañana, me sentí incómodo por la hora y por lo que encontraría al llegar a mi casa. Al parecer, este tipo que se presentó como Arturo, notó mi preocupación, por lo que después de preguntar mi nombre, se despidió caballerosamente, dándome una vez más las gracias por el cigarrillo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegué a mi casa con un sueño increíble. Al otro día, a nadie le importó que haya dormido hasta las tres de la tarde. Me levanté, almorcé y me fui al centro. No sé porqué, pero me sentía bien, con muchas ganas de caminar y de disfrutar mis últimos días en aquella ciudad. Cuando iba pasando por el supermercado, vi a Arturo. Iba con un montón de bolsas y cargando a una niña muy rubia, en dirección a un toyota blanco que estaba con las luces prendidas. Detrás de él, salieron otras dos mujeres rubias. Había una que de seguro tenía una edad similar a la mía. Era lejos, la chica más atractiva que había visto en mucho tiempo. Supuse que era su hija. Arturo no me vio, se subió al auto y partió. Su hija me había mirado al pasar y desde el asiento trasero del vehículo, se dio vuelta para observarme por segunda vez. Cuando estaba llegando a mi casa, me di cuenta que no había comprado lo que me habían encargado. Tenía para variar la cabeza en las nubes. De vuelta al supermercado, pensaba en las apariencias y en el porqué Arturo caminaba solo por la madrugada si tenía esa familia. Quizás él pensaba lo mismo. A lo mejor también se hacía preguntas respecto a mí. Claro que para él tiene que haber sido más justificable la respuesta. Yo era joven, tenía apenas 20 años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-115204156111380073?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/115204156111380073/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=115204156111380073' title='56 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115204156111380073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/115204156111380073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/07/la-noche.html' title='La Noche'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>56</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-114654347708701268</id><published>2006-05-02T00:13:00.000-04:00</published><updated>2006-05-02T00:17:57.103-04:00</updated><title type='text'>FERNANDA SÁNCHEZ</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Fernanda es una imagen real de lo que se denomina belleza. Ya lo sé, suena cliché. Mario me diría como siempre que estoy usando un lugar común. ¿Pero que otra palabra podría describirla?&lt;br /&gt;Ella y yo hablamos hace unos ocho meses más o menos. Conversamos de música, de cine, de la vida. Lee mis artículos de la revista, dice que le gustan.&lt;br /&gt;Creo que le caigo bien, ella me cae fenomenal. Pero hay un pequeño detalle, ella no tiene idea quién soy, nunca ha visto mi rostro en persona. Yo si la vi una vez, aquella vez, la última y la única vez que he apreciado a la mujer de mi vida. Belleza pura e irresistible, la visualidad de un concepto estético fuera de todo canon. Algunos tienen que viajar a Italia y disfrutar de la Capilla Sixtina, otros tienen que ver en persona los 140 por 185 centímetros de óleo sobre lienzo, del cuadro “Efecto de sol en las orillas del Loing” de Picabia, para saber de lo que hablo. Es una mezcla imperfecta claro está. Si fuese perfecta no la recordaría con lujo de detalles. Creo que si Alexander Sokurov la viera, de seguro haría una película aún más bella que “Madre e Hijo”.&lt;br /&gt;Yo tuve la suerte de verla acá, en Santiago de Chile. Específicamente en la calle Vergara, a la altura del número 45. Era un día nublado y yo corría a buscar las fotocopias de algún maldito apunte ordenado por Moras, el único profesor que en algún momento de mi vida me hizo sentir como un idiota. Ella pasó radiante, seria. Con estilo propio. Nada de brillitos en los ojos ni mucho menos. Tampoco ese asqueroso piercing rosado que usan las pendejas de hoy en la nariz y que las hace parecer toros. Esto era belleza pura, esa belleza que te asegura que tampoco podría defraudar temáticamente. Y así fue. Hoy, a ocho meses de ese encuentro, puedo decir, sin duda, que es la mujer ideal. El problema es que al parecer sueno demasiado poético o un tanto exagerado, porque no me cree mucho.&lt;br /&gt;El día en que la vi la seguí. Hasta ahora me he replanteado el suceso. La conversación con Sebastián Riveros me hizo recordarlo. Pero no la seguí con un objetivo de maldad. Sinceramente quise saber si siguiéndola podía encontrar el cielo cerca del centro de Santiago. Tal vez era un ángel que anduvo de compras por la plaza Grajales, e iba de vuelta a casa. Tengo un amigo que tiene una hipótesis de que el metro Los Héroes conecta con el cielo. Así que no lo podía descartar. Entró a una Universidad del sector y yo, convirtiéndome en Al Pacino por 3 minutos, realicé la actuación de mi vida para preguntarle a un tipo, al que ella había saludado, si me podía dar el correo electrónico de la chica, ya que tenía que enviarle unos apuntes. Ella se había perdido en la puerta de una sala.&lt;br /&gt;Partí raudo hacia mi casa y agradecí al viento, la magia de las modernas tecnologías. Sí, al tener yo su correo electrónico estaba bastante más cerca de ella, de lo que incluso yo mismo creía. Sí, bingo!! La chica tenía MSN. Ya, adelante, ahora viene la parte en que el que lee esto dice “oh el gueon sicópata”.&lt;br /&gt;Desde la primera vez en que el universo cibernético nos unió, no hemos dejado de hablar. Bueno, no es tan recíproco como parece. Soy yo siempre el que la saluda. Si no lo hago, ella no me toma en cuenta. Una vez hice la prueba. Estuve cuatro horas esperando que me saludara. Cerraba e iniciaba sesión a cada rato, para hacerme notar en su pantalla, pero no hubo caso.&lt;br /&gt;Y esta última semana ella me ha hablado. Es inédito, pero también es una motivación para estar escribiendo.&lt;br /&gt;Cuando le dije como la había conocido no me creyó. Tampoco creyó eso de que al verla, el mundo se había detenido y que los semáforos se habían quedado congelados. Menos crédula fue cuando le comenté que después de haberla visto, el mundo tenía que recuperar el tiempo perdido, por lo que todo se aceleraba hasta volver a la normalidad. Admito que no soy original. Lo que acaban de leer lo he plagiado de “El Gran Pez”, cuando el personaje de Ewan McGregor ve por primera vez a la mujer de su vida. Al menos, a falta de creatividad, hice un homenaje a una gran película. Menos mal que ella no la había visto.&lt;br /&gt;En la época en que vi a Fernanda Sánchez por primera vez, yo estaba pololeando con Paola, una chica que me gustaba mucho. Pero después de haber visto a la mujer que da el título a esta historia, todo cambió. No es que mi novia me haya dejado de gustar, de hecho cuando ella decidió terminar conmigo lloré de pena, como siempre lo hago cuando una mujer se va de mi lado. Lo que pasó es que Fernanda cambió esas imágenes de ocio que hay en una persona cuando la mente se va a blanco. Cuando yo hacía el amor con Paola, en esos instantes de preorgasmo en que en la mente aparecen obras imaginarias surrealistas llenas de colores, yo sólo veía a Fernanda Sánchez, su cara, su pelo, sus ojos, su piel. A ver, que quede claro, no es que Fernanda me excitara y que sea una especie de sueño erótico. No es así, para nada. Es más simple, su figura ocupaba mis pensamientos hasta en aquellos instantes en que no debe ser. Iba a un funeral y al acercarme al féretro veía el rostro de Fernanda. La personas de las boleterías de metro tenían su cara. Recuerdo una vez en que la vi encarnada en una tipo gordito y fino de lentes, que vendía de pie en la estación del metro Baquedano. Dando por seguro que estaba frente a Fernanda Sánchez le empecé a coquetear. La vergüenza de mi vida pasé cuando reaccioné y el tipo me miraba con una sonrisa culpable. Era gay.&lt;br /&gt;Lo reitero, nunca he tenido un sueño erótico con ella. Cuando sueño con ella son situaciones tiernas. De hecho el último suceso onírico en que ella aparecía, se desarrollaba en un sillón azul gigante en el que escuchábamos “Free as a bird” de los Beatles y nos dábamos besos de esquimal, nariz con nariz.&lt;br /&gt;Fernanda Sánchez leerá esto en los próximos días. No sé que pensará. Ella me a dicho que cree que estoy loco. Yo creo que estoy loco por ella. Pero siempre en el buen sentido de la palabra. Que no salgan los sabelotodos de siempre, diciéndome que vaya al siquiatra, porque no lo haré. Creo que es la mujer de mi vida. Creo que el día en que nos veamos en persona va a ser el día más importante de mi vida. Ella es la mujer.&lt;br /&gt;Creo que en el mundo suele pasar esto. Los Víctor Hugos de distintos países se encuentran en alguna calle de alguna ciudad, a las distintas Fernandas Sánchez y quedan boquiabiertos. Tratan de sacar a flote toda su pasión en diversas actividades en pro de hacerles sentir a esas Fernandas, que lo que dicen es la verdad. Por ejemplo, el Víctor Hugo cubano, que es doctor y que está enamorado de la Fernanda Sánchez cubana, lucha día a día por operar de la mejor forma a los pacientes y salvar muchas más vidas de las posibles.&lt;br /&gt;En Montevideo, el Víctor Hugo charrúa, que es futbolista y que está a punto de pasar al primer equipo de Peñarol, trata de dejar todo en cada partido que juega, para sorprender a la Fernanda Sánchez montevideana.&lt;br /&gt;Y yo, el Víctor Hugo chileno, trato de transmitir de la mejor manera posible, todo lo que siento por la Fernanda Sánchez chilena, la mejor de todas las Fernandas Sánchez del mundo, utilizando mi pluma imperfecta pero apasionada y tratar de que mis letras sean virtuosamente honestas en lo que siento por ella.  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Nota: Yo quería poner una foto junto a este escrito de la protagonista de esta historia, pero ella no me autorizó.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-114654347708701268?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/114654347708701268/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=114654347708701268' title='64 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114654347708701268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114654347708701268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/05/fernanda-snchez.html' title='FERNANDA SÁNCHEZ'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>64</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-114634478021176701</id><published>2006-04-29T17:01:00.000-04:00</published><updated>2006-04-29T17:06:20.230-04:00</updated><title type='text'>Soy periodista + Siete + Buenos Muchachos + Respuesta a AntiSubiela</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/SIETE.0.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 113px; CURSOR: hand; HEIGHT: 231px" height="231" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/SIETE.0.png" width="195" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/Goodfellas.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 186px; CURSOR: hand; HEIGHT: 215px" height="320" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/Goodfellas.0.jpg" width="190" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer fue un día especial. Di mi examen de título, que consistió básicamente en defender el reportaje documental que había realizado sobre los 30 años de Taxi Driver.&lt;br /&gt;Llegué formal, corbata celeste y camisa blanca. Bien peinado, pero agitado.&lt;br /&gt;Hubo una conspiración tecnológica, emocional y sicológica en mi contra esta semana. Un ejemplo, el archivo en el cual tenía mi presentación de diapositivas para la defensa, no me abrió en ningún computador de la Universidad. La mala cuea del chileno pueden decir algunos, yo creo que algo raro hubo, pero eso es harina de otro costal.&lt;br /&gt;El cuento es que nadie ni nada me iban a aguar la fiesta, contra todo y contra todos tenía que luchar, así que llevé mi propia CPU, digamos que resultó ser como una especie de pendrive gigante, pero que no me falló.&lt;br /&gt;Me paré frente a la comisión y empecé a presentar mi defensa tranquilo y pausado. La cosa empezó a fluir, tomé ritmo, vi convencimiento en el rostro de los presentes y no me paró nadie. Me hicieron un par de preguntas. Sólo una me incomodó, pero creo que zafé bien. Esperé afuera de la sala la deliberación de los profesores por mi cometido.&lt;br /&gt;Un siete, la nota máxima. El estímulo, la sonrisa en mi cara y las felicitaciones de quienes me acompañaban.&lt;br /&gt;La parrillada que invitó mi madre en el restaurante “Buenos Muchachos”, cita genial y paradójica al almuerzo que sale en la película “Buenos Muchachos”, de Scorsese, en donde la madre del personaje de Joe Pesci, atiende cariñosamente a los amigos de su hijo (Ray Liotta y Robert de Niro). Curiosamente también éramos cuatro: Daneo, “El Flaco Fuentealba”, mi madre y yo. Una escena muy cinematográfica la que se dio en ese almuerzo, pero también hay que decir que la escena de la película es muy familiar, muy amena.&lt;br /&gt;Se vienen cosas complicadas. Ser responsable con la enfermedad, dos semanas de para tal vez por el radioyodo, pero también se vienen cosas positivas, como la ayudantía o el relajo y más tiempo que tendré para afrontar el Magíster. En fin, he terminado un proceso de buena forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;RESPUESTA DE MARIO GUAJARDO (VICEPRESIDENTE DEL COLECTIVO DE CINE STRANGER) AL VALIENTE USUARIO ANÓNIMO QUE NOS A INSULTADO “SÓLO” POR EL HECHO DE QUE NOS GUSTA EL CINE DE SUBIELA.&lt;br /&gt;Nada más fácil que ser Anti-Subiela, y de manera anónima. ¿Por qué? Pues porque Subiela fue, ante todo, un cineasta al margen del circuito hegemónico de lo que podría llamarse “buen cine”- donde cabría ubicar mucho cine europeo, algún cine norteamericano, y, en general, el cine “arte”. No es éste momento para discutir aquí el concepto equívoco de “cine arte”, ni mucho menos para criticar el lugar monumental que ocupa hoy Subiela. Aquél que es capaz de decir: “Qué mal gusto, qué falta de criterio”, repudiando un buen comentario hecho a Subiela, y elogiando de paso a un tal ARISTARIAIN- yo sólo conozco a Aristarain- demuestra no sólo incapacidad argumentativa, sino también desconocimiento y falta de análisis. ¿Cuál es el criterio para tener buen gusto y poder juzgar lo bueno y lo malo? Yo no lo sé. Si aquél que fue capaz de decir “Subiela es una mierda” lo sabe, habría respondido a toda la tradición de la disciplina estética y sería equivalente a lo que mis padres llaman Dios. Me gustaría saber si el que fue capaz de decir “esa basura de “El lado oscuro del corazón”- calificándola de “cursi”- está diciendo basura a un poeta que ciertamente no lo es- me refiero a Oliverio Girondo, del cual, de paso, exijo/recomiendo leer “Veinte poemas para leer en el tranvía”.&lt;br /&gt;Esta película- sí, particularmente ésta- trata al amor provocando la tensión entre la imposibilidad del proceso constante que es enamorarse ante la amenaza constante de la muerte- según mi interpretación mía propia de mi propiedad intransferible e ingobernable. No hay cursilerías- aceptando este vago criterio- como el feliz final “vivieron felices para siempre”, etc.&lt;br /&gt;Si aquél que fue capaz de decir cosas como las anteriores con anónima comodidad, y quiere mantener al margen a un grande- sí, y repito: un grande- como Subiela, es porque aún hay gente incapaz de “entender” y busca “curar”- parafraseando a Rantés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/Eliseo%20Subiela.0.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/Eliseo%20Subiela.0.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-114634478021176701?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/114634478021176701/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=114634478021176701' title='21 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114634478021176701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114634478021176701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/04/soy-periodista-siete-buenos-muchachos_29.html' title='Soy periodista + Siete + Buenos Muchachos + Respuesta a AntiSubiela'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-114521313344054517</id><published>2006-04-16T14:40:00.000-04:00</published><updated>2006-04-16T19:35:06.040-04:00</updated><title type='text'>30 Años de "Taxi Driver", ¿hito de la cultura cinematográfica?</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/FOTO%20TAXI%201.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 247px; CURSOR: hand; HEIGHT: 324px" height="334" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/FOTO%20TAXI%201.jpg" width="215" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;"30 Años de "Taxi Driver", ¿hito de la cultura cinematográfica?"&lt;/em&gt; es el nombre del trabajo que estoy editando por estos días. Más que un reportaje de título para ser &lt;em&gt;periodista&lt;/em&gt;, esta obra se acerca más a un documental. Ese es el giro que he tratado de darle y que creo, estoy consiguiendo. Esta semana que viene es clave, tengo que terminar de montarlo, elegir todos los cambios que haré antes de entregarlo a la comisión académica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Este "documental" propone un análisis a la película de Martín Scorsese (1976), a través de la opinión de diversas personas ligadas al cine en nuestro país, para así tratar de contestar a esta pregunta que planteo, de si es o no un hito del cine y de su cultura. &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Yo creo que sí, de hecho es la película que me marcó, la que hizo que yo dedicara mi vida al cine. Pero obviamente debo ser objetivo, y alejarme y tomar distancia de esa cercanía que tengo con "Taxi Driver", para que sólo los entrevistados del documental sean los que respondan la interrogante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Los entrevistados, a los que desde ya les agradezco su tiempo, paciencia y ganas de participar, fueron: Silvio Caiozzi (cineasta), Luis Cecereu (académico estética e investigador de la obra de Scorsese), Cristóbal Prado (actor), Fernando Gómez-Rovira (actor), Orlando Lubbert (cineasta y académico), Carlos Ossa (académico arte), Pablo Corro (periodista y académico estética) y José Román (cineasta, crítico y académico). Este último tiene un rol muy importante, ya que su entrevista está hecha en un taxi (sí, me fui en la volá y quise darle una atmósfera de la película al reportaje) y gracias a mi ingenio e imaginación, pareciera que Román fuera parte de la cinta de Martin Scorsese, ya que mientras él habla desde el asiento de atrás del taxi, Robert de Niro en su rol de Travis Bickle, le responde y lo mira por el retrovisor (notable quedó eso). Bueno, que de alguna forma esta particularidad sirva para homenajear originalmente la labor de José Román, como un hombre dedicado 100% al cine, ya sea entregando sus conocimientos a los jóvenes o a través de sus diversas actividades de crítico, director y guionosta, especialmente en la notable película “Valparaíso mi amor”.&lt;br /&gt;También quiero agradecer de forma especial a mi profesor guía, Carlos Saavedra, por haberse atrevido a aceptar esta propuesta tan arriesgada, también por su disposición. Espero de verdad que este trabajo, que me ha costado tanto realizar, pueda ser estrenado en alguna sala de Santiago, para que todos tengan la oportunidad de presenciarlo (ya estoy en conversaciones con algunas salas pequeñas en todo caso). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;No quiero terminar este comentario, sin agradecer a los hombres/cámaras que me ayudaron, Pedro Olivari y Carlos Fuentealba, no sólo a lograr captar las imágenes, sino también a cargar los malditos bolsos (todos fuimos polifuncionales en este trabajo). Y también agradecer de corazón a mi madre que me ayudó con los traslados y con la guita $$ que me faltó. Gracias totales, como dice un músico argentino que le cantaba a la furia de la ciudad.“30 años de “Taxi Driver”, ¿hito de la cultura cinematográfica?”, próximamente en las mejores salas del país.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Pd: Aunque ella ya no es parte de mi vida, también me ayudó con varios traslados en auto y otras cosas de producción. Gracias, nada más que gracias. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-114521313344054517?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/114521313344054517/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=114521313344054517' title='49 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114521313344054517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114521313344054517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/04/30-aos-de-taxi-driver-hito-de-la.html' title='30 Años de &quot;Taxi Driver&quot;, ¿hito de la cultura cinematográfica?'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>49</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-114459896098519231</id><published>2006-04-09T12:01:00.000-04:00</published><updated>2006-04-09T12:09:21.216-04:00</updated><title type='text'>20 AÑOS MIRANDO AL SUDESTE</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/Hombre%20Sudeste%203.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 394px; CURSOR: hand; HEIGHT: 194px" height="179" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/Hombre%20Sudeste%203.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Cuando se mira la cartelera de cine de las últimas semanas cuesta elegir. Al norte, aparecen las historias corales representadas por “Crash”, con un oscar a mejor película bajo el brazo. Al Oeste, la no menos interesante “Paraíso Ahora”, de un tal Hany Abu-Assad, realizador palestino que viene precedido de todo tipo de galardones y buenas críticas. En puntos cardinales indefinibles, aparece “Oldboy”, estética de la violencia para algunos, un nuevo aporte oriental a la linealidad hollywoodense para otros. Pero en una dirección específica, el sudeste, hay un vacío, una suerte de territorio que no es poblado cinematográficamente desde hace 20 años, cuando el cineasta argentino, Eliseo Subiela, escribió y dirigió una de las películas más grandes que han sido realizadas en esta parte del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;“Hombre mirando al sudeste” (1986), obra incesante de originalidad y creatividad que parece ser una reflexión sobre la posguerra de las Malvinas, que parece ser un tirón de orejas para el individuo egoísta de la actualidad, ese que no tiene tiempo ni tolerancia para sentarse a escuchar la historia de un loco que dice venir de otro planeta. Ese loco de rostro impenetrable es Rantés (encarnado por Hugo Soto), quien aparece un día en el manicomio del doctor Julio Denis (Lorenzo Quinteros), asegurando que es un enviado de otro planeta que ha venido a investigar “la estupidez humana”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;El doctor Denis es el protagonista de esta historia. El es un siquiatra que ya no confía en su profesión, que piensa que el manicomio es una especie de puerta al infierno. Esto queda de manifiesto en la obertura de la película, en donde su voz en off va introduciéndonos a su triste mundo. Su panorama es poco alentador, es un hombre divorciado, que sufre viendo las imágenes de antiguos videos caseros familiares, proyectados en la pared del living de su casa. Es entonces cuando Rantés aparecerá en su vida y le hará retomar el amor por su profesión. Nacerá en él la inquietud de interesarse por un paciente y mirarlo como algo más que un simple chiflado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;“Hombre mirando al sudeste” es una película que se ubica inmediatamente al lado de “Atrapado sin Salida”, el drama de 1975 protagonizado por Jack Nicholson y dirigido por Milos Forman. Ambas cintas tienen como escenario un manicomio y lo muestran como el lugar en el que los enfermos parecen empeorar en vez de mejorar.&lt;br /&gt;Eliseo Subiela se consolidaba en la realización cinematográfica con esta película que venía a confirmar el gran momento del cine argentino, que el año anterior, gracias a “La Historia Oficial”, de Luis Puenzo, había logrado por única vez hasta hoy, el Oscar a la mejor película extranjera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;“Hombre mirando al sudeste” pareciera echar por la borda eso de que en el cine las temáticas están todas usadas y que, por lo tanto, sólo las formas son las que harán a una película ser una obra distinta. Su estética minimalista y sobria, en la que se le saca máximo provecho al manicomio como espacio físico, a través de los planos de los pasillos en interiores, y de los patios en exteriores, sumada a la fotografía oscura de Ricardo de Angelis, acompañan de manera importante, pero secundaria, a los reflexivos diálogos que cruzan los noventa minutos de duración de la cinta. Ayuda en esto, la conceptual banda sonora compuesta por Pedro Aznar, que llena de intriga y nostalgia la historia, y que de paso le arrojó a su autor un par de galardones en algunos festivales argentinos.&lt;br /&gt;Subiela propone una relación de personalidades opuestas entre Rantés y el doctor Denis. Con esto va armando parlamentos llenos de ironía, pero también llenos de verdad. El doctor sabe que si acepta la versión de Rantés, de que viene de otro planeta, quedará él por loco. Entonces intenta reiteradamente escuchar alguna frase racional o sensata según su lógica. Pero resulta que Rantés no tiene ficha ni prontuario en Argentina, es lo que el denomina como “un paciente volador no identificado”.&lt;br /&gt;Uno de los momentos más altos de la película ocurre cuando Rantés, el doctor y Beatriz (la misteriosa amiga de Rantés, interpretada por Inés Vernengo) acuden a un concierto en la ciudad, y de un simple espectador, Rantés pasa a convertirse en el director de orquesta que culmina soberbio, una vibrante interpretación del himno de la alegría. Un carnaval en el manicomio al igual que en el lugar del eufórico concierto, provocado por el loco de turno, hará que sus días estén contados. Esta escena del concierto es uno de los momentos más llenos de magia que hay en la cinematografía sudamericana. Se trata de esos clichés bien hechos, que sí provocan el objetivo de emocionar y que tanto escasean en el cine actual.&lt;br /&gt;Es innegable la analogía que hay entre la historia de Rantés y la de Jesucristo. Un enviado que ha venido a rescatar a las víctimas y a mostrar con un espejo los errores humanos. Es lo que piensa también el doctor cuando el caso de este paciente ya lo tiene totalmente entregado. Curiosamente él también pasaría a ser parte de esta historia, encarnando a una especie de Poncio Pilatos.&lt;br /&gt;Un final abierto y lleno de reflexión es el que deja “Hombre mirando al Sudeste”. Un filme que es uno hasta que aparecen los créditos finales y otro cuando el espectador recién al rato de haberla visto, comienza a asimilar las ideas planteadas por Subiela.&lt;br /&gt;Esta película logró tener cierto éxito comercial en su época, sólo gracias a una gran cantidad de premios en distintos festivales, como San Sebastián y Toronto, entre otros.&lt;br /&gt;Estrenada el 2 de abril de 1987, el filme se puede tomar como la base de la hoy gran filmografía de Eliseo Subiela, en donde destacan los nombres de filmes como: “El lado oscuro del corazón” (1993) y “No te mueras sin decirme adonde vas” (1995).&lt;br /&gt;El origen de este hombre mirando al sudeste, Subiela se lo ha dado a sus recuerdos de niñez, cuando en su barrio había un hombre que se pasaba horas mirando hacia un punto que él dedujo era el sudeste, misma posición que repetiría el personaje de Hugo Soto en la película.&lt;br /&gt;El aniversario número veinte de “Hombre mirando al sudeste”, no puede sino ser una fecha especial para el cine sudamericano y mundial, sobre todo considerando la escasa información que hay de esta película, lo difícil que resulta encontrarla en los clubes de video y la curiosidad de hechos, como que el actor que interpretó a Rantés murió en el año 1994 de Sida o que la cinta “K-Pak” (2001), de Iain Softley, haya sido acusada de plagio por Subiela (plantea una trama similar a la de la cinta argentina).&lt;br /&gt;Quizás todos estos acontecimientos también son parte del misterio que envuelve a la historia de Rantés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;Dr. Denis: Rantés, porque no me habla un poco de su pasado.&lt;br /&gt;Rantés: Usted es mi pasado, este momento, este mundo. El lugar al que usted me quiere llevar es el pasado del hombre. Si yo fuera el presidente de una potencia y tuviera bajo mi suelo unos ejércitos poderosos, entendería su preocupación. Pero no. Estoy en un manicomio. Todo el mundo sabe que estoy loco. Usted también, no.&lt;br /&gt;Dr. Denis: Rantés, usted está enfermo. Yo soy un médico. Quiero curarlo, eso es todo.&lt;br /&gt;Rantés: Yo no quiero que me curen. Quiero que me entiendan (*)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Extracto del dialogo de una escena de “Hombre mirando al sudeste”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;(Este artículo fue publicado en la revista "Escáner Cultural", en el actual número/ &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.escaner.cl"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;www.escaner.cl&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-114459896098519231?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/114459896098519231/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=114459896098519231' title='39 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114459896098519231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114459896098519231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/04/20-aos-mirando-al-sudeste.html' title='20 AÑOS MIRANDO AL SUDESTE'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>39</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-114151919904203313</id><published>2006-03-04T21:34:00.000-03:00</published><updated>2006-03-05T14:21:55.393-03:00</updated><title type='text'>La guitarra de Harrison sigue llorando</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/george.gif"&gt;&lt;img style="WIDTH: 310px; CURSOR: hand; HEIGHT: 344px" height="320" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/george.jpg" width="282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;El pasado 25 de febrero, el otrora integrante de “Los Beatles”, George Harrison, compositor de grandes temas de la banda inglesa, como “Something” y “Here comes the Sun”, hubiera celebrado su cumpleaños número 63 en la tierra. Pero en una clara muestra de lo rápido que pasa el tiempo, ya se han cumplido más de cinco años en que el guitarrista originario de Liverpool, Inglaterra, dejó este mundo aquejado por un cáncer pulmonar.&lt;br /&gt;En este nuevo aniversario de su nacimiento no se puede dejar de rendir un homenaje a este talentoso personaje, que junto a sus compañeros de banda, John Lennon, Paul McCartney y Ringo Star lograron ubicarse como una de las agrupaciones más influyentes del siglo XX.&lt;br /&gt;Opacado y relegado a un segundo plano, por las figuras de Lennon y McCartney, Harrison pudo hacerse un espacio entre los cuatro fabulosos de Liverpool y llegó a consolidarse, escribiendo e interpretando grandes canciones del grupo inglés. Es sarcástica la anécdota, de cuando Frank Sinatra se atrevió a cantar un tema de los Beatles en un concierto. Este fue “Something”, el cual presentó como “mi canción favorita de Lennon y McCartney”, curiosidad que para algunos demuestra el bajo perfil de Harrison o que para otros, representa la mala suerte de haber sido integrante de la misma banda de dos grandes de la música de todos los tiempos, como lo son John y Paul.&lt;br /&gt;Se dice que en la década de los ’90, cuando se empezó a gestar la idea de realizar la famosa “Antología” del grupo, en donde se juntaría a los tres que estaban en vida en ese momento (recordemos que Lennon había muerto en 1980), las entrevistas que se realizaron y que posteriormente saldrían al mercado en distintos formatos, habrían mostrado a un Harrison irónico, distinto y con pocas ganas de acordarse de sus años en el grupo. Las hipótesis para esta extraña reacción del que era conocido como “el beatle tímido”, son muchas. Que pensaba que habían sido años en que no había podido ser realmente un gran artista, o que no quería acordarse de la época en que nunca pudo llevar una vida tranquila por el acoso de los fans. Esta última tesis se puede leer como un adelanto de lo que pasó en 1999, cuando un intruso lo apuñaló en el jardín de su casa y lo dejó al borde de la muerte. La historia se repetía, otro beatle era atentado contra su vida. Se recuperó, pero comenzó otra lucha contra la muerte, esta vez producida por el cáncer.&lt;br /&gt;George Harrison es el beatle visionario. Introdujo los sonidos de la India en varias canciones de los Beatles, al aprender a tocar el “Sitar”, un exótico instrumento que le enseñó a usar su amigo músico, el hindú Ravi Shankar y que otros grupos rockeros ocuparían después. Harrison fue el organizador del mítico primer concierto benéfico de la historia, para la ayuda de los refugiados de la guerra en Bangladesh. Fue el beatle que también brilló como solista, con grandes temas como: “My Sweet Lord”, “Give me love”, “What is Life” y “I've Got My Mind Set On You”, entre otros. El beatle que dio el golpe a la cátedra cuando fue parte de un súper grupo musical a fines de los ’80, “Traveling Wilburys”, donde compartió escena con Tom Petty, Roy Orbison, Bob Dylan y Jeff Lynne.&lt;br /&gt;Valga el homenaje de este humilde espacio bloggero para George Harrison, el mejor beatle post beatle, creador de una de las más grandes canciones de todos los tiempos, “While my Guitar Gently Weeps”. Sí, por qué no, a la altura de “Yesterday” de McCartney y de “Imagine” de Lennon, quizás superior. Una canción que apareció en el álbum blanco de los Beatles, pero que tiene su fuerte en la versión que Harrison cantaba en los conciertos como solista, en donde él era el actor principal y en donde pareciera sacar una fuerza desgarradora para cantar frente al micrófono: "&lt;em&gt;Contemplo el mundo y percibo su movimiento. Mientras mi guitarra llora. Con cada error, aprendemos más. Y mi guitarra sigue llorando. No sé cómo cambiaste de rumbo, y cómo también te pervertiste. No sé cómo ocurrió el cambio, pero si sé que nadie te advirtió&lt;/em&gt;”...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-114151919904203313?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/114151919904203313/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=114151919904203313' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114151919904203313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/114151919904203313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2006/03/la-guitarra-de-harrison-sigue-llorando.html' title='La guitarra de Harrison sigue llorando'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-113117039922145227</id><published>2005-11-05T02:34:00.001-03:00</published><updated>2005-11-05T03:37:18.256-03:00</updated><title type='text'>Señor Marlon Brando Presente:</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/brando03.5.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 170px; CURSOR: hand; HEIGHT: 259px" height="261" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/400/brando03.5.jpg" width="233" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/marlon9.4.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 170px; CURSOR: hand; HEIGHT: 258px" height="400" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/400/marlon9.4.jpg" width="224" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/Brando%202.3.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;No sé en qué lugar va a leer esta carta. Algunos dicen que está en el cielo, otros aseguran que de seguro en el infierno, es más, me han dicho incluso que en algún lugar oscuro, usted y Don Elia Kazan están preparando alguna edición nueva de "Nido de Ratas".&lt;br /&gt;Le cuento que acá en la tierra y en especial en mi país, Chile (si, el mismo del que le hablaba su colega Anthony Quinn), todo sigue como siempre. Le han realizado muchos homenajes y sus películas están siendo presenciadas por mucha gente que lo sigue desde hace tiempo. A todo esto, déjeme decirle que la otra vez fui a ver "La Jauría Humana" (1966), a un centro cultural bastante conocido de Santiago, y aparte de sentirme incómodo por ser el único joven presenciándolo, también me provocó un poco de desazón, la forma en que usted era tratado al final de la cinta. Nuevamente lo vi golpeado y sangrando.&lt;br /&gt;Con respecto a lo de las habladurías, algunos andan diciendo por ahí que usted y Don Jack (Nicholson) tuvieron "algo" mientras rodaban "Missouri" (1976). En el caso de que esto fuera verídico, mi admiración por usted no cambiaría, ya sabe que yo respeto a todo tipo de gente. Lo que si sucedería, es que tendría que sacarlo del fondo de pantalla de mi computador, como una manera simbólica de mostrar mi molestia, al menos hasta que se me pase el primer impacto. En todo caso Marlon, esos rumores sólo usted los puede desmentir.&lt;br /&gt;Por otra parte, yo como un leal y auténtico fanático, me he encargado de que muchas personas vean la película en la que lo dirigió Johnny (Depp). Como le había comentado la otra vez, "El Bravo" (1997) no tuvo una distribución muy masiva en mi país, acá no se caracterizan por arriesgarse con proyectos independientes. Aprovechando que estamos hablando de Johnny, le informo que el muchacho se encuentra rodando la segunda parte de "Piratas del Caribe" y que "Don Juan de Marco" (1995), ha aumentado mucho su venta en formato DVD. Al parecer ahora que usted se ha ido, la gente le está tomando respeto a esta película.&lt;br /&gt;En cuanto a su joven amigo franco - tunecino, Ridha Behi, ha asegurado que seguirá con el proyecto de "Brando &amp;amp; Brando", el cual se realizará como una especie de homenaje hacia usted. Ya se le pasó la tristeza y dice que, al menos, puede estar contento por haber sido el último director, con el que usted estaba dispuesto a trabajar.&lt;br /&gt;Voy a aprovechar la ocasión, para decirle que en el último tiempo lo he defendido bastante, de algunos colegas que se llenan la boca hablando de usted a destajo. El otro día en una función de prensa, me encontré con un personaje que me decía que la producción que usted había dirigido, era "Tender Mercies". Ahí estuve aclarándole a este tipo, que esa era de otro actor y no de usted. Que paradoja que lo hayan confundido con Robert Duvall, cuando yo se que siempre lo miró por debajo del hombro. Bueno, como a todos en realidad.&lt;br /&gt;En la carta de repuesta que usted me enviará, quiero que me aclare las razones que tuvo para no volver a trabajar con Don Elia, ya que los rumores me están fastidiando demasiado. También quiero saber los detalles de los problemas entre usted y Don Stanley (Kubrick), durante la preproducción de "El Rostro Impenetrable" (1961). No es que encuentre que no lo hizo bien dirigiendo, pero ya sabe, no es bueno quedarse con la duda.&lt;br /&gt;Mi querido maestro, antes de despedirme quería decirle que por favor necesito que me envíe de forma urgente, una copia de "Hombres" (1950), ya que aparte de que es una de las pocas cintas de su filmografía que no he visto, está extremadamente difícil de conseguir en esta parte del mundo. Además, quiero ver si es verdad que Tom Cruise lo tomó como punto de partida, para su personaje de "Nacido el 4 de julio".&lt;br /&gt;Por último Marlon, le respondo lo que me consultó la última vez que nos vimos, sobre cuáles eran mis momentos favoritos de sus películas. El primero, lejos, cuando en "Apocalypse Now" (1979), le dice al Capitán Willard (Martin Sheen), que nunca se va a olvidar de aquella ocasión, cuando después de haber vacunado a los niños vietnamitas, se dio cuenta que les habían cortado los brazos y los tenían todos amontonados. Segundo, cuando en "Nido de Ratas" (1954), le enrostra a su hermano la culpabilidad, en el hecho de no poder haberse consolidado como un gran boxeador, teniendo que conformarse con ser un vago. Y mi tercer momento favorito, es en "Un tranvía llamado Deseo" (1951), cuando en su rol de Stanley Kowalski, le grita desesperado bajo la lluvia, a su esposa Stella (Kim Hunter), para que vuelva a la casa.&lt;br /&gt;Ignoré "El Padrino" en esta selección, porque como ya le he dicho en otras oportunidades, para contabilizar los buenos momentos en su rol de Vito Corleone, necesitaría mucho más que una carta de dos hojas.&lt;br /&gt;Marlon, un fuerte abrazo a la distancia de las dimensiones y espero su pronta respuesta.... Adiós.&lt;br /&gt;Atentamente, Víctor Hugo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;PD: Le envío con esta carta las fotos que me pidió, así que revise bien el sobre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="color:#330099;"&gt;** Esta carta fue publicada en la columna de cine de la revista "Escáner Cultural" (Octubre 2004 / N°66) (&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.escaner.cl"&gt;&lt;span style="color:#330099;"&gt;www.escaner.cl&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#330099;"&gt;), a tres meses de la muerte de Marlon Brando.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-113117039922145227?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/113117039922145227/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=113117039922145227' title='22 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113117039922145227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113117039922145227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2005/11/seor-marlon-brando-presente.html' title='Señor Marlon Brando Presente:'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-113094826582163919</id><published>2005-11-02T13:06:00.000-03:00</published><updated>2005-11-02T20:43:41.473-03:00</updated><title type='text'>La Chica de al lado</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/tan%20lejos%20tan%20cerca.5.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/400/tan%20lejos%20tan%20cerca.3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Ese día fui a la empresa donde trabaja Felipe. Nos íbamos a juntar en la recepción a las 3:00 PM. No bajó a esa hora. Tampoco bajo durante la media hora que esperé mirando a la gente que entraba y salía. A las 4:15 PM me dio hambre y decidí ir a almorzar al local de la esquina. No sé como se llama pero tiene un letrero grande de Bresler en la entrada. Está en Plaza Italia, justo a la salida del metro.&lt;br /&gt;Pedí pollo con puré, el menú del día. Me senté y me di cuenta que sólo habían dos mesas ocupadas en el local. Un señor en la esquina fumando y una pareja que dada la ubicación de las mesas, quedaba justo al lado mío. El tipo me miró de pies a cabeza desde que había entrado. Yo también miré hacia el lado de reojo y me fijé que le mostraba orgulloso a la que supongo era su polola (le había tomado las manos un par de veces), el libro “Antología elemental de Pablo Neruda”, y le hablaba a la chica del premio Nobel y de lo merecido que había sido su premiación.&lt;br /&gt;Por mi parte, yo había comenzado mi oda la comida. Pedí un refresco para acompañar. Mi primo me había llamado para decirme que estaba en una reunión y que por eso no podía bajar, pero que me avisaría cuando estuviera desocupado. Comí lento, observando detenidamente cada rincón del restaurante.&lt;br /&gt;Sonaba el tema “Stay” de “U2”. De inmediato me entró la nostalgia de las películas de Win Wenders. Pese a que “Tan lejos, tan cerca” (la cinta para la cual Bono compuso “Stay”) era criticada por muchos de mis colegas, para mí es casi tan buena como “El cielo sobre Berlín (su antecesora).&lt;br /&gt;No sé porqué, pero el tipo que estaba con la chica me cayó mal de presencia. Andaba vestido como para subirse a una pasarela y no dejaba de gesticular más de la cuenta. La chica lo miraba con detención.&lt;br /&gt;El tipo se paró de la mesa y la chica me miró y me dijo, provecho. Gracias, le dije yo. Seguramente se fijó con el placer que devoraba mi almuerzo. Tienes fuego, me preguntó. Claro, conteste buscando la caja de fósforos que me habían regalado en el supermercado. Gracias, me dijo sonriente.&lt;br /&gt;Era una chica muy atractiva, tenía los ojos azules y el pelo negro. Su cara me recordó a Nastassja Kinski, la protagonista de “Tan lejos, tan cerca”.&lt;br /&gt;El tipo volvió y yo me preguntaba cómo tamaño idiota podía compartir la mesa con una chica tan angelical. El desgraciado me miró nuevamente ahora con un tono inquietante. Comencé a poner atención nuevamente a lo que conversaban. El tipo le decía a la chica que había ido a la conferencia de Raúl Ruiz en el café literario y que al llegar a casa le mostraría las fotos que se había tomado con él. Al escuchar eso, me dio mucha más rabia que el personaje aquel, estuviera con ese monumento de mujer que me había sonreído. Siempre he considerado que Ruiz es un plomo y también he pensado que al único que le aguanto un cine improvisado e irreverente es a Kaurismaki, pese a que “Palomita Blanca” tiene un lugar especial en mi memoria.&lt;br /&gt;Por esas cosas de la vida, yo también había asistido a esa tertulia y me había intentado acercar a Ruiz. Por supuesto que el muy divo no me quiso dar la entrevista que hubiera sido número estelar en la revista. Pero no me afectó tanto su negativa, de hecho me esperaba algo así. Lo que sí me molestó fue que un estudiante de cine lo invitó a un festival de cortometrajes y antes de dejarlo terminar le dijo, no tengo tiempo. En fin, es ahí cuando uno recuerda historias que ha leído. Por ejemplo, que en 1997, Marlon Brando le había dado una entrevista a un periodista colombiano recién despedido en un avión o que Scorsese no tenía problemas en tomarse un café con cualquier muchacho que quisiera saber un poco más sobre sus filmes.&lt;br /&gt;Al seguir escuchando la conversación deduje que la chica estaba aburrida. Mi recién declarado enemigo le tomaba las manos y la besaba. Cuánto hubiera dado por saber si a ella le gustaban tanto esos besos, como él de seguro creía. Hubiera apostado a que no mucho.&lt;br /&gt;Devoré el postre y me dispuse a pagar la cuenta. Al lado habían pedido unos cafés. Deje $300 de propina y me fui al baño. Cuando salí me encontré frente a frente con la chica de la mesa de al lado. Inconscientemente chocamos. Yo me incliné para pasar por la derecha, ella también. Lo mismo pasó cuando ella intentó pasar por la izquierda. Nos matamos de la risa. Finalmente me corrí exageradamente hacia un lado, dejándole el espacio para que pasara. Gracias, me dijo todavía riéndose. En eso se escuchó un grito de voz grave. Mariana apúrate que se te va a enfriar el café mi amor!!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Al salir, me despedí del garzón y miré al tipo fijamente a los ojos. El también me miró una vez más, con un aire evidentemente despectivo. Fui camino al encuentro con mi primo y pensaba en las injusticias de la vida, en que porqué yo caminaba solo y ese imbécil estaba con esa chica tan linda. Indudablemente era un pensamiento inmaduro y prejuicioso, pero si no pensara así, de seguro sería fan de Neruda y admirador del cine de Ruiz. Afortunadamente siempre me he identificado más con la escuela parriana y con el cine que busca el equilibrio entre forma y contenido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Nota: **Esta entrada se me había borrado con todos los comentarios, tuve que publicarla de nuevo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-113094826582163919?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/113094826582163919/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=113094826582163919' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113094826582163919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113094826582163919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2005/11/la-chica-de-al-lado.html' title='La Chica de al lado'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-113012949179342419</id><published>2005-10-24T04:29:00.000-03:00</published><updated>2005-11-02T13:42:32.533-03:00</updated><title type='text'>Crónica banal de cómo “Magnolia” y Bolaño me hicieron conocer a la mujer de mi vida</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/llamadas%20telefonicas3.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 156px; CURSOR: hand; HEIGHT: 246px" height="246" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/llamadas%20telefonicas1.jpg" width="144" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/1600/magnolia_dvd_large3.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" height="248" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3763/1763/320/magnolia_dvd_large1.jpg" width="166" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Esta es una crónica banal de un episodio de mi vida. Quizás contradice el principio bajo el que fue creado este antiblog, pero por otra parte saca a relucir la esencia de antihéroe que hay en mí.&lt;br /&gt;Ocurrió en diciembre del año pasado. En un hecho fuera de todo precedente andaba sin mi característica mochila (ya habrá algún escrito dedicado a esto). Era el día en que iba a la titulación de un amigo. Andaba vestido de forma elegante, con un terno negro y una camisa burdeo. Sin corbata.&lt;br /&gt;Lo único que llevaba conmigo era el pase escolar, una copia pirata sofisticada de una de mis películas favoritas, “Magnolia”, digo sofisticada porque son réplicas grabadas en un buen DVD y con una carátula que brilla más que la original. Y, por supuesto, el libro/objeto que hace que esté escribiendo, “Llamadas Telefónicas”, de Roberto Bolaño.&lt;br /&gt;Ese día me encontré con un amigo que trabaja como taxista en Maipú, por lo cual acepté su convocatoria a que me llevara hasta donde me fuera útil. La Ciudad Satélite fue el destino. Me bajé y le hice una seña a la 245 para que me esperara. Como en el mejor de mis sueños, iba vacía y era de las más nuevas.&lt;br /&gt;Antes de dar la vuelta a Pajaritos, se subió una rubia de aquellas. De esas que salen en los comerciales de Uniacc. De esas que tienen un tostado acapulqueño durante todo el año. Uff!!! Vaya que mujer.&lt;br /&gt;Primer contacto visual: Cuando casi se cae y se afirmó cerca de mi asiento. Sonrisa perfecta.&lt;br /&gt;Segundo contacto visual: Íbamos pasando por la Plaza de Maipú y se subió un heladero. El heladero dice: Oh mijita, si la belleza fuera de colores usted sería un arcoiris. La chica se sonrojó y me miró por segunda vez con cara de vergüenza.&lt;br /&gt;Después de los dos primeros vistazos, empecé a darme cuenta que me miraba de reojo. Para que se hagan una idea, yo iba sentado en el lado del pasillo de una fila y ella iba en el asiento del pasillo, pero de la otra fila. Después de un par de minutos deduje que lo que miraba era la tapa del libro de Bolaño.&lt;br /&gt;Pensé en preguntarle, ¿te gusta Bolaño?, pero era muy patudo y arriesgado. Tal vez sólo miraba algo por mirar. Pero de repente, vi haciéndome el tonto hacia al lado en que estaba ella y me sonrío una vez más. Yo me incomodé y se notó, porque empecé a rascarme la nariz. Me dijo, ¿estás leyendo Sensini? (Así se llama uno de los cuentos que conforman el libro “Llamadas Telefónicas”). Le respondí que sí, que era mi cuento favorito. Me puedo sentar contigo, replicó. Pues claro, le dije yo, haciéndome el serio. Por dentro estaba convertido en el hombre más feliz de la tierra.&lt;br /&gt;Me contó que había conocido a Bolaño porque su papá vivía en México y allá era número puesto en los debates en torno a la nueva literatura latinoamericana. Mucho más desde su muerte, argumentó.&lt;br /&gt;Se llamaba Estefanía y hacía unos cursos de yoga en un centro de relajación en Vitacura. Se preparaba para ingresar a la universidad al año siguiente. Se había retirado hace poco de Arquitectura. Sus ojos eran cafés. Su pelo rubio oscuro. No habían dudas, era la mujer perfecta. Si uno buscara la palabra belleza en el diccionario, de seguro salía una foto de ella.&lt;br /&gt;Ya casi llegábamos al metro Las Rejas y el tema Bolaño había desaparecido hace un rato. Yo estaba nervioso, pero no dejaba de mirarla a los ojos. Estás pololeando, me preguntó. No, respondí. Nunca antes le había agradecido tanto a mi rol de futuro periodista por manejarme en cuanto tema me proponía. Me habló de una fundación a la que pertenecía, que se dedicaba a restaurar el patrimonio cultural. Y ahí estaba yo, opinando y diciéndole que sabia que existía y que creo que estaba funcionando en Valparaíso. Claro, me dijo. Sabes, que buena que conozcas la fundación “Restaura”, casi nadie la conoce. Un punto bueno para mí, pensé. Después me empezó a hablar de los “Furiosos”, un grupo de ciclistas ecológicos que organizaban corridas por Santiago. Mi pasado ciclista también me sirvió para decirle que solía subir cuestas por allá en mi pueblo y que valoraba la función del grupo. Después me preguntó si me gustaba el cine. Qué pregunta que me hizo. Me emocioné y le dije, mira justo ando con una de mis cintas favoritas. Le mostré “Magnolia” y me dijo, que coincidencia, también es la favorita mía. Que genial que conozca a alguien con tantas cosas en común conmigo, replicó. Yo a esas alturas ya me la imaginaba casada conmigo. De verdad que era una rubia despampanante. No tenia símil. Ninguna cicatriz, ni un mísero punto negro. Nada de nada, todo era perfecto en su rostro. Para qué decir el resto de su anatomía. Era la mujer que siempre había soñado.&lt;br /&gt;Debo reconocer que mentí para coincidir con ella y seguir simpatizándole. Cuando me preguntó por mi escena favorita de “Magnolia”, le dije que era el beso que se daban la chica drogadicta y el policía paranoico (John C. Reilly), secuencia que era la favorita de ella. En realidad mi momento predilecto de la cinta, es el llanto entrañable del gran personaje de Tom Cruise a su padre agónico.&lt;br /&gt;Íbamos pasando por La Moneda, cuando me di cuenta que me debería haber bajado hace rato, pero mentí nuevamente y le dije que iba hasta La Reina para irme a la segura.&lt;br /&gt;A la altura de San Diego, ya tenía asegurados los números de su celular y de su casa. La conversación ya había declinado un poco, hasta que salió un tema que me hizo entre alegrarme y preocuparme un tanto. Estefanía había terminado recientemente con su novio una relación de tres años. Se habían dado un tiempo y ella lo había encontrado con otra chica en un bar de Bellavista. Escuché haciéndome el interesado y asentí con la cabeza a cada cosa que mencionó del desgraciado. Que tenían un buen nivel de comunicación, que los domingos almorzaban juntas las familias de ambos, etc.&lt;br /&gt;Quedamos de juntarnos al día siguiente en la exposición de fotografía de Núñez – Palma en el Montecarmelo a las 19:00 horas. Al despedirse, cerca de la Feria Santa Lucía, noté que la chica era bastante alta. 1.73 mínimo, por lo que mi estirada para besarle la mejilla, tuvo que ser un tanto exagerada, de acuerdo a mi nacional estatura (1.70).&lt;br /&gt;28 de diciembre, 19:23 horas. Ahí estaba yo con la mejor pinta de desarreglo forzado y con las zapatos con plantillas gruesas y una improvisada lengua de cartón duro, cuyo grosor me ayudaría a quedar a su altura. Faltaban 24 minutos para las ocho de la noche cuando llegó resplandeciente y, no sé porque, pero la vi más atractiva que el día anterior. Hola, disculpa por el atraso, pero calculé mal la hora, me dijo. No te preocupes, remarqué como si no me importara, cuando en realidad odio a la gente que se atrasa aunque sea un minuto.&lt;br /&gt;Entramos a la muestra y analizamos serios e intelectuales las fotografías urbanas de este autor al que sigo hace un tiempo, y que destaca por contrastar el plomo urbano santiaguino con colores llamativos de vestimentas. Destacaba el retrato de una chica de polerón verde, caminando por Victorino Lastarria, en un día húmedo y con un globo naranjo en su mano derecha.&lt;br /&gt;Le invité un café. Fuimos a un local sin nombre que está a la entrada de Salvador. Ahí muy escondidos en una mesa, empezamos a comentar la exposición. Fiel a mi estilo impaciente, desvié la conversación magistralmente hacia el tema del destino y de lo curioso que fue conocernos en la micro. Ella me sonrío. En realidad te quería decir que estoy muy contento de haberte conocido. Estoy pasando por un momento de linealidad máxima en mi vida y acontecimientos como éste, son los que me motivan a andar con un buen ánimo, dije haciendo honor a mi improvisada galantería. Ella no me dijo nada, pero me miró con una cara que nunca olvidaré. Puso su mano derecha en mi mentón, se acercó y me besó en la boca. A continuación, sin decirle palabra alguna, le tomé la cabeza suavemente con mis manos y la besé por un rato largo.&lt;br /&gt;Antes de irnos pasé al baño. Abrí la llave y me empecé a reír solo, mirándome la cara de feliz en el espejo. Eres un ídolo me decía a mi mismo, haciendo diversas morisquetas. No me había dado cuenta que estaba un tipo limpiando el baño. Me miró de una forma que me hizo sentir como un idiota, pero en realidad nada importaba más que lo que había pasado hace un rato.&lt;br /&gt;Salimos del local de la mano. La fui a dejar el metro y la besé nuevamente. Le dije que estaba muy alegre de lo que había pasado y que veía con mucha perspectiva lo que se podía venir. Ella me miró risueña , me dio otro beso y se fue.&lt;br /&gt;Caminé hasta la estación del metro Baquedano, para tratar de canalizar lo que había pasado. Me reía solo. La gente me miraba como diciendo, quién es este loco, pero los locos eran ellos, yo vivía el mejor día de mi vida.&lt;br /&gt;Lamentablemente se venía el peor de los finales para esta historia. El viernes de esa semana tuve un jolgorio de proporciones en la casa de mi amigo Andrés. Estaba aburrido, había tomado más de la cuenta y eran alrededor de las 3 de la mañana. Mi mente comenzó a recordar a este concepto mundial de rubia guapa con la que había intimado hace un par de días. No encontré nada más romántico que llamarla a su celular para decirle que la echaba de menos y que me quería casar con ella. A lo mejor no era la mejor idea, pero lo hice sin pensarlo dos veces. Me contestó una voz dormida que me cortó de inmediato. Pensé que había marcado mal, así que volví a llamar. Esta vez el teléfono estaba apagado. Para no darme por vencido me decidí a llamar a su casa, quizás estaba despierta y tenía el celular en otra parte. Una voz de madre enojada y ronca me contestó de mala gana. Me preguntó mi nombre, mi apellido y de donde conocía a su hija. Luego me dio un sermón cuyo contenido no recuerdo y me cortó. Seguí tomando hasta quedarme dormido sobre un sofá.&lt;br /&gt;Pasó una semana y media en la que no supe nada de Estefanía. No me contestaba el celular y al teléfono de su casa llamé después de unos días y salió una grabación diciendo que estaba fuera de servicio. Pasó otra semana más y por fin recibí una llamada de ella. Gracias, me sirvió demasiado conocerte y enfrentarme a otro tipo de hombre. De verdad que te quiero agradecer Víctor Hugo, porque me hiciste darme cuenta de lo importante que es él para mí. Mi madre me hizo ver las cosas desde otro punto de vista, le encontré la razón y con Tomás nos hemos dado una segunda oportunidad. Eso y otro par de palabrotas fueron parte de su discurso.&lt;br /&gt;Desde aquel día, cada vez que me subo a una micro, suelo mirar a mi alrededor por si hay alguna mujer a la vista. "Llamadas telefónicas" y “Magnolia” me acompañan en cada viaje.&lt;br /&gt;4 meses después de haber conocido a Estefanía, me la encontré en la nueva exposición de Núñez – Palma, que hicieron el Instituto Chileno Británico. Andaba más linda que nunca. Me escondí detrás de un panel para que no me viera. La espié un rato y me percaté de que andaba con un tipo. Los seguí hasta la entrada. Iban de la mano y se besaron 8 veces entre el baño y la reja. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;El tipo era considerablemente mayor que ella y no media más de 1.60.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-113012949179342419?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/113012949179342419/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=113012949179342419' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113012949179342419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113012949179342419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2005/10/crnica-banal-de-cmo-magnolia-y-bolao.html' title='Crónica banal de cómo “Magnolia” y Bolaño me hicieron conocer a la mujer de mi vida'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-113001392073892325</id><published>2005-10-22T17:37:00.000-03:00</published><updated>2005-10-22T17:45:20.746-03:00</updated><title type='text'>Autoentrevista (con un mini homenaje a “Don Balón”)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando tenía 14 años era un fanático de la revista “Don Balón. Creo que hay una generación que creció con aquella publicación, con esas fotos a todo color de lo que un personaje como yo más anhelaba en esa época, el fútbol. Cómo olvidar esos rumores que sólo los periodistas de este informativo sabían tratar con el suspenso necesario para que uno gastara plata semana a semana, para ver si habían novedades. Que el Coto Sierra al Aston Villa, que Rozental al Sunderland, que Pasarella quería a Sergio Vargas en la selección Argentina, después de verlo en un clásico Colo-Colo / U. De Chile, entre otros.&lt;br /&gt;En fin, fue la revista que marcó mi adolescencia, presentía su término cuando se empezó a vender con “La Tercera”, poniendo sólo $650 más. Fui desleal, abandoné el buque antes del último número. Lo valioso de todo esto es que el recuerdo de una sección clásica de “Don Balón”, “75 preguntas a”, hace que ahora en el momento en que protagonizaré el espacio que tantas veces leí con entusiasmo, dedique estas líneas introductorias a la incomparable y legendaria revista “Don Balón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Estas son las 75 preguntas a Víctor Hugo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1- ¿Cómo se ve en 10 años más?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me veo ojalá con canas, si es que me queda pelo para esa época claro (se ríe). Me veo sufriendo por la eliminación de Chile al mundial de Bélgica 2018. Me veo ejerciendo como periodista y como docente. Y también con una familia, ojalá con un hijo ya a esas alturas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2- ¿Por qué querer tener canas a los 32 años?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría tenerlas ahora, pero creo que la naturaleza no me las dará luego. Me gustan las canas como detalle interesante dentro de la apariencia. No es que sea vanidoso ni nada de eso, tú sabes que no. Simplemente es un capricho que me haría feliz.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3- ¿Por quién va a votar en las presidenciales de diciembre?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El voto es secreto, pero de todas formas debo confesar que no votaré por el personaje que saldrá.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4- ¿Qué cosa le molesta en demasía?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Que me despierten cuando no es necesario. Que el metro se demore más de lo esperado, cuando uno va atrasado pareciera que el chofer a propósito parara entre estación y estación. Que gente que no haga bien su trabajo gané dinero por su mal trabajo. La injusticia. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5- ¿Qué cosa le agrada en demasía?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El olor a pollo con papas fritas, el comer pollo con papas fritas. Y acompañándolo con una coca-cola helada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6- Me acaba de matar la pregunta sobre su plato favorito. Alguna segunda opción.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El puré también es de mis favoritos&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;7- ¿Qué personaje odia de la TV chilena?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Iván Valenzuela de todas maneras. Es un plomo que se hace el simpático. Nunca voy a olvidar cuando en su programa de la mañana, estaba comentando un tiroteo que había acontecido en Europa. El tema que venía a continuación era el estreno del documental “Salvador Allende”, de Patricio Guzmán. No encontró nada mejor que hacer el nexo entre ambos temas, con la frase “... y hablando de balazos”, nos vamos con una de las películas que se estrena hoy.&lt;br /&gt;Un tarado de proporciones, que en todo caso me caía mal de mucho antes.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;8- Algún personaje que le merezca su respeto de la TV chilena.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandro Guillier de los que está actualmente en pantalla. Pero te nombro dos que ya no están y deberían volver: Carlos Moena y Augusto Góngora.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;9- La mujer más atractiva de la TV chilena según usted.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La hija de la Sandra O’ Ryan indudablemente.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;10- ¿Cuál es su trago favorito?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La cerveza&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;11- ¿Fuma?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sólo cigarrillos, pero pocos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;12- ¿Massú o González?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Difícil pregunta. Me quedo con los dos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;13- ¿El número uno del Chino Ríos o las medallas de oro en Atenas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El chino fue un grande, pero creo que las medallas me emocionaron más.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;14- ¿Qué equipo de fútbol le gusta?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Colo – Colo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;15- ¿Zamorano o Salas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Zamorano lejos. Salas tiene ahora que está sepultado, la edad de Zamorano cuando éste era un todoterreno en el Inter De Milán.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;16- Un partido que recuerde con una emoción especial.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Te diré dos. Colo-Colo v/s UC en el ’96, empate a 3. El mejor partido que le vi a Sebastián Rozental. Y la dolida derrota de Chile frente a Argentina en 1997, en el partido que Wilson Contreras jamás olvidará. Sus carrerones por la derecha fueron adrenalínicos. Lamentablemente, como tituló un diario al día siguiente, Ronald Fuentes no era Franco Baresi. Nos hicieron el 2-1 en una contragolpe.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;17- ¿Pelé o Maradona?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Maradona de todas maneras. Saco campeón al Nápoles que no era nada. Pelé fue la guinda a la torta del glorioso Santos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;18- Un jugador de fútbol al que haya admirado y que sea de su época.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Romario, Roberto Baggio, Caniggia y Van Basten. Por estos dias, el gran Ronaldinho.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;19- Usted es un fanático del cine, ¿Cuál es su película favorita?, sólo una por favor, sin excusa.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Taxi Driver es la más grande. La que más me marcó, la más completa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;20- ¿Actor Favorito?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Marlon Brando. Me hubiera gustado conocerlo. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;21- ¿Qué le hubiera dicho?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Oiga, disculpe que lo molesté, pero usted la cagó pa’ maestro. Fírmeme un autógrafo en la espalda con tinta china por favor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;22- La peor película que ha visto.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Piensa un rato largo). “Irreversible”. Aunque también está “El Leyton” y una de Julianne Moore sobre una mujer que se va a un manicomio.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;23- Director Favorito.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Quién otro, Martín Scorsese.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;24- ¿Odia a alguien?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No sé si es odio, pero hay personas a las que les tengo mala.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;25- ¿Es vengativo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Si. Me molesta la injusticia y soy de la idea de que nadie se las puede llevar pelás, como se dice por ahí.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;26- ¿Está enojado con alguien importante en su vida?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Si, con un amigo del colegio.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;27- ¿Por qué?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Porque fue desleal en una situación.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;28- Libro que recomendaría&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los Detectives Salvajes de Bolaño. Envolvente y dinámico. Bolaño enseña de literatura con sus libros, aparte que escribe demostrando que tuvo una vida muy aventurera.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;29- Neruda, Parra o Huidobro?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mira como se llama este blog y la respuesta es un poco obvia. Aunque Huidobro es un tipo más que interesante, me quedó con Nicanor. El primero que me nombraste no lo ubico (risas).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;30- Local que recomendaría.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El bar 2007. Ayer estuve ahí. Buen ambiente, seguro y con buena música.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;31- ¿Ha robado alguna vez?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente si mi madre ve esto se va a enojar. Robé un par de veces la colación a un compañero de colegio cuando salía a recreo. Pero más que por hambre lo hacía por ver su cara cuando me veía comiendo su merienda. Le pido perdón si lee esto. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;32- Ha estado enamorado?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Obvio, más de una vez.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;33- ¿Y cómo?, si dicen que en la vida uno sólo se enamora una vez.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Se ríe airadamente). Yo me he enamorado como 30 veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CONTINUARÁ....&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-113001392073892325?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/113001392073892325/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=113001392073892325' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113001392073892325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/113001392073892325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2005/10/autoentrevista-con-un-mini-homenaje.html' title='Autoentrevista (con un mini homenaje a “Don Balón”)'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18103229.post-112985322778041827</id><published>2003-02-06T10:52:00.000-03:00</published><updated>2005-10-20T22:04:02.030-03:00</updated><title type='text'>La Noche</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Era de noche. Había un aire espeso y caluroso, que aumentaba con cada paso que daba. Nadie transitaba por el lugar. Sólo podía sentir el lejano ladrido de perros, que seguramente vagaban igual que yo. En el lugar de la quebrada, el ambiente ya me comenzaba a incomodar. Los focos de luz estaban muy distanciados entre si. Sin embargo, pude ver con mucha anticipación la silueta que se acercaba lentamente hacia mí. Me dio miedo, pero a simple vista no se veía un tipo con malas intenciones. Pasó por mi lado sin mirarme y caminando concentrado. Yo estaba sentado sobre una banca que en cualquier momento se iba a desplomar, por lo que decidí pararme. El hombre, que vestía un chaleco café y que evidentemente no superaba los 50 años, me miró a los ojos y se devolvió con lentitud. Me saludó y me pidió un cigarro. Me quedaban dos. Traté de no ponerme nervioso y saqué la cajetilla para darle uno. Mis manos saltonas delataron mi estado de angustia. El tipo se dio cuenta que yo no estaba tranquilo. Relájate, soy de los buenos, me dijo.&lt;br /&gt;Eran cerca de las tres y media de la madrugada. Difícilmente podía pensar que había salido a comprar cigarros. Evidentemente estaba todo cerrado, no había locomoción y tampoco la zona era conocida por tener alguno de esos siempre útiles locales clandestinos.&lt;br /&gt;Tenía el pelo canoso y usaba anteojos. Durante la primera mitad de su cigarro, no me dijo palabra alguna. Era raro, pero yo que siempre había sido miedoso, ahora no lo estaba. Tenía ganas de decir la primera palabra, pero nada interesante se me ocurría. Hubiera sido demasiado cliché haberle mencionado el frío que hacía, o que la luna estaba llena. Cuando me dispuse a prender mi cigarro, el tipo me miró y me preguntó por el motivo que me tenía caminando a aquellas horas de la noche. Nada especial, le dije. Sólo quise evitar el aburrimiento que me produciría el haberme quedado acostado sin poder dormir.&lt;br /&gt;La charla empezó a fluir.&lt;br /&gt;A mí me parecía mucho más raro, que un hombre de su edad anduviera vagando por las calles de Viña del Mar a esas horas, pero obviamente no me atreví a preguntarle el porqué. Sin darme cuenta, ya había pasado una hora desde que habíamos empezado a conversar. Diversos temas, risas y mucha sincronía habían caracterizado el encuentro de esa noche.&lt;br /&gt;Después de un largo silencio y cuando ya eran cerca de las cinco de la mañana, me sentí incómodo por la hora y por lo que encontraría al llegar a mi casa. Al parecer, este tipo que se presentó como Arturo, notó mi preocupación, por lo que después de preguntarme mi nombre, se despidió caballerosamente, dándome una vez más las gracias por el cigarrillo.&lt;br /&gt;Llegué a mi casa con un sueño increíble. Al otro día, a nadie le importó que haya dormido hasta las tres de la tarde. Me levanté, almorcé y me fui al centro. No sé porqué, pero me sentía bien, con muchas ganas de caminar y de disfrutar mis últimos días en aquella ciudad. Cuando iba pasando por el supermercado, vi a Arturo. Iba con un montón de bolsas y cargando a una niña muy rubia, en dirección a un toyota blanco que estaba con las luces prendidas. Detrás de él, salieron otras dos mujeres rubias. Había una que de seguro tenía una edad similar a la mía. Era lejos, la chica más atractiva que había visto en mucho tiempo. Supuse que era su hija. Arturo no me vio, se subió al auto y partió. Su hija me había mirado al pasar y desde el asiento trasero del vehículo, se dio vuelta para observarme por segunda vez. Cuando estaba llegando a mi casa, me di cuenta que no había comprado lo que me habían encargado. Tenía para variar la cabeza en las nubles. Pensaba en las apariencias y en el porqué Arturo caminaba solo por la madrugada si tenía esa familia. Quizás el pensaba lo mismo. A lo mejor también se hacía preguntas respecto a mí. Claro que para él tiene que haber sido más justificable la respuesta. Yo era joven, tenía apenas 20 años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18103229-112985322778041827?l=angelesvhoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/feeds/112985322778041827/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18103229&amp;postID=112985322778041827' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/112985322778041827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18103229/posts/default/112985322778041827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://angelesvhoc.blogspot.com/2003/02/la-noche.html' title='La Noche'/><author><name>Víctor Hugo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10336129378268478651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://bp2.blogger.com/__rIrE9J_O44/R63tgxnob-I/AAAAAAAAABo/oekxhJcrBMo/S220/Matti+Pellonp%C3%A4%C3%A4.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry></feed>
